Aromas Frecuentes en los Vinos Varietales Orgánicos

Para darse el gusto, apreciar y, sobre todo, disfrutar la variada paleta de aromas y gustos de los vinos varietales orgánicos, uno debe saber desde un principio aquello que sostenía fervientemente el máximo enólogo moderno, el francés E. Peynaud, este decía que, “... no hay en absoluto vinos mejores que otros, el mejor para uno es aquel que hace, a nuestro paladar, verdadera preferencia...”.
También es común en enólogos, catadores o gente experimentada el dicho que dice que los aromas a frutos y flores rojas, dominan en los vinos tintos y los aromas a flores y frutos blancos y/o amarillos, dominan en los vinos blancos.
Los aromas frecuentes en los vinos varietales orgánicos son:
· Cabernet Sauvignon: notas a pimientos verdes, frutos rojos: cassis, frambuesas, ciruela, mora, canela y eucaliptos. Durante el envejecimiento puede aparecer el aroma a confitura, madera, ahumado, tostado, canela y chocolate.
· Malbec: aromas típicos a frutas negras, cerezas madera, anís, frutos rojos, violetas. Cuando evolucionan aparecen la canela y toques de vainilla.
· Syrah: cassis, mora, trufas, cedro, canela, cerezas y especias: pimienta negra, anís, comino, cuero, tabaco y almizcle. Puede aparecer la violeta y la rosa.
· Merlot: frutos rojos, hojas molidas, cereza, ciruela y mermelada. En algunos aparece el caramelo.
· Pinot Noir: cereza, guinda, frambuesa, a veces toques de ahumado, notas florales y frutos tropicales, frutilla y ananà.
· Chandonnay: avellana, miel, acacia, manteca, pan tostado, manzana verde, banana, melón, coco.
· Sauvignon Blanc: yema de cassis, zarcillo, pasto recién cortado, ruda, almizcle, ahumado, miel, pera, banana.
· Torrontes: toques de ruda, nuez moscada, rosa, geranio, hinojo, ananà, banana, manzana.

Diferencias de Precios y Calidades

Vinos de Bajo Precio:
Elaboración: se emplea uva de volumen, (bonarda, tempranillo, criolla, cereza, etc., entre los tintos y criolla, malvasia, etc., entre los blancos), de poco cuidado en ciclos vegetativos, viñedos de alto rendimiento, quintales por hectárea, cosecha a granel. Prensado, filtrado y control industrial de temperatura de fermentación; no se añeja en barricas de roble.
Vista: tienen tonos rojizos pálidos, con cierta transparencia y escaso brillo.
Aromas: de frutas indefinidas pero notables.
Gusto: es de muy poca estructura. Subidos en acidez taninos insipientes dejo de azúcar residual producto de errores fermentativos.
Vinos de Alto Precio:
Elaboración: selección de uvas de alta calidad, de parcelas mimadas por el viñatero, son partidas especiales. De viñedos de baja producción. Con extremo cuidado de la cosecha, manual, y del transporte. Atento tratamiento de los mostos con cuidados especiales sobre la temperatura de fermentación 21º aproximadamente. Añejados en barricas de roble.
Vista: colores y matices intensos, muy poca transparencia, gran profundidad.
Aromas: Aromas definidos de frutas característicos de cada varietal, con notas que demarcan el terruño notas de roble nuevo son moneda corriente en estos vinos.
Gusto: sofisticados y hasta complejos con buena presencia frutal definida, muy estructurado, redondos, acidez equilibrada y hasta refrescante, con mucho cuerpo y largo recuerdo en boca.

¿Como Funcionan Nuestros Sentidos?

¿COMO FUNCIONA EL SENTIDO DEL GUSTO?
El sentido del gusto tiene muchos componentes. Sentimos el gusto de la comida cuando ciertos productos quimicos presentes en los alimentos y en bebidas entran en contacto con las papilas gustativas. Las papilas gustativas estan dispersas por toda la superficie de la lengua, la cara interna de las mejillas, el paladar, la primera seccion del esofago y otras partes de la boca y garganta. Los componentes de los alimentos estimulan a las papilas gustativas durante el proceso de masticacion y deglucion, y los movimientos de la lengua realzan las sensaciones de sabor. Complejas interacciones se producen dentro y entre las papilas gustativas, que estan repletas de terminaciones nerviosas, para evaluar los gustos o sabores mas importantes.
Los sabores mas comunes son cuatro: dulce, salado, amargo y acido. Sin embargo, existen estudios que demuestran que el sentido del gusto va mas alla de estos cuatro componentes. Otras calidades del gusto pueden incluir a los sabores metalicos (de los componentes ferrosos de los medicamentos) y a tiza (de las sales de calcio). Existe tambien un sabor llamado umami o sabroso que se usa para describir el gusto y la sensacion del glutamato, un aminoacido que se halla en las proteinas y en el resaltador del sabor, glutamato monosodico. Ademas de incorporar sabor a los alimentos, tambien existen otras sensaciones gustativas como las que se derivan de las comidas grasas.
Otro elemento que juega un papel importante en el sentido del gusto es el sistema trigemino, o 'terminaciones nerviosas libres' que se distribuyen en la boca y en la nariz y que se conectan con el cerebro. Estos nervios detectan a los factores más irritantes como los chiles picantes y la pimienta negra, a las sensaciones refrescantes como la menta y el gas de las bebidas carbonatadas.

¿COMO FUNCIONA EL SENTIDO DEL OLFATO?
Olemos cuando los receptores nerviosos de nuestra nariz envian mensajes al cerebro. El sentido del olfato juega un papel importante en la percepcion de los alimentos Los sentidos bucal y nasal, interactuan y se combinan para que podamos imaginarnos como sabra un alimento determinado, o para aumentar las percepciones sensoriales que recibimos. Los olores tambièn pueden crear respuestas emocionales a los alimentos. Esto se debe a que las emociones y las sensaciones olfativas se superponen en su cerebro. Los olores pueden crear respuestas positivas y negativas frente a un determinado alimento. Una respuesta positiva puede mejorar el deseo de comer, mientras que una respuesta negativa puede disminuirlo.

Efecto del Suelo en el Vino

Pobre, seco y buen drenaje.

Estas tres condiciones permiten que las raíces de los viñedos se desenvuelvan plenamente. Los terrenos fértiles posibilitan gran producción de uvas, pero la calidad del producto no es buena. Al contrario de lo que cree la mayoría, las viñas más famosas están plantadas en terrenos de grava y piedras, donde cualquier otro cultivo sería muy poco viable.Este es el tipo de suelo que proporciona buen drenaje y aireación, permitiendo también que se almacene el calor del sol para mantener las raíces húmedas por la noche, cuando bajan las temperaturas.Bajo estas condiciones, las raíces de las viñas se entierran hasta 15 metros bajo tierra, absorbiendo a esa profundidad el agua y las sustancias minerales que necesitan para su desarrollo. La humedad excesiva hace que las raíces se pudran.También hay que resaltar que las regiones costeras son más indicadas para la viticultura, pues posibilitan la insolación y el estancamiento de las aguas. Cuando hay irrigación artificial, el plantío deberá estar en un terreno llano.La composición de los suelos no es homogénea, de allí la variación de la calidad y de las características de las uvas. Pero existe un factor básico e indiscutible: el suelo ácido no favorece a la viticultura.De entre la variedad de suelos existentes, podemos citar los suelos arcillosos, muy comunes en Alemania, en las regiones de Saar y de Mosel, es un suelo ideal para la producción de vinos ligeros y aromáticos. El suelo arcilloso, que favorece la acumulación de agua en el subsuelo, no está especialmente indicado para la producción de grandes vinos, pero funciona muy bien para los vinos blancos dulces (Loire) y tintos de buena calidad, pero no excepcionales. El suelo volcánico es propio para la producción de vinos con mucho cuerpo, con intensos aromas minerales, como los encontrados al sur de Italia y en Sicília.Los suelos calcáreos son ideales para la viticultura, ofreciendo poca resistencia a la penetración de las raíces de las viñas, refleja la luz solar y almacena su calor para el período nocturno, es favorable para obtener vinos blancos bien estructurados, complejos y elegantes, como los de Borgoña o Champagne.

Ampelografía

La ampelografía (del griego "ampelos"-vid y "grafos"-clasificación) es la ciencia que se encarga del estudio, la descripción y la identificación de la vid (vitis vinifera), sus variedades y sus frutos.
Desde el inicio de la historia del vino, el hombre se ha preocupado por clasificar las diferentes variedades. Ya a principios de nuestra era, Plinio el Viejo describió con detalle más de 90 variedades de uva en el tomo XIV de su Naturalis Historia. Se acepta que la ampelografía nació en Montpellier en 1940 con el profesor Pierre Galet, quien estableció las técnicas para la identificación de las distintas variedades. Su método se basa en un análisis preciso y sistemático de la estructura, forma y color de distintas partes, como flores, brotes, peciolos, hojas y racimos, además del sabor de las bayas. Se estima que se cultivan más de 10.000 variedades en todo el mundo.
El método permite validar y corregir los sinónimos, que son ampliamente usados (como en el caso de la uva tempranillo). También es la base para detectar diferentes variedades que pueden recibir el mismo nombre dependiendo del lugar.
Sin embargo, no funciona muy bien a la hora de distinguir clones (conjunto de individuos genéticamente idénticos que descienden de un mismo individuo por mecanismos de reproducción asexual), subvariantes o mutaciones (alteración o cambio en la información genética). Además puede inducir a errores si la ubicación, las diferencias climáticas y las enfermadades han modificado la morfología (estudio de la forma de un organismo o sistema) de la planta.
Con el paso del tiempo, la ampelografía moderna ha incorporado el análisis genético de las variedades y ha logrado normalizar códigos de clasificación.
En la actualidad se llevan a cabo proyectos para hacer análisis exhaustivos de ADN y establecer algo parecido a una huella genética de las variedades.

Desmitificando el "CAVA"

Diremos que Cava es la denominación de origen del espumante Español, y a veces miramos con desconfianza ya que estamos acostumbrados, en estos casos beber Champagne. Para mayor tranquilidad del consumidor diremos que se trata del mismo producto cuya única diferencia son las uvas con la que están hechos.
En Francia se utizan la Chardonnay, Pinot Noire y Pinot Meunier; en España se elabora con Xarel-lo, Macabeo y Parellada
Es el procedente de uva de variedades adecuadas que contiene, como consecuencia de su especial elaboración, gas carbónico de origen endógeno, y que al ser descorchada la botella y escanciado el vino forma espuma de sensible persistencia, seguido de un desprendimiento continuo de burbujas.
El gas carbónico habrá de proceder de una segunda fermentación de los azúcares agregados o naturales del vino, realizada en envase cerrado, y el producto terminado deberá tener una presión mínima de 4 atmósferas medidas a 20ºC.
Cava:
Elaboración del Cava
Para entendernos fácilmente y a un nivel muy básico, diremos que el Cava se obtiene por la segunda fermentación de un vino que se ha inducido voluntariamente con la adición de azúcar y levaduras.
Se utiliza para elaborar el Cava el metodo "Champenoise" en el que proceso de elaboración y crianza se realiza en la misma botella en la que se ha efectuado el tiraje. Aunque la mayor parte del Cava se elabora en Cataluña, éste es un tipo de vino que se elabora en bastantes regiones vitícolas españolas, acogidos a la Denominación de Origen Cava.
Fundamentalmente del noreste como Aragón, La Rioja, Navarra, pero también en Levante, e incluso zonas del sur como Extremadura.
Hay otros espumosos que se elaboran por el metodo Champenoise pero que no tienen derecho a la D.O. Cava, normalmente no suelen elaborarse con las uvas tradicionales del cava si no con otras uvas.
1.- Obtención del vino base
Lo más habitual es realizar distíntas vinificaciones de las variedades Xarel-lo, Macabeo o Viura, y Parellada, cuyos vinos una vez obtenidos se mezclan en las proporciones adecuadas (Coupage) para producir el vino base que debe tener unas determindas características, una importante es que el grado alcoholico del vino base sea moderado, no muy alto, pues posteriormente se va a producir una cierta cantidad más de alcohol en la segunda fermentación.
También está permitido en el Coupage mezclar con vino base de otras cosechas, o mezclar con otras variedades como Garnacha o Monastrell (frecuente en los cavas rosados ), Chardonnay, Malvasía (frecuente en los cavas producidos en la Rioja ).
2.- Embotellado del vino base con adición del licor de tiraje
Con el objeto de provocar la segunda fermentación se añade el denominado licor de tiraje compuesto por azúcar (sacarosa preferentemente porque ésta origina con más facilidad la espuma y levaduras fermentativas).
Por cada 4 g. de sacarosa añadidos se genera posteriormente 1 atmósfera de presión en el interior de la botella.
La botella se cierra con un dispositivo metálico. Lógicamente al iniciarse la fermentación se forma gas carbónico que va incrementando la presión dentro de la botella a unos niveles previstos.
3.- Fase de fermentación y depósito de lías (período mínimo de 9 meses).
En esta fase de fermentación interesa que ésta sea lo más lenta posible si lo que queremos es obtener un espumoso de calidad. De hecho aunque el mínimo son 9 meses, se encuentran frecuentemente cavas de 12, 18, 24 meses y hasta de 3 y 5 años.
a) Fase de Rima: nada más realizarse el tiraje, se apilan las botellas horizontalmente, las levaduras empiezan a trabajar y se va produciendo carbónico y enturbiándose el vino debido a las lías que son sustancias en suspensión de partículas, restos de las uvas del coupage, y que son un factor determinante para la buena calidad del cava.
b) Fase de Pupitre: como las lías hay que eliminarlas posteriormente, se va tornando la botella a una posición más vertical por lo que se sitúan en posición intermedia (inclinadas), éste es un movimiento que se hace cuidadosamente, generalmente botella a botella.
Los movimientos bruscos serían desaconsejables para la calidad del vino, comprometen entre otras cosa el normal autolisado de las levaduras, que es el proceso por el cual las levaduras, una vez que han acabado la fermentación, se autodesintegran , liberando unas sustancias químicas (grupos aminos) que en combinación con otras sustancias del vino van a originar compuestos aromáticos de gran calidad en el espumoso.
c) Fase de Punta: finalmente y también cuidadosamente se va girando la botella a posición totalmente vertical, con el cuello, que es donde se han depositado las lías boca abajo, para extraer mediante la fase siguiente las lías.
En estas tres fases detalladas, lo que se realiza al mover cuidadosamnete las botellas se denomina el removido, es deseable que se realize manualmente, aunque es frecuente encontrar palets giratorios que facilitan bastante la labor en las grandes producciones.
4.- Degüelle
Se congela el cuello de la botella formándose un bloque de hielo con todas las lías, de esta forma se favorece su expulsión al abrir el tapón y además se evita la perdida de anhidrido carbónico y líquido.
5.- Adicción de licor de expedición
Eeste paso sólo es en los cavas no secos, se añade una determinada cantidad de sacarosa que depende del grado de dulzor que queramos obtener.
El grado de dulzor de los cavas determina estos tipos:
Extrabrut: <> 50 g/l.
La diferencia de los tres tipos de espumosos naturales son las siguientes:
1.- Periodo que transcurre desde el tiraje al degüelle/adición del licor de expedición:
Cava: mínimo 9 meses
Fermentación en botella: mínimo 2 meses
Granvas: mínimo 21 días
2.- Fermentación en botella: realizan la segunda fermentación en botella, pero no hay degüelle y la adicción de licor de expedición es en depósito, donde posteriormente se eliminaran las lías.
3.- Granvas (gran envase): la segunda fermentación la realizan en depósito, no en botella, y logicamente tampoco hay degüelle, eliminándose las lías en depósito.
Vemos pues que aunque no hay grandes diferencias en el procedimiento de obtención de los tres tipos, la unión de una fermentación lenta en el tiempo y en botella y con mínimas oscilaciones y el degüelle, hacen del espumoso natural tipo Cava un producto de una calidad media sensiblemente superior a la de los fermentados en botella o granvas.
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Beber entre uno y dos vasos de vino tinto al día ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares

Los investigadores han comprobado en el modelo porcino los efectos positivos de un consumo moderado de vino tinto. La ingesta moderada y diaria de vino tinto reduce los niveles de una proteína implicada en la formación de trombos.
Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado, tras ensayar en el modelo porcino, que beber entre uno y dos vasos pequeños de vino tinto al día contribuye a prevenir la trombosis arterial. Los resultados del estudio revelan que el consumo moderado de vino tinto, incluso en una dieta rica en grasas, constituye un factor protector en la enfermedad cardiovascular, dado que reduce la concentración en la membrana de las plaquetas de la proteína RhoA, implicada en la formación de trombos.
En el trabajo, publicado en la revista Circulation, el equipo que lidera Lina Badimon en el Centro de Investigación Cardiovascular (centro mixto del CSIC y el Instituto Catalán de Ciencias Cardiovasculares), en Barcelona, partió del estudio de las dos estrategias más efectivas en la prevención de enfermedades cardiovasculares: el tratamiento con fármacos hipolipemiantes (pravastatina) y la modificación de la dieta. La investigación se centró en el análisis de los mecanismos moleculares de inhibición del riesgo trombótico durante un período de tres meses, en los que se suministró a los animales determinadas dosis de vino tinto.De este modo, los científicos del CSIC dividieron a los animales de forma arbitraria en tres grupos distintos. Los del primer grupo (A) fueron alimentados exclusivamente con pienso, mientras que a los otros dos grupos (B y C) se les suministraron respectivamente dosis diarias de 20 y 40 gramos de alcohol de vino tinto, que eran mezcladas con el pienso.
REDUCCIÓN DEL NIVEL DE LÍPIDOS
La investigadora del Centro de Investigación Cardiovascular Laura Casaní, en cuya tesis doctoral se basa el estudio, explicó que, a los tres meses de ensayo, “los animales que recibieron vino con su alimentación redujeron los factores de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares asociadas a lípidos y a trombosis”. Los resultados revelaron un descenso en la oxidación de las lipoproteínas LDL, y un aumento en la concentración plasmática de compuestos fenólicos. También se observó un aumento del colesterol HDL, el conocido como colesterol bueno.
De acuerdo con estos resultados, “el consumo moderado de vino tinto, entre uno y dos vasitos diarios, tiene un efecto inhibitorio en la trombosis inducida por pared lesionada, por lo que puede ser considerado un factor protector en la enfermedad cardiovascular”, resume Casaní.
La enfermedad cardiovascular, y, en concreto, las complicaciones arteriales coronarias y las aterotrombóticas, asociadas ambas al infarto miocárdico, son las principales causas de mortalidad en los países industrializados y en vías de desarrollo.
Los resultados han sido publicados en la revista ‘Circulation’
Fuente: Gabinete de prensa del CSIC

El Tapòn Sintetico

No sólo significa el final de los problemas del corcho natural, como el sabor a corcho y las fugas, sino que, además, gracias a su combinación de inyección y extrusión única, también es un producto innovador si lo comparamos con los demás tapones sintéticos.
Como enólogo o embotellador, seguro que busca una garantía absoluta de la conservación óptima de su vino, el resultado de su duro trabajo. El concepto de el tapon le garantiza, gracias a su extremadamente baja permeabilidad al oxígeno y a su composición neutral organoléptica, una maduración y conservación perfectamente controladas de su vino manteniendo, además, la tradición de descorchar.
Los extremos cerrados y redondeados del tapón, típicos de la inyección, limitan la posibilidad de interacción entre el tapón y el vino hasta niveles muy bajos, y garantizan un embotellamiento totalmente exento de problemas. Los tapones tienen un tamaño constante, puesto que en su producción se utiliza un molde.
Gracias a la extrusión, un proceso constante cuyos parámetros de producción se pueden controlar mejor, constan de una estructura celular regular y propiedades constantes. Las células de nuestros tapones tienen un tamaño homogéneo, tanto bajo la piel como en el núcleo, gracias a lo cual los tapones cierran de forma homogénea y mantienen su elasticidad durante más tiempo. Su mayor elasticidad garantiza un cierre óptimo de la botella y, consecuentemente, una permeabilidad al oxígeno extremadamente baja. Además, gracias al carácter continuo de la extrusión, las desviaciones en el peso y la estructura espumosa son muy inferiores a las de la inyección.
En resumen, gracias a su proceso de producción único, consigue combinar los beneficios de dos tecnologías bien contrastadas y, al mismo tiempo, eliminar sus desventajas.
Fuente: Vinova®

Donde y Como Crece la Vid

Mucho antes de que el hombre habitara la tierra, existía la vid, planta de la familia de las ampelidáceas. Los manuales dicen que de esta denominación científica proviene la empelografía, rama de la ciencia que se encarga de la descripción de las diferentes variedades de la vid y de su cultivo. Pero ambas palabras devienen de Ampelos, el efebo más amado por Baco. Nombre simbólico, por cierto, ya que Ampelos era el mimbre con que se ataban las vides. Y de allí la ampelitis, tierra negra y arcillosa con que se abonan los viñedos. Ampelos simbolizó al dulce vino griego y se lo presentó coronado de mirtos, casi siempre junto a Baco niño. Así, queda una vez más demostrado que es difícil hablar de la historia del vino sin que un dios surja por algún resquicio.
De los diversos tipos de vid una sola es apta para producir vino: la vitis vinífera. Es un vegetal que tiene sus exigencias. Necesita climas templados. Por lo tanto, salvo rarísimas excepciones, los vinos proceden de vides plantadas entre los 30 y los 50 grados de latitud norte y entre los 30 y 40 grados de latitud sur. En el norte, están los viñedos europeos, norafricanos, del Medio Oriente, asiáticos (rusos y japoneses) y los estadounidenses. En el sur, los argentinos, chilenos, uruguayos, peruanos, del sur del Brasil, de Sudáfrica y de Australia.
Aparte de esta ubicación geográfica, la raíz del vino, dice un refrán, debe luchar contra la piedra para que su producto sea espléndido. Efectivamente, necesita terrenos pedregosos, con capas supeficiales de arena o, dicho de manera técnica, terruños calizos, arenoso-calizos, arenoso silíceos o graníticos, preferiblemente sueltos.
El régimen de lluvias debe ser escaso. Tanto es así que las llamadas malas cosechas europeas provienen de años lluviosos.
La Vitis vinífera ofrece alrededor de 8.000 variedades de cepas. Pero sólo una cincuentena sirven para producir vino de calidad superior. Es difícil señalar, sin embargo, cuál es el terruño ideal. Los viñedos de la Champagne son cretáceos, los de la Mosela alemana son esquisto-arcillosos, hechos de pizarra; en Burdeos se mezcla la grava, la arena y la arcilla. En general, tierras pobres. Y en algunos casos, como las argentinas de Mendoza -cuyo promedio de lluvia es equivalente al del Sahara- desérticas. La vid hace el milagro de convertir ese suelo hostil en maravillosas superficies verdes. Aprovecha cada gotita de humedad, pero para que esto ocurra, y dé los resultados esperados, se necesita la incesante labor del viñatero.
Hasta tal punto es esencial el trabajo del hombre que Frieländer señala que los límites de expansión del Imperio Romano pueden ir marcándose en un mapa de acuerdo al avance del cultivo de la vid en Europa.
La vid se reproduce en forma vegetativa. Se separan estacas de la viña madre y, en caso de viñedos de llanura -como los argentinos- se plantan en el terreno definitivo en donde echarán raíces y nacerá una nueva cepa. En el caso del viñedo injertado, se planta el sarmiento con sus raíces ya crecidas que, luego de tres años, será apto para que se le injerte la cepa elegida. Este modo de cultivo fue el que salvó a la viticultura europea. Hasta fines del siglo XIX, en sus pequeños terruños -que de paso muestran el misterio del vino, ya que con la misma cepa y el mismo clima bastan un centenar de metros para producir vinos de distinta calidad- los viticultores plantaban año a año los retoños de sus vides. Fue entonces cuando, tal vez por razones experimentales, se introdujeron algunas plantas de vid americana. Con la vitis americana llegó lo que la ciencia llama Philoxera Vastàtrix, Filoxera devastadora. Eran pulgones de uno a tres centímetros de largo, que se alimentaban de la raíz de las cepas europeas. Ningún plaguicida pudo dar cuenta de ellos. Se prendió fuego a viñedos enteros y se inundaron aquellos que estaban cerca del mar. La plaga era incontenible. La solución que mantuvo en angustiosa espera a los viticultores fue injertar las vides europeas sobre las raíces americanas que la filoxera desdeñaba. Esa espera fue angustiosa porque no se sabía el resultado. ¿ Saldrían de la combinación vinos distintos ? Nunca lo sabremos. Todos los viñedos europeos están plantados sobre viñas patrón americano.
El ciclo de la vid comienza a fines de otoño con la poda. El frío no daña a la resistente planta del vino. Mientras el viñatero elimina las ramas improductivas, escoge de su vivero las estacas que reemplazarán a las dañadas durante la producción del último año o las destinadas a ampliar la plantación. Mientras tanto las viejas vides, algunas de más de 100 años, forman verdaderos techados en los parrales, una estructura deshojada de notable belleza. Luego, en septiembre, cuando aparezcan los retoños y las hojas tiernas de tallos que comienzan a multiplicarse en espirales y zarcillos que lanzan al aire su voluta, es necesaria una segunda poda para asegurar el éxito de la cosecha. La tierra se remueve para airearla y, si ha llovido, se aplican los insecticidas controladores de las plagas que la humedad produce. En muchas partes, incluyendo la Argentina, se sigue usando el caldo bordalés, mezcla de cobre, sulfato, cal apagada y agua. Es menos pernicioso que otros insecticidas químicos.
Entre diciembre y febrero, según la cepa de que se trate, comienzan a aparecer las uvas. Y los viticultores las prueban aún ácidas, para captar el grado de azúcar e intuir la delicadeza del sabor. La historia cuenta que el monje benedictino Dom Pérignon, presunto inventor del champagne, masticaba los racimos dejando que el jugo se escurriera por la comisura de sus labios y vaticinaba sin error cómo sería luego el vino. El último tramo de la tarea es la vendimia. Los grandes vinos provienen de uva cortada a mano, seleccionada y sin daño. La uva debe llegar a la prensa con el delicado hollejo intacto.
Un racimo está formado por el escobajo y la uva. Cuando el escobajo es verde está recorrido por clorofila enriquecida por taninos y, básicamente, ácidos tartárico y málico. En el racimo maduro estas sustancias se reducen y aumenta el azúcar junto con materias nitrogenadas y minerales. La uva, en rigor, es el resultado de un complejísimo trabajo químico natural. Y, sin embargo, el proceso original por el cual el hombre alguna vez descubrió el vino es "simple hasta el absurdo". Si uno coloca un racimo en un recipiente, el peso de las uvas superiores partirá el hollejo de los granos del fondo y poco después el jugo comenzará a fermentar para convertirse en vino.
La fermentación está en el origen de cualquier bebida alcohólica, pero conviene señalar cómo se produce en el vino. Los fermentos o levaduras actúan sobre el azúcar y la convierten en alcohol y gas carbónico, que se evapora.
Antes de que Luis Pasteur descubriera las levaduras, este proceso podía considerarse poco menos que milagroso. Lo que Pasteur halló fue que ese polvillo blanco adherido al hollejo estaba formado por microorganismos que pululan no sólo sobre la uva ya madura, sino en el viñedo durante el invierno y en las mismas bodegas. Las levaduras actúan en forma distinta, según las cepas, el ambiente y las zonas viníferas. Actualmente, clasificadas por géneros, especies y cepas, pueden comprarse en el mercado internacional, para, por ejemplo, mejorar la calidad de determinados vinos.
Las levaduras comienzan a actuar después de prensada la uva. Estos microorganismos viven el mejor momento de su existencia: respiran oxígeno y se nutren con azúcar, multiplicándose en forma sorprendente. Tanto, que la fermentación que producen se denomina desde hace varios años "tumultosa". Recién en este siglo comenzó a regularse con exactitud la temperatura de esta fermentación ya que estos microorganismos producen calor y parecen autorregularse. Cuando la temperatura ha pasado los 35 grados, empiezan a morir, dejando lugar a unas bacterias nefastas que los dominan. Un hecho que tendría poca importancia para el hombre si no arruinan de paso, el vino.
La tierra y el vino
La vid que crece en terrenos pobres, pedregosos, impropios para otros cultivos, exigiendo para vivir sólo un clima templado, es influida, lógicamente, por la naturaleza del suelo. El terruño modifica la composición química de la uva y tipifica el vino. El vino, en último término, es el resultado de la conjunción armónica entre un suelo, un clima, la pureza del agua que riega la vid y el cuidado del hombre.
Se obtienen distintos vinos, según los siguientes tipos de terreno:
Silicoso, genera vinos ligeros, poco alcohólicos, finos.
Arcilloso, da lugar a vinos coloreados, nerviosos, tanínicos y alcohólicos.
Calcáreo, aumenta el bouquet a expensas del cuerpo y da origen a vinos que envejecen rápidamente.
No es sólo la arcilla la que hace que los vinos argentinos sean tan alcohólicos, de tanto carácter y vigor. Se supone que influye también el sol permanente del invierno, la gran altitud de los viñedos y las noches frías, que permiten una fuerte concentración de azúcar en la uva.

Cuanto Tiempo se Conserva un Vino

El consumidor, ante un vino, muchas veces se plantea si se trata de un caldo para beber en el momento o ese mismo año, o bien si éste debe envejecer y esperar su momento óptimo para ser degustado.Y en verdad se encuentra ante una duda compleja. No obstante, existen algunas normas generales que pueden aplicarse a este respecto. La gran parte de vinos blancos secos y frescos, así como los rosados y los tintos ligeros deben beberse jóvenes ya que al tener un contacto muy leve con los hollejos no cuenta con los suficientes polifenoles encargados de mantener largo tiempo a los vinos, si podemos aclarar que aquellos blancos con madera obtienen un poder de guarda extra. Los tintos que han pasado por una crianza necesitan, en general, un envejecimiento más largo para alcanzar su plenitud. Este envejecimiento se efectúa en botellas, aunque suele estar precedido por un período en barrica.Por otro lado, hay que saber que los champanes y cavas, como los vinos de aguja, no ganan nada en botella, una vez comercializados, y, en cambio, si se los guarda en la bodega mucho tiempo pueden perder todas sus cualidades: aroma, perfume y frescor. El momento más favorable para su consumo será precisamente el de su puesta en el mercado.Lo contrario sucede con los vinos generosos y con los vinos dulces licorosos, que tienen una larguísima vida, dependiendo de las condiciones de conservación.En estos vinos de larga duración entran también las mistelas y los vinos rancios, tanto blancos como tintos, las malvasías, los vinos de vendimias tardías de Sauternes, Alsacia y Alemania, los Oportos y Madeiras, los Moscateles Mediterráneos, etc. En general, se puede establecer que la duración de un vino será mayores cuantos mayores sean su graduación alcohólica, su acidez y su astringencia, característica esta última aportada por los taninos procedentes de la uva y, en los casos de crianza, por la madera de roble. Así se explica la mayor duración de los vinos tintos. El tinto envejece muy bien en botella, pero su evolución en el vidrio es más lenta que en la madera.En la botella, al cabo de un cierto tiempo, el vino cesa de desarrollar su bouquet y se gasta. Cuando ocurre esto, la impresión sedosa o aterciopelada que un buen tinto deja en el paladar se degrada, sus aromas se apagan y el color se vuelve tostado y opaco. Es el punto en el que el vino ha comenzado a deteriorarse y, por lo tanto, ha emprendido el camino hacia su destrucción, hacia su muerte.En cualquier caso, debemos saber que, siempre y cuando tengamos cuidado de no dejarlo envejecer en exceso, el vino conservado en botella, con el paso del tiempo, irá perdiendo sus aromas primarios de uva y desarrollando sus aromas secundarios y terciarios, hasta volverse más redondo y delicado.

Nuevas Tecnologìas en el sector

Casi el 24% de las empresas vitivinícolas vende sus productos a través de Internet, un porcentaje muy superior a la media nacional de las empresas españolas, situado en el 9%, según el informe "Diagnóstico Tecnológico del Sector del Vino", elaborado por el Observatorio de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información de Red.es, en colaboración con Fundetec y la Junta de Castilla y León, la Conferencia Española de Consejos Reguladores de Denominaciones de Origen y la Federación Española del Vino.El documento pone de manifiesto que el sector está bastante avanzado en cuanto a implantación de soluciones generales de gestión, aunque no se puede decir lo mismo en cuanto a aplicaciones específicas para los distintos procesos de producción, como el envasado y la selección de producto (5%), la gestión agrícola (5,6%), la trazabilidad del producto (4,4%). Asimismo, también es escasa la implantación de herramientas para la gestión de la calidad (5%), de las relaciones con los clientes-CRM (3,3%) o la gestión integral del negocio-ERP (4,4%).El informe presentado en el Primer Taller Nacional de Tecnologías Aplicadas al Sector del Vino, celebrado en el Museo Provincial del Vino de Valladolid, es el primer resultado del reciente convenio de colaboración entre FUNDETEC (Fundación para el Desarrollo Infotecnológico de Empresas y Sociedad, www.fundetec.es) y la FEV (Federación Española del Vino) para desarrollar conjuntamente acciones que fomenten el desarrollo de la Sociedad de la Información y difundan las ventajas de utilizar las nuevas tecnologías entre las pymes del sector vitivinícola.

Instrumento online para el cálculo de los costes de producción de la uva
Para ayudar a los productores de uva a calcular los costes reales de producción y evaluar la sustentabilidad de sus operaciones, en los EE.UU. acaban de ser presentadas dos útiles herramientas online a las cuales se puede acceder de forma gratuita y anónima.Una de ellas, desarrollada por Food Alliance en colaboración con la Oregon State University y la Washington State University, permite determinar la sustentabilidad de la empresa además de ofrecer informaciones y links para ayudar a los productores a implementar estrategias de gestión de producción, cuidado del medio ambiente, administración de recursos humanos etc.A través del otro sitio web, creado por la Washington Wine Industry Foundation (WWIF), es posible calcular los costes de producción introduciendo algunos datos como la edad del viñedo, capital operacional, producción estimada por año, intensidad de plantación, superficie plantada. De esta forma los productores pueden comparar los datos año por año y evaluar el impacto de los diferentes métodos de producción.

Método para distinguir entre envejecimiento con virutas o en barricas
A través de la determinación del contenido de compuestos empireumáticos es posible conocer si un vino ha sido envejecido en barrica o mediante contacto con virutas. En esto se basa el nuevo método desarrollado por el equipo del profesor André Rawyler de la Ecole d’ingénieurs de Changins en Suiza que será publicado próximamente.Los compuestos empireumáticos se producen durante el proceso de tostado de la madera de roble, pero la composición de estos compuestos es diferente según se trate de barricas o de virutas a causa del diferente impacto del proceso de quemado (temperatura, homogeneidad del tratamiento, etc.). Este equipo de investigación ha identificado unos veinte compuestos diferentes que permiten dividir los vinos en dos grandes grupos: aquellos criados en barricas o aquellos envejecidos con virutas, independientemente de la variedad de uva o de la especie u origen del roble.

Estructura y propiedades de los pigmentos y de los taninos del vino
Una síntesis interesante de todo lo que se sabe hasta ahora sobre los polifenoles del vino. Estos tienen estructuras muy diferentes, desde simples moléculas hasta oligómeros o polímeros denominados normalmente “taninos” por su capacidad para reaccionar con las proteínas. La extracción de los antocianos y de los taninos, pigmentos muy importantes en los vinos tintos, depende de su colocación en el grano de uva y de su solubilidad. Todos los compuestos fenólicos son inestables y son objeto de numerosas reacciones enzimáticas y químicas. Los cambios de color y de gusto de los vinos tintos durante el envejecimiento han sido atribuidos a las reacciones entre antocianos y taninos, pero la estructura y las propiedades de los compuestos que derivan de ellos a menudo se desconocen. El artículo repasa las últimas investigaciones sobre la composición fenólica del vino, prestando particular atención a los siguientes aspectos: 1) las reacciones de los taninos producen tanto polímeros grandes como compuestos de pequeño tamaño; 2) las reacciones de los antocianos pueden dar lugar a especies químicas incoloras pero también a pigmentos con características químicas diferentes; 3) algunos pigmentos poliméricos pierden color por efecto del sulfuroso, mientras que otros pigmentos de bajo peso molecular no; 4) los polímeros pueden ser tanto solubles como astringentes, por tanto la pérdida de astringencia durante el envejecimiento puede ser debida más que a polimerizaciones, a roturas de moléculas; 5) las propiedades sensoriales de los taninos y de los antocianos son moduladas en función de otros componentes del vino.(Se aconseja la lectura del texto completo. Título original: “Structure and Properties of Wine Pigments and Tannins” )

El análisis de la urea en el vino
La determinación de la concentración de urea en el vino no es un análisis de rutina en los laboratorios australianos, pero esta sustancia que deriva del metabolismo de las levaduras se estudia por su implicación en la formación del carbamato de etilo, compuesto cancerígeno. En la producción de bebidas alcohólicas que pueden contener carbamato de etilo (uretano) se toman precauciones para prevenir la formación del compuesto. Los métodos para la determinación de la urea en el vino se agrupan en 3 categorías: aquellas basadas en las reacciones químicas con formación de color, en la hidrólisis enzimática y en la separación por cromatografía. La mayor parte de los grupos de investigación han utilizado hasta ahora predominantemente el kit urea/amonio distribuido por Boeringer Mannheim/R-Biopharm y la reacción de la urea con la 1-fenil-1,2-propanodiona-2-oxima. Estos dos métodos requieren una cantidad de tiempo y de trabajo importantes, pero están consolidados y muy extendidos.Sin embargo, existen otras opciones a disposición que pueden adaptarse mejor a las exigencias de los distintos laboratorios enológicos. Palabras clave: urea, metabolismo de la levadura, carbamato de etilo, ureasa, ureasa ácida, 9-xantidrolo (Se aconseja la lectura del texto completo. Título original: “The determination of urea in wine - a review”)

Los jóvenes y el vino
Los jóvenes de hoy son los consumidores del mañana. Hoy en día el verdadero reto para los profesionales de la filiera del vino es el de ser por fin capaces de responder a las necesidades de los jóvenes consumidores y de adaptar sus códigos para proponerles vinos adecuados a sus gustos. Replantearse el marketing del vino para el grupo objetivo « jóvenes », informar sobre el producto, ofrecer una información más accesible y valorizar los momentos para la degustación: estas son las claves de un marketing vencedor.

Bondades de Vino

A finales del siglo XX varios estudios epidemiológicos pusieron de manifiesto la alta incidencia de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en los países no relacionados con el Mar Mediterráneo como, Finlandia, Nueva Zelanda, Irlanda, Noruega, EEUU, Reino Unido, Canadá, Australia y países nórdicos. En un principio, se pensó en la importancia de la alimentación como factor de riesgo de primera línea en la génesis de las enfermedades cardiovasculares, más concretamente el Infarto Agudo de Miocardio (IAM). Sin embargo, a través del proyecto MÓNICA (Multinational MONItoring of Trends and Determinats in CArdiovascular Disease) promovido por la OMS, se puso de manifiesto cómo la alimentación no era un factor determinante, puesto que en el sur de Francia con una alimentación muy similar y con los mismos factores de riesgo (hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes, obesidad, etc) que en los países no lindantes con el Mediterráneo e incluso con el norte de Francia, la incidencia de IAM era significativamente menor, achacando el menor riesgo de mortalidad cardiovascular, tras un análisis riguroso del estudio, al consumo moderado de vino tinto. Esta observación quedó enmarcada en la ciencia médica como la 'paradoja francesa'.En los bebedores moderados de vino tinto, tres a cuatro copas por día, presentan variaciones significativas en parámetros biológicos relacionados con los mecanismos esenciales de la arteriosclerosis y trombosis, enfermedades con gran incidencia en lo que se llama con eufemismo, la tercera edad.En general, los bebedores moderados de vino tinto tienen una menor concentración de colesterol total que los no bebedores, con menor concentración del colesterol malo (LDL), responsable de lesionar las células endoteliales que recubren como un tapiz los vasos arteriales, favoreciendo la adhesión de las plaquetas y activando por este mecanismo la emigración de las células musculares lisas de la capa media a la capa íntima arterial, iniciando la lesión para el desarrollo de la arteriosclerosis. Paralelamente, presentan mayor concentración de colesterol bueno (HDL) capaz de recoger y transportar al hígado el colesterol libre, limpiando la pared arterial, evitando el depósito graso y, de esta manera prevenir la formación de las placas de arteriosclerosis. También se ha demostrado en bebedores moderados de vino tinto, una menor concentración de fibrinógeno, sustancia necesaria para la formación del trombo intravascular (coágulo), culpable de más del 90 por ciento de los IAM. Además, hay menor tendencia a la agregación de las plaquetas, evitando en gran parte la capacidad de adhesión de las plaquetas en la pared de los vasos, favoreciendo la liberación de una sustancia sintetizada en las células endoteliales, conocida como óxido nítrico (NO), con propiedades vasodilatadoras y activadora de las prostaciclina I-2, sustancia con gran actividad vasodilatadora y antiagregante, que impide que las plaquetas se adhieran y se agreguen para formar coágulos.Todas estas acciones inhibitorias de los mecanismos de la enfermedad aterotrombótica (ateromatosis+trombosis), se deriva de la ingesta moderada de vino tinto, más concretamente a la sustancia bioactiva polifenólica resveratrol, que se localiza en el hollejo de la uva y que aparece como consecuencia de la infección de la vid por hongos, pasando en el proceso de la fermentación al vino. El prestigioso American Heritage Dictionary define: «el resveratrol puede proteger contra enfermedades cardiovasculares actuando como un antioxidante, antimutágeno y antiinflamatorio». Es lógico pensar que más adelante esta definición se completará, agregando los resultados de los últimos conocimientos científicos: el resveratrol protege además, contra el cáncer, la replicación viral, procesos neurodegenerativos (Alzheimer y demencias) y alarga la longevidad por estimulación de los genes silenciosos que la regulan. Estos resultados hacen bueno el dicho popular: «beber con medida, alarga la vida».(www.larioja.com).

Las Levaduras

Todos los buenos aficionados al vino conocen la importancia de la variedad de uva en las propiedades del producto final. Sin embargo también saben que lo que se saca de la uva es el mosto y no el vino. El proceso de transformación del mosto en vino es visto como algo "natural" o "espontáneo" que sucede de una forma repetitiva cuando se guarda en las barricas o cubas. Este tipo de "pensamientos" eran los que debían tener los egipcios y babilonios de hace unos 3000-4000 años, pues ellos fueron (que se sepa) los primeros en obtener bebidas fermentadas a partir de mostos de distintas procedencias (uva ->vino, cebada -> cerveza, etc...). Algo ocurría cuando un líquido azucarado se dejaba durante unos días o meses en recipientes protegidos. El líquido dulce se transformaba en otra cosa con un gusto muy diferente, mucho menos dulce pero con "otras cualidades" muy agradables y que producía efectos en la propia fisiología del consumidor.Muchas culturas incorporaron el uso de bebidas fermentadas como parte esencial de sus costumbres. A finales del siglo pasado Louis Pasteur descubrió que en el mosto en fermentación había microorganismos. El principal (más abundante) de ellos era idéntico al que se utilizaba para hacer cerveza y pan: la levadura. La masa de levadura que se usa para el pan es en realidad un conjunto de trillones de células idénticas muy parecidas en su organización a las células que componen un organismo como el nuestro, pero de vida independiente. Esta levadura recibió el nombre científico de Saccharomyces cerevisiae y hoy se puede asegurar que ha sido históricamente el primer microorganismo utilizado por el hombre (aunque de forma inconsciente casi siempre), el más importante desde el punto de vista industrial o cultural y el que ha producido la mayor parte del alcohol consumido por la humanidad en toda sus historia. Creo que, por tanto, podemos decir con seguridad que la levadura ha sido y es la mejor amiga del hombre.¿Por qué "aparece" esta levadura en el mosto y cómo lo transforma en vino? Como todos los otros microorganismos la levadura no aparece de la nada. La "generación espontánea" hace tiempo que fue descartada por la ciencia. Las células individuales o esporas están presentes en los campos sobre las frutas y vegetales, son transportadas de aquí a allá por el viento, los insectos y otros animales. Esto ocurre para muchos otras levaduras, hongos y bacterias. Cuando "caen" en un medio favorable (con nutrientes suficientes) crecen y se reproducen a gran velocidad (se duplica su número cada dos horas). Por supuesto esta crecimiento consume los nutrientes y produce otros productos ("de deshecho"). Dependiendo de las condiciones de composición de nutrientes, temperatura, humedad, etc... unos microorganismos crecen mejor que otros y, al cabo de un tiempo, predominan en un determinado hábitat. Por ejemplo en una fruta madura, como un grano de uva por ejemplo, las condiciones son de una elevado contenido en azúcares, pH ácido, limitada presencia de oxígeno y temperatura moderadamente cálida (la de los países donde crece la vid en la época en que maduran las uvas).La mayor parte de los organismos utilizan los azúcares como fuentes de energía de una manera muy eficaz mediante un proceso que se llama respiración. Este proceso necesita del oxígeno y produce mucha energía por molécula de azúcar consumida. Como subproductos produce solo agua y anhídrido carbónico (y cierta cantidad de calor, que es la energía química no aprovechada). La levadura puede respirar pero, curiosamente, prefiere otro tipo de proceso mucho menos eficaz (unas 20 veces menos) en términos de rendimiento energético llamado fermentación. Este proceso no requiere oxígeno, aprovecha mucho menos la energía química e la molécula de azúcar y la procesa sólo parcialmente produciendo, además de calor, algo de agua y anhídrido carbónico (que es lo que esponja el pan y gasifica la cerveza o los vinos carbónicos) un subproducto tóxico, el etanol.Un proceso similar se produce en nuestros músculos cuando trabajan en condiciones de falta de oxígeno pero en ellos el producto final es ácido láctico (agujetas). Como este proceso es mucho menos eficaz la levadura tiene que consumir más azúcar y más rápido para crecer. Se convierte, así, en una especie de "devoradora de azúcar" que, además, produce poco a poco un tóxico que se va acumulando y que mata a los otros microorganismos. Estas condiciones se ven muy exageradas en una cuba de fermentación donde la disponibilidad de oxígeno es todavía menor y donde la temperatura puede subir hasta 35-40 ºC fácilmente. Por ello cuando un mosto se guarda en cubas aunque durante los primeros días crecen en él muchos microorganismos diferentes al cabo de 3-4 días casi no queda más que Saccharomyces y es ella la que lleva a cabo el mayor porcentaje de la transformación del mosto en vino. Al final la alta concentración de alcohol y la falta de nutrientes acaba matando a la mayor parte de las células de levadura que, por eso, no están presentes en las botellas de los vinos "normales".Desde que este proceso es conocido se han mejorado las condiciones técnicas de la fermentación para facilitar el crecimiento a la levadura e impedirlo a otros huéspedes indeseables que pueden estropear el vino. Una de las mejoras técnicas más recientes es la de añadir levadura seleccionada y cultivada ex-professo al principio de la fermentación para controlarla mejor. Además no todas las cepas de levadura son iguales, unas son más rápidas, otras más resistentes al alcohol, etc.. La adición de "levaduras secas activas" permite utilizar siempre una misma cepa de características adecuadas al tipo de uva, clima y condiciones del vino deseadas.Mi grupo de investigación en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (en Paterna) trabaja en el estudio de las levaduras vínicas naturales y la utilización de técnicas de ingeniería genética para mejorar las características deseables de estas levaduras y poder tener así, en el futuro, "levaduras a la carta" que el enólogo pueda utilizar en cada fermentación para producir el vino deseado como una herramienta más de las que posee para hacer el vino que desea. Como veis combino, en cierta manera, mis aficiones y mi trabajo aunque os puedo asegurar que todavía no he probado un vino hecho con mis levaduras. ¡Os prometo que seréis de los primeros en catarlo!

Se Debe Decantar el Vino?

El decantado es un aspecto importante en el proceso de servir un vino. Hay muchas opiniones, a veces contradictorias sobre la necesidad o utilidad de hacerlo. Sobre todo la controversia llega cuando se trata de determinar qué vinos requieren ser decantados y con cuánta anticipación respecto del servicio.Literalmente, decantar significa pasar un líquido de un recipiente a otro, buscando que el sedimento no pase al otro recipiente.Se decanta un vino en primer lugar para eliminar el sedimento. El sedimento suele formarse sobretodo en los vinos con antigüedad mayor a 5 años, se compone de depósitos de taninos y ácidos cristalizados y es importante eliminarlo porque de lo contrario el vino tendrá menos presencia en la copa y lo que es más importante, podría tener sabores amargos y una textura no deseada. También es recomendable tener la botella en forma vertical unos días antes del servicio para permitir la acumulación del sedimento en la base de la botella. Por otro lado, en vinos que han permanecido largo tiempo encerrados en la botella, pueden aparecer aromas poco agradables, llamados de reducción, que desaparecen al poner el vino en contacto con el oxígeno.La otra razón para decantar un vino es para permitir la oxigenación del mismo en forma previa a su consumo. Pero como hemos comentado, existen opiniones encontradas sobre este tema: Algunos expertos opinan que abrir una botella una o dos horas antes de beberlo le aportará suavidad, mientras que otros consideran que el contacto con el aire, es tan insignificante que resulta innecesario tener una preocupación al respecto.El señor Georg Riedel, parte de la décima generación de la familia Riedel, fundadores hace 300 años de Riedel Cristal (fabricantes de copas finas de la misma marca), opina: 'Prefiero decantar los vinos, jóvenes y viejos. Es una muestra de respeto para los viejos y una muestra de confianza para los vinos jóvenes'. Los franceses aclaran que la mejor forma de decantar un vino es directamente en el mejor envase que existe, esto es en la copa.Otro criterio difundido es que los vinos tintos jóvenes como los Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec, se benefician del decantado. La decantación de los vinos jóvenes con anticipación al servicio les da la oportunidad de florecer y de lograr una etapa del desarrollo que requiere normalmente años de envejecimiento.En definitiva, decantar o no decantar un vino depende en parte del tipo de vino y del tiempo que ha permanecido encerrado en la botella. Nosotros le sugerimos que haga la prueba y determine cómo se comportan con este proceso los vinos que suele tomar y que son de su agrado.Para ello le sugerimos, en caso de no tener un decantador, que lo haga directamente en la copa y pruebe el vino en distintos momentos, por ejemplo apenas lo sirvió, media hora después y una hora después. Con la ayuda de un papel, escriba qué sensaciones le produce el vino en cada caso.Como ya lo hemos dicho, no todos los vinos reaccionan de la misma manera ante la oxigenación y podría ser que algunos de los vinos que pruebe mejoren con el decantado mientras que otros no.Mientras usted se sienta a gusto con la forma escogida para tomar un determinado vino, todo estará bien.

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