La Levadura en los Vinos

El factor clave en la elaboración de los vinos.
Una levadura conocida como Saccharomyces cerevisiae es la responsable de la transformación del azúcar en alcohol, el fenómeno más trascendental en la producción de vinos. Esta levadura se encuentra en forma salvaje en la naturaleza y, generalmente, sobre el hollejo de la uva en unas especies de oasis que se llaman estomates y que están llenos de pequeñísimas gotitas de jugo de uva.
En ese medio con demasiado oxígeno esta levadura no puede desarrollarse ni hacer su trabajo. Es en el mosto en donde ella puede comenzar a transformar el azúcar en alcohol, pero aún necesita de ciertas condiciones ambientales:
1.- Temperatura: una levadura puede resistir temperaturas muy bajas. Sólo permanece estable, dormida. El calor excesivo, sin embargo, las mata. Un mosto que supera los 35 grados es un ambiente aniquilador de Saccharomyces cerevisiae. Si la temperatura comienza a aumentar, la actividad de las levaduras se vuelve más y más lenta y lo que se debe hacer es tratar de bajar lentamente porque cerevisiae no sólo odia el calor sino aborrece los cambios bruscos de temperatura. A unos 18 grados esta levadura puede hacer muy bien su trabajo.
2.- Oxígeno: tal como los seres humanos, Saccharomyces cerevisiae necesita oxígeno para poder vivir y multiplicarse, pero a diferencia de nosotros, ella puede estar sin él por un tiempo razonable (puede, en el fondo, trabajar en medios anaeróbicos). Una aireación al comienzo de la fermentación en blanco asegura una buena cantidad de levaduras que se multiplicarán y harán bien su trabajo cuando el aire falte. Esporádicas aireaciones en los tintos más la suma de levaduras externas, si es necesario, tendrán el mismo resultado.
3.- Alcohol: Saccharomyces cerevisiae puede trabajar bien en medios alcohólicos como lo son los mostos transformándose en vino, aunque no resiste extremos. Más allá de los 14 grados de alcohol, su trabajo se hace muy lento.
4.- El anhídrido sulfuroso: esta sustancia es importantísima para hacer un buen vino. Algunas de sus propiedades son un alto poder antiséptico, antioxidante y macerativo. A dosis controladas, Saccharomyces cerevisiae no tiene problemas. Las que sí tienen problemas son las bacterias que se mueren a su alrededor.

Decodificando el Genoma de la Vid

Un equipo de investigación italiano del Instituto Agrario de San Michele all’Adige ha decodificado el genoma de la vid....
Un equipo de investigación italiano del Instituto Agrario de San Michele all’Adige ha decodificado el genoma de la vid considerando como modelo el Pinot noir, una de las variedades más importantes a nivel mundial.
El proyecto, que comenzó hace 6 años, ha secuenciado cinco genomas equivalentes a dos y medio billones de nucleótidos, que representan el 99% de los genes de la planta. Se trata por tanto del primer modelo de la secuencia del DNA de la vid, compuesto por 19 cromosomas que contienen cerca de 500 millones de nucleótidos. Este estudio ha sido financiado por la Provincia autónoma de Trento y ha sido realizado a través de la colaboración sinérgica entre el equipo de investigadores del Instituto Agrario de San Michele all’Adige y la sociedad americana Myriad Genetics Inc.
La última fase del proyecto, que acaba de ser presentada oficialmente, inició la pasada primavera y se concluirá dentro de pocos meses con el cumplimiento de la actividad de secuenciamiento y montaje de los datos. A partir de ese momento los datos serán publicados, mientras tanto es posible ya solicitar información sobre los genes de interés para la mejora de las características cualitativas y agronómicas de la vid.
El resultado alcanzado por el Instituto Agrario di San Michele all’Adige crea las bases para la mejora de algunas características cualitativas de las cepas actualmente cultivadas y para la constitución de eventuales variedades nuevas que se adapten mejor a características pedoclimáticas en condiciones específicas. El mejor conocimiento de los mecanismos biológicos de la vid permitirá, además, reducir el número e impacto de enfermedades parasitarias y realizar de este modo una política de agricultura sostenible con un mayor respeto por el medio ambiente.
Fuente infowine

Estructura y Propiedades de los Pigmentos y de los Taninos del Vino

Una síntesis interesante de todo lo que se sabe hasta ahora sobre los polifenoles del vino. Estos tienen estructuras muy diferentes, desde simples moléculas hasta oligómeros o polímeros denominados normalmente “taninos” por su capacidad para reaccionar con las proteínas. La extracción de los antocianos y de los taninos, pigmentos muy importantes en los vinos tintos, depende de su colocación en el grano de uva y de su solubilidad. Todos los compuestos fenólicos son inestables y son objeto de numerosas reacciones enzimáticas y químicas. Los cambios de color y de gusto de los vinos tintos durante el envejecimiento han sido atribuidos a las reacciones entre antocianos y taninos, pero la estructura y las propiedades de los compuestos que derivan de ellos a menudo se desconocen. El artículo repasa las últimas investigaciones sobre la composición fenólica del vino, prestando particular atención a los siguientes aspectos: 1) las reacciones de los taninos producen tanto polímeros grandes como compuestos de pequeño tamaño; 2) las reacciones de los antocianos pueden dar lugar a especies químicas incoloras pero también a pigmentos con características químicas diferentes; 3) algunos pigmentos poliméricos pierden color por efecto del sulfuroso, mientras que otros pigmentos de bajo peso molecular no; 4) los polímeros pueden ser tanto solubles como astringentes, por tanto la pérdida de astringencia durante el envejecimiento puede ser debida más que a polimerizaciones, a roturas de moléculas; 5) las propiedades sensoriales de los taninos y de los antocianos son moduladas en función de otros componentes del vino.
Fuente info wine

Control Biológico de Botrytis Cinerea

Uso de microorganismos derivados de las uvas o del terreno para el control biológico de Botrytis cinerea
La cutícula del grano de uva y el terreno de numerosos viñedos de Uruguay fueron analizados con el objetivo de seleccionar microorganismos que puedan desarrollar una función de antagonismo sobre Botrytis cinerea. De las 233 levaduras y bacterias aisladas, 8 levaduras y 4 bacterias mostraron una eficacia superior al 50% contra Botrytis cinerea con respecto al testigo. Una especie de Bacillus y un aislado de Hanseniaspora uvarum mostraron una eficacia del 90-100% en el control del moho en el racimo.Para verificar las interacciones entre los microorganismos y la fermentación alcohólica, los microorganismos fueron estudiados comparándolos con levaduras comerciales y otras especies no-Saccharomyces antes de realizar las pruebas en campo.Probablemente el mecanismo de antagonismo es la competición por los nutrientes pero Bacillus produce también sustancias fúngicas que inhiben la germinación de los conidios de B. cinerea in Vitro, destruyendo la pared celular de los conidios y provocando su liberación en el protoplasma.Las aplicaciones en viñedo del Bacillus han mostrado que el microorganismo puede sobrevivir sobre las hojas y sobre los frutos hasta 45-70 días después del tratamiento. Estos resultados pueden dar un impulso interesante a la estrategia de bajo impacto de prevención de las enfermedades fúngicas del viñedo.(Se aconseja la lectura del texto completo. Título original: “Grapes and Vineyard Soils as Sources of Microorganisms for Biological Control of Botrytis cinerea”)
Fuente InfoWine

Un Mapa en Constante Evolución

El mapa vitivinícola argentino es casi tan variado como su vasta geografía. Incluye unas 212.000 hectáreas cultivadas que se agrupan en una franja al oeste del país, custodiando de cerca a la Cordillera de los Andes y extendiéndose desde los 22º a los 42º de latitud. Desde los cálidos desiertos de los Valles Calchaquíes al Norte, cuya altitud ronda los 2.000 metros sobre el nivel del mar, hasta los viñedos más australes de la Patagonia, y recorriendo nada menos que 2.200 kilómetros, se erigen distintas regiones vitivinícolas que otorgan diferentes matices a sus uvas y vinos. Pero este variado mapa está en constante evolución. Si bien Mendoza sigue siendo la principal provincia productora con 148.000 hectáreas plantadas, según los últimos registros del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), numerosos emprendimientos en localidades menos tradicionales dan cuenta de una constante búsqueda por expandir el territorio del vino en el país. Menores costos de la tierra y atrayentes beneficios impositivos son, sin duda, grandes motores de la irrupción de estos nuevos polos productivos.Esta diversificación territorial que comenzó en los últimos años incluye la expansión en zonas más conocidas como Cafayate en Salta o Pedernal en San Juan, hasta zonas hace poco impensadas para el cultivo de la vid como es San Patricio del Chañar en Neuquén o El Hoyo en Chubut, empujando al máximo el límite austral para la producción de uvas. Y junto a esta proliferación de viñedos se está impulsando también la aparición de cepas menos tradicionales. A los clásicos argentinos como el Malbec, Cabernet Sauvignon o Chardonnay, comenzaron a sumarse cepas inimaginables hace apenas un par de años, que ya están ganando una gran aceptación entre los paladares locales. Éste es el caso de algunos varietales que se están convirtiendo en emblemas de sus provincias: el Syrah en San Juan, el Torrontés en Salta o el Sauvignon Blanc en Río Negro.

El Vino y la Salud Corporal

El Auge de la Vinoterapia
Las propiedades antioxidantes de lauva comenzaron en los últimos años a resultar de lo más atractivas para retardar el envejecimiento de la piel. Y con estas promesas de juventud, la vinoterapia ingresó en el salón de la fama.
Los primeros en animarse a utilizar las propiedades de los polifenoles del vino en tratamientos de belleza fueron los franceses.
Luego, esta técnica comenzó a replicarse en distintos centros y beauty farms del mundo entero, incluida Argentina.
Los especialistas aseguran que el poder antioxidante de estos polifenoles, presentes principalmente en semillas y hollejos, supera en 100 veces al de la Vitamina E, muy usual en cremas para combatir el envejecimiento de la piel.
Las opciones son varias. Desde máscaras faciales o corporales a base de uva, masajes con semillas, baños de orujos y extractos de taninos, y hasta cremas y cosméticos de los más perfumados para llevar del spa al hogar.
Los mas Sanos
Si bien los polifenoles presentes en el vino tinto ya dotan a esta bebida de innumerables propiedades antioxidantes, hay algunas etiquetas que poseen una mayor proporción de estos compuestos y, por ende, de mayor poder protector.
Uno de los elementos clave es el tiempo que pasó el mosto con los elementos sólidos de las uvas, ya que los polifenoles se concentran en la piel y las semillas. Otro factor a tener en cuenta es la edad del vino. Los vinos más añejos suelen ser más sanos que los jóvenes. La razón es sencilla: la crianza en roble agrega a los taninos de la uva aquellos de la madera, potenciando su nivel de polifenoles y como resultado le proporciona al un vino un efecto antioxidante.
Además, hay algunos varietales que poseen mayor proporción de sustancias como el resveratrol, ricas en polifenoles. Éste es el caso del Pinot Noir, que también enriquece muchos espumantes de corte clásico champenoise.
Beneficios múltiples
Otros descubrimientos científicos permitieron destacar el rol también antioxidante de ciertas sustancias como el resveratrol, que jugarían un papel nada
desdeñable en la prevención del cáncer. Este compuesto, que está presente en las pepitas y hollejos de las uvas, tiene mayor presencia en determinadas cepas como el Pinot Noir y el Merlot. Y el gran interés que despertó este hallazgo en el mundo médico llevó a que algunos productores vitivinícolas decidieran indicar la concentración de esta sustancia, que también actúa como agente desinflamatorio, en las etiquetas de sus vinos. La Asociación Americana de Cáncer, por ejemplo, puso cifras a esta propiedad: aseguró que el resveratrol y otro compuesto fenólico denominado quercitina son capaces de reducir la mortalidad por cáncer en un 20 por ciento, al inhibir el desarrollo de células tumorales.
Algunos expertos aseguran que en este caso los efectos de estos fenoles van más allá de sus propiedades antioxidantes. Se sumaría también la acción estrogénica de algunos de ellos y el bloqueo que ejercen sobre ciertas enzimas.
Otros efectos benéficos del vino, aunque mucho menos estudiados, incluyen la prevención de úlceras de estómago, diabetes y hasta la prevención de Alzheimer y Parkinson.

Gestion del Oxigeno

La gestión del oxígeno ha adquirido en estos últimos años un papel de primerísimo orden, gracias a nuevos conocimientos científicos y como consecuencia de las exigencias dictadas por el mercado del vino.
La ciencia ha aclarado algunos mecanismos de oxidación de los aromas y de los polifenoles, además del rol del oxígeno con respecto a la levadura.
Al mismo tiempo se han desarrollado métodos de análisis del oxígeno y técnicas enológicas que permiten controlar con precisión la cantidad de oxígeno que entra en contacto con el vino.
Nos ha parecido útil hacer un balance de la situación sobre un tema de tal importancia, ofreciendo a nuestros lectores una Edición Especial dedicada totalmente a la gestión del oxígeno.
La forma es la de un texto sintético que se limita a expresar los conceptos generales, cada uno de los cuales vienen ofrecidos uno o más enlaces directos a artículos técnicos de profundidad, seleccionados entre los miles de documentos publicados durante estos años en Infowine.com. Para acceder a los detalles basta pulsar sobre la sigla del idioma que prefiera utilizar .
Para permitir una utilización más simple y directa del documento, la Edición Especial ha sido subdividida en 4 párrafos:
TRATAMIENTO DE LAS UVAS Y DE LOS MOSTOS
Esta última década se ha visto también en Europa una cierta difusión de la técnica de vinificación en reducción, que tuvo su origen en Australia y Nueva Zelanda con variedades blancas aromáticas como la Sauvignon y la Riesling, pero que ha demostrado ser interesante también para numerosos tipos de vino diferentes, incluidos los tintos.
El principio de la técnica es muy simple: limitar al mínimo el contacto con el aire y controlar las condiciones que favorecen la oxidación, para preservar todas las potencialidades aromáticas varietales y frutales de la uva en el vino final. final.
La investigación ha aclarado mientras tanto que gran parte de los aromas varietales están sujetos a la oxidación: se ha visto que las características de oxidabilidad de los terpenos eran extensibles también a toda la familia de los nor-isoprenoides, y se ha estudiado el efecto del oxígeno sobre los compuestos sulfurados característicos de algunas variedades (por ejemplo la mercaptopentanona para el Sauvignon blanc). Dado que algunas familias de compuestos del aroma, como las pirazinas, no son sin embargo sensibles al oxígeno , la gestión del oxígeno permite dirigir el perfil aromático del vino hacia los objetivos deseados.
Algunos autores han puesto de manifiesto la existencia de antioxidantes naturales, como el glutatión, que pueden proteger los mostos durante las primeras fases de la vinificación.
Paralelamente al avance de los conocimientos, se han perfeccionado los aspectos aplicativos. El control de la átmosfera en contacto con la uva, incluso durante el prensado, ya es posible no sólo a través del empleo del anhídrido carbónico en forma sólida, líquida o gaseosa, sino también con instrumentos específicos que permiten mantener bajo gas inerte las uvas durante su tratamiento.
Para seguir el proceso de prensado y verificar el grado de protección frente al oxígeno, ha sido propuesto el análisis de los ácidos cinámicos, relativamente simple de realizar respecto a otros sistemas de medida.
Teniendo en cuenta los nuevos conocimientos, han sido propuestas nuevas modalidades de uso del sulfuroso y protocolos de trabajo en el caso de añadas particularmente calurosas o de uvas comprometidas a causa de la Botrytis .
Indirectamente, también los taninos exógenos desempeñan un papel importante en la gestión de las oxidaciones, al ser capaces de limitar el efecto de las enzimas oxidasas de las uvas y de reaccionar ellos mismos con los compuestos oxidantes.
FERMENTACIÓN ALCOHÓLICA Y MACERACIÓN
Una buena actividad fermentativa de la levadura y la dominancia de cepas favorables a la calidad deseada, permiten obtener vinos equilibrados y complejos. Y a la inversa, una fermentación lenta, una levadura estresada o incluso una parada de fermentación inducen problemas cualitativos de difícil solución.
El oxígeno desempeña un papel esencial en la fermentación, aunque no hay que olvidar las otras exigencias nutricionales relativas al nitrógeno asimilable pero también a los micronutrientes . La disponibilidad de oxígeno para la levadura relativa a la fase de máximo crecimiento (de 1/3 a 1/2 de los azúcares consumidos) le permite crear reservas de esteroles, incrementar la propia actividad fermentativa y alcanzar el final de la fermentación sin problemas.
La adición de oxígeno en esta fase de la fermentación (8-10 mg/l) es por tanto aconsejable para todos los vinos, incluso para los blancos vinificados en reducción: si en el mosto o al inicio de la fermentación esto podía activar reacciones químicas o enzimáticas de oxidación de los polifenoles y de los aromas, la levadura en plena multiplicación en cambio consume inmediata y totalmente el oxígeno introducido. Estos principios son siempre válidos, pero su cumplimiento es más estratégico en estos últimos años en los que se tiende a vinificar mostos con elevado nivel de azúcar, muy límpidos y mantenidos sin ningún contacto con el oxígeno durante las fases de obtención del mosto. Sin embargo, las relaciones levadura-oxígeno son todavía más complejas.
Hace pocos años se descubrió que era posible aumentar la tolerancia al alcohol de la levadura, además de promoviendo la síntesis de esteroles con la adición de oxígeno durante la fermentación, también adicionando derivados de levadura especiales ya durante la fase de rehidratación. Se ha visto también que la levadura produce cantidades interesantes de glutatión y de otros compuestos antioxidantes naturales, que pueden proteger el vino de las sucesivas oxidaciones.
Últimamente se habla de estrés oxidativo de la levadura, principal causa de la mortalidad precoz de las células. Además de para la actividad fermentativa, es esencial una adecuada presencia de oxígeno para desarrollar en el vino un color intenso y estable, permitiendo la formación de pigmentos complejos más estables respecto a los constituyentes originales. Un mejor conocimiento del rol del oxígeno ha permitido poner a punto nuevas técnicas de maceración que permiten preservar color y aromas, pero también comprender mejor la acción del hielo seco y de la nieve carbónica más allá de su efecto sobre la temperatura y de perfeccionar las modalidades de empleo del sulfuroso para impedir la oxidación del color.
CRIANZA Y CONSERVACIÓN EN DEPÓSITO
Una vez acabada la fermentación alcohólica, la gestión del oxígeno se convierte en la preocupación principal de los técnicos de bodega. Una excesiva disolución en el vino provoca fenómenos de oxidación a cargo de los componentes fenólicos y aromáticos, y consiente el desarrollo de microorganismos contaminantes como bacterias acéticas y Brettanomyces . La ausencia absoluta de oxígeno instaura las condiciones para el desarrollo de olores sulfurados anómalos y no permite una evolución de las sustancias fenólicas hacia pigmentos estables. Es fundamental por tanto saber estimar las exigencias de oxígeno del propio vino, cuantificar su presencia y aplicar prácticas enológicas y tecnologías apropiadas para controlar la disolución del oxígeno en el vino. Por lo que respecta a la medida del oxígeno, hace ya algunos años que se dispone de instrumentos suficientemente precisos y adaptados para su uso en bodega, que han permitido realizar estudios exhaustivos sobre los momentos de aportación de oxígeno a lo largo de la vinificación y de la conservación en bodega. Aquellos que siguen la filosofía de la vinificación en reducción deben impedir el contacto del aire con el vino durante cada una de las operaciones, tanto desde dentro (sulfuroso, ascórbico) como desde el exterior (uso de gases inertes). Además de la clásica protección del espacio de cabeza de los depósitos con nitrógeno (y más recientemente, en Europa, con argón) se es cada vez más conscientes de la necesidad de una intervención preventiva con anhídrido carbónico (bajo diversas formas) en todas las operaciones de movimiento y tratamiento del vino.
Las lías del vino, además de aportar sustancias positivas desde el punto de vista sensorial, son fuertes consumidoras de oxígeno, incluso después de la muerte de la célula. El mantenimiento del vino sobre las lías finas de levadura, por tanto, garantiza una buena protección frente al oxígeno y contribuye a crear, junto con los polifenoles, un estado de reducción del vino.
En la producción de algunos vinos blancos, pero todavía más en la de los vinos tintos, es deseable en cambio una cierta presencia de oxígeno en el vino, suficiente para permitir una evolución positiva del perfil sensorial, sin superar el límite de capacidad de consumo de oxígeno del vino y poner en marcha fenómenos de oxidación negativos.El empleo de la madera ha tenido en estos últimos años importantes evoluciones, incluso normativas, y se conocen mejor las implicaciones del uso de barricas o de maderas alternativas sobre el balance de oxígeno de un vino. Además, la adición de taninos y de derivados de levadura puede influir significativamente sobre el balance redox del vino.En este contexto, ha sido fundamental la difusión de la técnica de microoxigenación, nacida inicialmente para imitar la aportación de oxígeno limitada pero constante típica de la barrica, pero que luego ha demostrado ser una técnica mucho más versátil y útil incluso en vinos que se desnaturalizarían si pasaran por la madera. Con la experiencia se han perfeccionado los sistemas de control y gestión del oxígeno y se ha llegado a la puesta a punto de instrumentos de medida muy precisos y flexibles.
Además, han sido esclarecidas las potencialidades del uso combinado de microoxigenación y de madera alternativa que ofrece oportunidades muy interesantes en la producción de vinos para un determinado segmento de mercado.
Aunque indirectamente, la lisozima y los cultivos bacterianos desempeñan un papel significativo en la gestión del oxígeno, al permitir decidir los tiempos de la maloláctica en función de la necesidad de oxigenación de un vino y de la correcta planificación.
EMBOTELLADO Y SHELF LIFE
El mundo de los cierres y del packaging es quizás el que ha gozado de una mayor evolución con respecto a la gestión del oxígeno, no sólo en las tecnologías utilizadas sino también y sobre todo en el avance de los conocimientos relativos a la relación oxígeno / vino después del embotellado. El origen de esta pequeña pero significativa revolución proviene sin duda de los productores australianos, que con el objetivo de eliminar los problemas debidos a los defectos del tapón y la variabilidad entre una botella y otra del mismo lote, han comenzado a emplear cierres sintéticos a escala industrial. Además, esta introducción ha sido realizada a menudo con vinos obtenidos en condiciones de reducción, y por tanto muy sensibles a posteriores oxidaciones. Han aparecido estudios científicos que han puesto de manifiesto la enorme influencia del tipo de cierre sobre la evolución del vino en botella, y han creado las bases para profundizaciones sobre la OTR (VELOCIDAD DE OXÍGENO TRANSFERIDO - Oxygen Transfer Rate) de los diferentes tipos de cierres.
Tapones con permeabilidad al oxígeno demasiado elevada conducen a una rápida pérdida del sulfuroso libre, acompañada por un decaimiento de los aromas y del color: es el caso de algunos tipos de tapones sintéticos con escasa homogeneidad o densidad que no permiten conservar el vino en botella durante un periodo de comercial compatible con la moderna estructura de mercado. Afortunadamente, sin embargo, otras empresas han encontrado fórmulas y técnicas adecuadas para producir tapones sintéticos con baja permeabilidad y buenas características mecánicas.
El efecto de estas adquisiciones ha sido el de crear cierres completamente herméticos: la solución adoptada por muchos en el Nuevo Mundo ha sido la del tapón de rosca con junta de aluminio, que – si aplicada correctamente – aísla el vino casi completamente del ambiente externo. Pero pronto se han dado cuenta de que la completa anoxia también puede ser peligrosa: si por un lado conserva durante más tiempo el sulfuroso y por tanto no se verifican oxidaciones en botella, por otro lado es posible que en ciertos vinos se formen sulfuros y otros compuestos capaces de conferir al vino olores desagradables de goma quemada y pedernal. El fenómeno es todavía más evidente en el caso de presencia de lías de levadura, como en las refermentaciones en botella. ¿Y el tradicional tapón de corcho? En conjunto, se sitúa todavía en la mitad justa con respecto a la permeabilidad al oxígeno. El corcho natural permite un libre intercambio de oxígeno que consiente una evolución equilibrada del vino durante mucho tiempo. Sin embargo, el mayor problema del tapón de corcho actualmente (visto que se han desarrollado tecnologías capaces de reducir de forma determinante el problema del TCA y del olor a tapón) es la variabilidad dentro del mismo lote de tapones, que puede presentar junto a elementos con un cierre prácticamente hermético, otros con una permeabilidad al oxígeno demasiado elevada.
En este contexto, conviene tener presente la importancia crucial de la operación de embotellado. La cantidad de oxígeno ya disuelta en el vino que se debe embotellar, la adición de anhídrido sulfuroso y eventualmente de ácido ascórbico, el volumen del espacio de cabeza y su composición de gases, la difusión del oxígeno presente en le mismo cierre, la temperatura de llenado y de almacenamiento: son sólo algunas de las numerosas variables que es necesario tener controladas para evitar la oxidación del vino. Por último, es interesante citar el trabajo llevado a cabo con otros tipos de envases, por ejemplo el Bag-in-box, en el que estudios en detalle han permitido identificar el origen de algunos problemas de oxidación y desarrollar nuevos tipos de materiales y de cierres que limitan su incidencia.
http://www.infowine.com/

Australia y Chile Observan el Modelo Argentino

Durante la última década, los modelos vitivinícolas de Australia y de Chile se habían convertido el proyecto a imitar, especialmente por el espectacular crecimiento de sus exportaciones.
Pero situaciones diversas surgidas en los últimos dos años, como la recuperación de los mercados por parte de los vinos europeos y esencialmente por la carencia de un mercado interno, provocó que aquellos modelos comenzaran a resquebrajarse. En Australia el año pasado los productores debieron dejar entre un 8 y un 15% de las uvas en las cepas y este año una fuerte sequía se llevará un 25% de la producción, lo que equiparará los stocks, mientras en Chile ya se habla de la erradicación de aproximadamente 30 mil hectáreas de viñedos. Y en los dos países están comenzando a observar con detenimiento el “modelo” argentino para solucionar sus inconvenientes. Ambas situaciones, de dos países integrantes del Nuevo Mundo vitivinícola fueron consideradas informalmente durante la reunión que el grupo realizó recientemente en Australia.
De acuerdo con las conclusiones (no oficiales por supuesto), el Nuevo Mundo creció en sus exportaciones cuando Europa perdió espacios, mientras paralelamente el consumo mundial crecía en el orden del 1 al 2% anual. Sin embargo, los países europeos modificaron su viejo esquema y comenzaron -especialmente Francia- a mantener las denominaciones de origen, pero incorporando los varietales, estos últimos, la base de sustentación de los vinos del Nuevo Mundo. Así entonces, Europa logró un crecimiento del 3 al 4% en su mercado interno, en la franja de precios de 8 a 10 dólares, con un incremento, en el caso de Francia, del 40% con vinos varietales. Paralelamente, los vinos europeos comenzaron a recuperar mercados internacionales, como es el caso de España, en Inglaterra y Estados Unidos y de Francia, en Estados Unidos. Esa recuperación de espacios golpeó fuertemente a Australia y a Chile.
El primero en sufrirlo fue Australia, que exportaba por cifras que alcanzaban los 2000 millones de dólares y que comenzó a generar fuertes excedentes en los dos últimos años. Ese sobre stock “casi endémico” como ellos mismos lo calificaron, provocó que el año pasado los productores debieran dejar entre un 8 y un 15% de las uvas en las cepas y que este año la situación se viera morigerada por una fuerte sequía que causó una caída del 25% en la producción. En el caso de Chile, el año pasado el gobierno se ofreció a pagar a los productores unos 10,5 millones de dólares en compensación para arrancar, mientras algunos expertos dicen que Chile debería arrancar 30 mil hectáreas. En el caso del vecino país, se había dado también una situación particular: el auge de las exportaciones llevó a los productores a plantar más vides, pero las salidas al exterior se han visto afectadas por la depreciación del dólar, lo que provoca menores ingresos reales a las bodegas. Un empresario chileno calificó a la situación de “terrible” e indica que los excedentes que se arrastran de años anteriores alcanzan los 300 millones de litros en las bodegas y que este año podrían alcanzar los 500 millones de litros. Y el problema empresario terminó afectando a los productores. Así entonces, Concha y Toro fijó un precio “piso” de 20 centavos de pesos argentinos el kilo; de 60 centavos para los varietales tintos (cabernet sauvignon, merlot o carmenere) y de 74 centavos para los sauvignon blanc o los chardonnay, decisión que fue tomada también por otras bodegas, lo que llevó a los productores a denunciar la posibilidad de la existencia de un oligopsonio.
El Modelo Argentino
Frente a ese panorama, tanto desde Australia pero muy especialmente desde Chile se observa con atención el “modelo” argentino.
Por un lado se indica que nuestro país está encontrando sus nichos en un promisorio desarrollo de la capacidad de una industria activada y de una campaña impactante, a la vez que indican que la Argentina cuenta con un importante mercado interno “situación que es difícil de modificar en Chile por hábitos de consumo muy difíciles de modificar”. De allí que empresarios argentinos consultados coincidieron en señalar la importancia de sostener y fortalecer el mercado interno, en ampliar las posibilidades en Sudamérica, especialmente Brasil y en continuar la inserción en el resto del mundo.
“Pero esencialmente el hecho de que el vino se consuma popularmente en nuestro país es una ventaja”, dijeron, para agregar que “estamos trabajando bien con el PEVI, pero para mantener los equilibrios tenemos que concretar el proceso de integración entre productor y bodeguero”.
A modo de ejemplo sobre la importancia del mercado interno, se indicó que la Argentina vende el 87% de la producción de sus vinos en el mercado interno y sólo exporta el 13%, a lo que suman la importancia de ganar mercados con el mosto, lo que determina derivar allí el 25% de la producción y destacaron que los modelos como el chileno y el australiano, sólo tienden a la vuelta de la intervención del Estado.

Dime el Vino que Tomas y Te Diré Quién Eres

El reconocido consultor argentino de la industria vitivinícola Ignacio Velasco cree que es importante saber mucho sobre vinos para quedar bien en situaciones de consumo social.
También piensa que las perspectivas para este año son buenas en lo comercial. Aunque le parece difícil que la gran cantidad de bodegas que hay en el mercado vaya a sostenerse. Explica por qué sólo crece el sector premium y cuáles son las nuevas exigencias del consumidor más avezado.
En los últimos 20 años, el consumo interno de vinos cayó 40%, aunque las botellas de los de alta gama crecieron 80%. El mercado cambió, y eso se palpa en cualquier góndola de supermercado o restaurante. Hay cada vez más oferta, más marketing, más cursos de cata, más expos, más comercios y publicaciones especializadas. Y, a la vez, menos consumo. En otras palabras, se compra a mayor precio pero en menor cantidad. El consultor Ignacio Velasco, director de la compañía STG, especializada en la industria vitivinícola, es recurrente fuente de consulta del sector. En una entrevista con Hoy abarcó, con su mirada, desde la cuestión comercial hasta el impacto social de esta bebida tan cara al sentimiento de los argentinos.
-¿Son mejores o iguales las perspectivas para este año en la industria del vino local?
-Son buenas desde lo comercial. Se espera que las exportaciones mantengan su ritmo de crecimiento, y el mercado interno está mostrando segmentos dinámicos. La luz de alerta estará en qué pasa con los costos, y la posibilidad que tengan los productores de trasladar eventuales subas a los precios, para mantener los niveles de rentabilidad (que no son tan altos) e inversión.
-¿El crecimiento del sector premium se acentuará?
-Sí. La categoría premium muestra niveles de crecimiento interesantes, y el consumidor mantiene una tendencia de incrementar la calidad de su consumo (o su gasto promedio) antes que la cantidad. Es parte de una tendencia mundial. Lo que sí es posible que comience a notarse más, es que ante la proliferación de nuevas marcas, el consumidor, un tanto mareado, se vuelque a los productos premium de marcas o productores tradicionales.
-Hoy la gente sabe más de vino, por lo tanto ¿se ha vuelto más exigente?
-Seguro. Un consumidor más “calificado”, con mayor conocimiento sobre el producto que busca, tiene más herramientas para ser exigente. Por lo tanto, los atributos del producto en sí mismo (calidad, estilo, etc.), pasan a ser más observados.
-¿Cree que el consumidor se guía más por el marketing y la publicidad del producto o por sus gustos?
-Siguiendo la línea de la respuesta anterior, al saber los consumidores más sobre vinos, el vino en sí mismo tiende a pesar más en las decisiones. Pero las marcas tienen un peso muy importante, por encima de otros factores que también tienen que ver con el producto, como la región de producción, por ejemplo, que en Argentina todavía no es un factor de mucho peso.
-¿Tomar cierto vino hoy da un cierto estatus social?
-Sí. Hoy el vino es un producto que da seguridad a quien lo consume. Para los consumidores es un producto que, por estar tan arraigado en nuestra cultura, es fundamental conocer. Y como hay tantas variables respecto al producto, es importante saber mucho sobre vinos para quedar bien en situaciones de consumo social. Además, el progreso de la industria vitivinícola es algo de lo que los argentinos se sienten orgullosos.
-¿El fenómeno del vino (escuelas, ferias, cursos de cata, etc) piensa que es pasajero o que hay una tendencia hacia la alza?
-Todos aquellos actores que acercan a los consumidores el conocimiento que necesitan tienen una muy buena receptividad. Como todo mercado que crece fuerte, seguramente en un momento genera más opciones que las que el público necesita. Pero sin dudas las escuelas, ferias y cursos son herramientas con un potencial real en el largo plazo van más allá de las modas. Tetra o bag in box
-Una vez Brascó dijo que los vinos en caja argentinos son de los mejores del mundo. ¿Cree qué es tan así?
-Lo que es cierto es que en nuestro país se pueden conseguir vinos de muy buena relación entre calidad y precio para los parámetros internacionales, incluidos los vinos en caja o tetra brik. Pero hay que tener en cuenta que en otros mercados, como los países nórdicos, hay vinos en caja (bag in box) de alta calidad (y alto precio), así que la frase debería ser entendida dentro del contexto de vinos de bajo precio.
-¿Siguen siendo los vinos de menos de 6 pesos los más vendidos?
-Sí. Cerca del 90% del vino vendido en nuestro país está por debajo de ese precio. Incluso si consideramos solamente los vinos en botella, tres cuartas partes del mercado están por debajo de los 6 pesos.
-Si es así, ¿el bolsillo finalmente es el que define?
-Salvo en los segmentos premium, es así. No solamente en el vino, desde ya. El mejor negocio -¿El auge de las pequeñas bodegas ha diversificado el mercado y/o lo ha enriquecido? -Es bueno para el negocio, porque muestra que es una industria atractiva, y para el consumidor, porque le permite tener una mayor cantidad de opciones a la hora de elegir un vino. Pero parece difícil que la cantidad de bodegas que hay hoy en el mercado vaya a sostenerse. Y serán más sustentables aquellas bodegas que combinen buena calidad de los productos y solidez financiera.
-Para estas empresas, ¿cuál es el negocio: vender más o menos botellas de mejor calidad?
-El mejor negocio sería crecer en precio antes que en cantidad. Pero la realidad es que habiendo tantos productores, esto no es tan fácil, porque la competencia es muy fuerte. Además, hay que tener en cuenta que el segmento premium es bastante chico (menos del 10% del mercado total), así que no todos los nuevos jugadores encuentran rápido la forma de posicionarse vendiendo vinos de alta calidad y precio. Esteban M. Trebucq “El concepto con que se tomaba el vino era otro”
-Aunque existe el mencionado auge, ¿por qué cree que el promedio de consumo de vino cayó tanto en las últimas décadas?
-Cayó porque el concepto con que se tomaba el vino era otro. Es importante tener en cuenta que toda la caída en el consumo (de un pico de 90 litros per cápita a los 30 actuales) se explica por los vinos de menor precio, que fueron perdiendo terreno antes competidores como la cerveza, gaseosas y jugos. En cambio, los vinos de mayor calidad (antes denominados “finos”) han duplicado su participación en el mercado total durante el mismo período. El nuevo patrón de consumo (menor cantidad, pero mayor calidad), no es solamente una tendencia local: países como Francia, Italia y España han seguido procesos muy similares. En general, el consumo de vinos tiende a repartirse en forma más homogénea entre los distintos países: los tradicionales, como los mencionados, han visto bajar su consumo, y los nuevos consumidores (países europeos no productores, por ejemplo), lo han incrementado.
-Por último, ¿hacia dónde cree que va la industria vitivinícola.? ¿Exportar sigue siendo la salvación?
-La industria seguirá creciendo en los segmentos de precios superiores, pero no creo que el mercado interno en su totalidad muestre crecimiento real en los próximos años. La exportación es la gran oportunidad de crecimiento, dado que Argentina tiene todavía una participación muy chica en los mercados internacionales (del orden del 2%, muy por debajo de competidores directos como Chile), así que el potencial por este lado es fuerte. Pero para lograr crecer y luego mantenerse en mercados internacionales, es condición fundamental la continuidad en varios aspectos: calidad constante, precios previsibles, cumplir con los volúmenes que se comprometan en cada caso. Dos de estos aspectos (la calidad y los volúmenes) dependen fundamentalmente de los privados, y esperemos que las condiciones de la economía argentina permitan la formación de precios estables a largo plazo. En ese caso, la exportación será, no sé si la salvación, pero sí un factor de crecimiento muy importante en los próximos 5 años.

La Nueva Pasión de los Chinos

El vino se ha convertido en China en un producto de consumo imprescindible después de que se impusiera la moda entre los ciudadanos de mayor poder adquisitivo de incluir este producto en los agasajos a sus amigos y de recurrir a botellas de buenas añadas como regalo ostentoso para atender compromisos. La inauguración en el distrito financiero de Pekín de la primera de las tres tiendas que en un mes abrirá la firma hongkonesa Top Cellar, con "400 diferentes tipos de vino que entusiasmarán a los pequineses" ha servido, una vez más, para demostrar que a la creciente clase media china le gusta imitar el consumo occidental.No obstante, algunos de los más selectos vinos que se ofrecen, franceses, italianos, alemanes, pueden llegar incluso a los 500 euros. Los hay también nuestros vinos chilenos, australianos y neozelandeses en la bodega de la nueva cadena, que en una primera fase importó 20.000 botellas (45% de Francia) y que proyecta alcanzar las 20 tiendas en Pekín en tres meses. Además, Top Cellar construye cerca de la capital china instalaciones para almacenar en las mejores condiciones hasta 100.000 botellas.Por éllo es que China es tan bien mirado por los productores de vino de todo el mundo, en donde los Vinos Chilenos, Californianos y especialmente los australianos pueden hacer la diferencia sobre los Europeos por un tema que pasa fundamentalmente por el costo en el transporte.Todos piensan de la siguiente manera ¿que ocurriría si cada chino se tomara una botella de vino?, mmmmmm todos se están frotando la manos, pero no va a ser una tarea facil. Primero comenzemos aprendiendo Chino mandarin.

El Calentamiento Global Amenaza el Futuro del Vino.

Un estudio de la Universidad de Southern Oregon indicó que las temperaturas en tiempo de cosecha aumentarán casi dos grados en los próximos 50 años y llevaría a cambiar las cepas a plantar o a trasladar las cosechas mundiales.
Aunque los cambios son lentos y difíciles de intuir, podrían afectar al sector y a los productores. Y a la calidad del vino. Así lo indica el climatólogo y profesor de la Universidad de Southern Oregon, Gregory Jones, quien efectuó un estudio mundial sobre los efectos de la temperatura en las principales zonas de vinos del mundo.
A modo de ejemplo, sirve el caso del Valle Central chileno, donde la industria del vino local vivirá una reestructuración, afectando fuertemente la producción de vino. Esa zona sufriría un recalentamiento de 1,8º en época de cosecha, lo que plantea un gran desafío. "Chile pasará de un clima intermedio a uno cálido, por lo cual la industria debe plantearse qué variedad debe plantar en el valle central y empezar a pensar en instalarse en mayor altura y moverse más hacia al sur", señaló Jones.
Pero éste no es un fenómeno exclusivo de Chile. Zonas de Italia, Sudáfrica, Australia, California, Argentina y hasta lugares clásicos como Burdeos y Borgoña en Francia ya están reestructurando sus plantaciones por el aumento de temperaturas que se viene con fuerza en los próximos cincuenta años.
Dime que uva eres y te diré cuántos grados necesitas
Un sutil cambio en los grados en la época de cosecha puede ser devastador sobre el tipo de uva que se cultiva, explica Jones, porque cada vino tiene un límite de temperatura en el cual puede ser cultivado. Es así como un Pinot Noir necesitará un clima frío de unos 15 grados para una calidad óptima mientras que un Cabernet Sauvignon exige un ambiente más cálido y cercano a los 18 grados.
Entonces la industria no sólo deberá adaptar sus viñas a las nuevas temperaturas más cálidas, sino que también trasladarlas a zonas más adecuadas a medida que ni siquiera los vinos de mayores grados soporten las altas temperaturas.
El agujero de la capa de ozono, situado en el cono sur, y que afectará en cada vez mayores proporciones a países como Chile y Argentina, agravan las perspectivas de dos de los principales 10 productores mundiales, cuyo sello distintivo como productores y exportadores es la calidad de su tierra y de su clima, ideales para el cultivo de buenas uvas y la fermentación de buenos vinos.
La longitud de Chile, una buena noticia
"En este sentido nos beneficia la longitud de Chile", aseguró el doctor en bioclimatología y académico de la Universidad de Chile, Fernando Santibáñez, quien concuerda con la tesis de Jones. El académico dice que su país tiene una situación privilegiada que le permite "jugar" con la altitud, la cercanía a la costa y la latitud, para balancear la temperatura ideal para el cultivo.
Esta opinión la comparte el profesor del área de viticultura y enología de la Universidad Católica Philippo Pszczolkowski, quien agregó que se debe considerar que los cambios climáticos también pueden producir un recrudecimiento de los inviernos.
Las consecuencias no deben tomarse a la ligera. Una zona del mundo que ya está sufriendo las consecuencias del calentamiento es Napa Valley, en California, donde ya es muy cálido hasta para hacer Cabernet Sauvignon, pero debido a su atractivo turístico debe continuar la producción, aunque no se puede evitar la merma en su calidad.
Se viene la plaga
Otro de los problemas graves aparejados con el calentamiento y que es más difícil de controlar aún son las plagas. "La mayor temperatura aumenta la intensidad de las plagas, la cual tendrá una incidencia sobre los costos", sentencia el académico.
En el sector aseguran que si bien están constantemente estudiando las temperatura, no está al centro de sus preocupaciones. "La verdad es que nosotros tenemos ahora bastantes problemas y no estamos especialmente complicados con el tema climático", aseguró el Presidente de Chile Vid, René Merino.
Además el ejecutivo dijo que la industria está preparada para asumir el desafío, pues es "muy plástica e innovadora", y agregó que el tema del calentamiento es una materia que debiera enfrentarse a nivel país.
Fuente:http://www.adnmundo.com/

¿Cómo se Percibe el Sabor Acido en los Vinos?

Existen sutiles diferencias en la percepción de los sabores ácidos en los vinos blancos y en los vinos tintos.
La medida sensorial de la acidez es de una importancia primordial para el vino, es parte de su estructura fundamental. La percepción de una solución ácida se manifiesta como agria sobre la parte lateral de la lengua.
Las soluciones ácidas, tienen la propiedad de liberar protones hidrógeno al medio líquido en que se encuentran. Una vez en la boca, estas sustancias ácidas, que se encuentran en el vino, liberan los protones, que se ponen en contacto con las proteínas que se encuentran situadas en las membranas gustativas del fondo de las papilas. Se origina, así, una estimulación que pasa por la zona lingual y luego se dirige al cerebro.
La información es procesada y luego el degustador puede expresarlo, recurriendo siempre a la memoria que le permitirá establecer su referencial gustativo.
Principales Sustancias Acidas en los Vinos
Provenientes de la Uva
Ácidos: tartárico, málico, cítrico
Provenientes de la Fermentación
Ácidos: succínico, láctico, acético y otros presentes en débiles cantidades
El ácido tartárico es el específico de la uva y el vino. Es el ácido más fuerte.
El ácido málico, es común en el reino vegetal y se encuentra en hojas y frutos. A la inversa del ácido tartárico es un ácido frágil, fácilmente metabolizable. Existe en gran cantidad en la uva verde y va disminuyendo en el curso de la maduración de la uva. Luego de la fermentación alcohólica los tenores disminuyen por acción de las levaduras.
El ácido succínico, si bien se encuentra en pequeñas proporciones en el vino, cumple un rol importante en el gusto, ya que su sabor es una mezcla de gustos ácidos, salados y amargos.
El ácido láctico no existe en la uva, pero si es un constituyente de los vinos tintos y blancos. Producidos durante la fermentación malolàctica
El ácido acético es un ácido volátil y todos los vinos la poseen, ya que es un producto secundario normal de la fermentación alcohólica. (Puede aumentar cuando hay enfermedades bacterianas).
Para comenzar con ejercicios de percepción de la acidez, lo más aconsejable es comenzar con vinos blancos secos elaborados para beberse jóvenes (sólo con la fermentación alcohólica). Así, podrá percibir los ácidos del vino, sobre los costados de la lengua.
Se sienten como agujillas punzantes. Como contrapartida, el degustador atento podrá observar que la saliva que acompaña a la acidez es “fluida” y cuando la acidez de un vino blanco es excesiva, provoca el aumento de la saliva en boca.
Los vinos tintos, una vez que terminan su fermentación maloláctica (segunda fermentación), el vino se hace más untuoso en boca y la percepción de la acidez se realiza en toda la boca. En los vinos tintos aparece, además, otro inconveniente, que es su riqueza polifenólica, lo que implica que los ácidos no se perciben sólo en los costados de la lengua, sino en toda la boca.
Tanto los ácidos del mosto como los del vino, son ácidos débiles y son muy importantes ya que condicionan su estabilidad en color y su encanto gustativo.
Los vinos que presentan demasiada acidez, se tornan agresivos y hasta desagradables; y una insuficiente acidez hace que el vino sea frágil, de color apagado y sabor “blando” o “pastoso”.
Una vez que los vinos son estabilizados a través de los procesos enológicos, su acidez permanece constante durante la conservación.

Denominación de Origen Controlada en Argentina.

En Argentina existen zonas donde los productores se han comprometido a cultivar y cosechar las uvas bajo determinadas pautas que mejoran su calidad, articulando además controles confiables que garantizan el acatamiento a tales pautas.
Dichas pautas determinan que los vinos D.O.C. deben provenir de uvas autorizadas exclusivamente por sus Consejos; que la vinificación se realice conforme al reglamento; que la crianza en Roble de un vino no puede ser inferior a 8 meses y el período de guarda en botella no debe ser inferior a 12 meses.
Un Vino D.O.C. es ante todo un vino de calidad superior, que responde a una personalidad distintiva del terruño del cual proviene. Las zonas con D.O.C. en Argentina son por el momento dos, Luján de Cuyo (provincia de Mendoza) donde participan las bodegas Leoncio Arizu, Cabrini , Arnaldo Etchart, Lagarde, Viña de Santa Isabel, Norton, Pérez Cuesta, Chandon, Robino, y Cavas de Weinert; y San Rafael (Sur de provincia de Mendoza). En San Rafael participan once bodegas a saber: Bebalco, Bianchi, Club Privado, Goyenechea, Lascar, Resero, Santa Silvia, Simonassi Lyon, Suter, Viejo Argentino y Viña Andina siendo estas las que adecuan la elaboración de sus vinos a pautas reglamentadas.
En Luján de Cuyo se inició el tema D.O.C. en 1987, donde representantes de diez bodegas conforman el Consejo de Denominación de Origen. Alberto Arizu fue designado presidente. En 1990 se consiguió establecer una reglamentación (Decreto Provincial 3086/90) , siendo patrocinado por la O.I.V. ( Office International Du Vin ).
El Consejo de Control de San Rafael fue presidido por el Sr. Valentín Bianchi (nieto) de la bodega que lleva su nombre. La presentación oficial al mercado se realizo el 10 de Noviembre de 1993.
Hoy, ya es ley el proyecto sobre Denominación de Origen Controlada de los vinos argentinos, lo que permitirá a la industria vitivinícola acrecentar las exportaciones, que durante el año 1996 fueron de 130 millones de dólares por 180 millones de litros de vino y 82 mil litros de mosto, según reveló Ambito Financiero. La iniciativa, contempla el nuevo sistema de denominación para vinos, tal como lo exige el GATT (Tratado General de Aranceles y Comercio). La ley determina regiones geográficas en los que se cultivan cepajes de alta calidad que, por su tratamiento y elaboración, producen vinos de calidad superior en condiciones especiales que sólo pueden obtenerse en dichas regiones especialmente delimitadas. Entre otras medidas contenidas en la ley figura el Consejo Nacional de Denominación de Origen, un organismo integrado por representantes del sector privado.
Las bodegas que lo integran son: Leoncio Arizu, Nieto & Senetiner, Arnaldo Etchart, Lagarde, Norton, Chandon, Cavas de Perdriel, Weinert, Pérez Cuesta y Cabrini.La situación del Alto Valle (provincia de Río Negro) es la siguiente, a decir del Ing. Guillermo Barzi:"El país aún no tiene una ley nacional sancionada de denominaciones de origen ni de identificación geográfica.
Las D.O.C. constituídas en alguna provincia argentina, se han hecho al amparo de legislaciones provinciales y con decisiones netamente privadas. En el Alto Valle del Río Negro no hay denominaciones de origen legales.No obstante, fuimos generadores por los años ´80 de la idea de "los vinos finos de las zonas frías". Fué objetivo del grupo constituído por seis bodegas del Alto Valle del Río Negro, ofrecer bajo esta denominación vinos de calidad superior y que respondieran a manejos definidos en el cultivo, elaboración y embotellado.
Lamentablemente el esfuerzo iniciado y prolongado por más de dos años, no prosperó por las dificultades y diferencias en las posibilidades prácticas de llevar adelante la propuesta conjunta." No obstante, Humberto Canale mantiene desde hace más de 15 años una fuerte denominación en las etiquetas en el mercado interno con la procedencia de Alto Valle del Río Negro, agregando últimamente en la misma la palabra PATAGONIA.
Si a la limitación de la zona geográfica que es el Alto Valle, le acoplamos su clima particular y el criterio de manejo vitícola empresarial que llevamos como objetivo (producciones no mayores a los 10.000 Kgs. en las grandes variedades tintas), no dudo que estamos desde hace muchos años cumpliento ampliamente con lo que aspiramos de una identificación geográfica y en grandes rasgos con las propuestas en curso de ley de una D.O.C.

Tempranillo un Nuevo Tinto Argentino

La variedad Tempranillo, es la uva tinta nacional española que ofrece los vinos de mayor calidad, a su industria vitivinícola Se trata de un varietal, que fue introducido en la península, por peregrinos durante la época de los cruzadas y por mucho tiempo, se le asignó una relación directa con la variedad francesa Pinot Noir, sin embargo, recientes estudios genéticos, han llegado a la conclusión, que en realidad no existe tal concordancia, no obstante se ha detectado una duplicaciones genéticas, con la variedad 'Valdepeñas californiana". La variedad, toma el nombre por su temprana maduración, que suele ser a finales del septiembre hispánico y en nuestro país, sucede a fines de febrero.
En nuestra provincia se ha plantado una limitada extensión y como prueba experimental, sin embargo, el primer vino de Tempranillo sanjuanino, ya ha sido elaborado y actualmente se encuentra desde hace dos años, en la etapa de estacionamiento. Es una variedad, que nunca se la tuvo en cuenta y que ha medida que se han conocido las virtudes de sus frutos y de sus vinos, cada vez certifican las cualidades insuperables, de la misma forma a lo que sucede en las zonas españolas: Rioja Alavesa, Ribera de Duero y La Mancha. Se tratan de frutos de gruesa piel y produce vinos de muy intenso color, no muy alcohólicos, con niveles medios de acidez total, predominando en el gusto, su carácter "málico". Esto significa que los vinos elaborados, podrán perder intensidad en el color con el paso del tiempo, pero no sus aromas frutados y su típico sabor. Es un vino que tiene tal personalidad, que se mejora cortándolo con pequeñas cantidades de otros provenientes de variedades finas, que atenúen su sabor.
Pese a tratarse de un vino de gran color y de tenores aromáticos por el momento atenuados y sabores aún jóvenes, se trata de un tinto punzante, vibrante, pero con una capa de complejidad no obstante su corta crianza en botella, sin embargo estaba en su punto adecuada, que sólo beneficia a aquellos vinos de estructura, concentración y equilibrio excepcionales. Este primer vino de Tempranillo, se trata de un vino que pretende ser "top" dentro de 120 días y su destino será el Reino Unido, pese a su reducida producción. Este vino se lo ha estacionado 18 meses en barrica nueva de roble y 12 en botella, además se utilizó la técnica y método de cuidar escrupulosamente la selección de uva, despalillado, prensado fermentación y estacionamiento.
Agradezco, que la vida me haya brindado el privilegio de haber disfrutado de este impresionante vino antes que lo embarquen, que está previsto para octubre de este año, con el fin de que esté presente, en alguna selecta mesa londinense de fin de año.
Disfrutar de las bondades de este Tempranillo, me ha dejado sin palabras, solo atino a levantar la copa y decirles ¡SALUD! por este "Tempranillo Sanjuanino", que ya es un colosal vino.
Rolando Enrique Ovalles
Fruticultor Enólogo Nacional.

GRACIAS POR VISITAR MI BLOG
Google