El Vino, Reflejo de Nuestra Civilización

El vino es algo muy viejo, cuyo origen se confunde con los mismos orígenes de nuestra civilización. «El vino es una de las cosas más civilizadas del mundo». Hoy día ya no se tiene en cuenta esta afirmación y, sin embargo, junto con el pan, está cargado de un sentido profundo y místico; está ligado íntimamente a nuestro modelo de vivir y pensar; forma parte de un patrimonio muy antiguo y respetable. El pan era el alimento elemental y necesario; el vino era algo más, era placer y era alegríaPertenecemos a la civilización de la vid; son raíces que no pueden separarse de las de nuestra historia. Griegos y romanos difundían a la par la filosofía y el cultivo de la vid, y el placer del vino con el placer de las artes.
Jumilla ha conservado esta herencia y la historia del la vid y el vino ilumina la de todo un pueblo.
En efecto, el vino es imagen del pueblo que lo cosecha y de la región que lo produce. Y es que el vino no es un don gratuito de la naturaleza; el vino no se hace solo. A todo el mundo el vino le parece un producto natural, pero como producto de transformación y alterable, el vino esta hecho por el hombre y se conserva por sus constantes desvelos. Mosaico romano. Mérida
El vino evoluciona como evoluciona nuestra civilización, tanto en cuestión de gustos como en cuestión de técnica. No hay nada en común entre el sabor de los Jumilla actuales y el que los antiguos conservaban por medio de diferentes artificios e ingredientes; tampoco con los vinos que en el medievo se vendían muy jóvenes ni con los vinos del siglo XIX ó el reciente siglo XX, que habiendo formada parte de la reputación de nuestra denominación, eran excesivamente ásperos, alcohólicos o fuertes, o por el contrario demasiado ligeros ,sin carácter propio y que se conservaban mal y se alteraban con frecuencia.
Es sabido que la forma de alimentarse evoluciona constantemente buscando una adaptación al ritmo de vida y una continua perfección; igual pasa con los vinos, donde su sabor se va modificando ligeramente; gustaron los vinos viejos y con mucha madera o bien los vinos ligeros, de menor color y taninos, con más frescura y actualmente los vinos ricos en aromas provenientes tanto del fruto como de su crianza y con concentración equilibrada de componentes gustativos provenientes de uvas bien maduras.
Hay que hacer que el vino siga conservando su carácter atrayente por su gran diversidad, como bebida sana, de gran calidad natural y sobre todo agradable al consumidor.
Para los hombres del vino lo importante es que se perpetúe la civilización del vino; que hoy como ayer y mañana, a través del misterio vegetal y del milagro de las fermentaciones, continúe siendo esa comunión de la tierra y la naturaleza con el hombre que, para realizarlo, ha querido y sabido utilizar su trabajo, su paciencia, sus cuidados y su amor; no hay trabajo valido sin amor.

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