Coberturas Vegetales
Uso de las Coberturas Vegetales en Viñedos
Técnicos de la EEA Mendoza INTA investigan sobre la incidencia del uso de coberturas vegetales en el suelo y en el viñedo. Lo que sigue es una síntesis de las ventajas y limitaciones que puede aparejar su adopción y los factores que conviene evaluar al considerar la relación costo-beneficio. Se recomiendan especies para esta época.
Desde hace algunos años las prácticas de cultivo sustentables tales como el manejo integrado de plagas y enfermedades, la agricultura orgánica, la biodinámica y las buenas prácticas agrícolas, entre otras, comienzan a despertar la atención de nuestros viticultores.
El manejo del suelo mediante algún tipo de cobertura vegetal en ciertos momentos del ciclo de cultivo es una práctica cada vez más habitual en los viñedos, ya que resulta determinante en la sustentabilidad de la producción. En nuestra zona, las causas de la adopción de coberturas están principalmente asociadas a la búsqueda de una alternativa frente a los tradicionales sistemas de manejo cultural mediante arado o rastra y la aplicación integral de herbicidas. Los sistemas de manejo de suelo descubierto, por labranza y aplicación de herbicidas, son más susceptibles a la erosión hídrica y eólica, con problemas de compactación e infiltración del agua en el suelo. En un suelo descubierto, las partículas que lo forman son susceptibles a formar una costra superficial que, ante el contacto con el agua se dispersa impidiendo la correcta infiltración del agua en el perfil. Esto provoca la demora en el ingreso de la maquinaria para la realización de operaciones importantes. Anticipar el ingreso de la maquinaria agrícola en condiciones de excesiva humedad de suelo genera un aumento de la compactación del mismo.
En general nuestros suelos poseen bajos contenidos de materia orgánica, uno de los elementos fundamentales para el aumento de la porosidad, lo que favorece la infiltración del agua y la aireación de las raíces. Se ha detectado que la utilización de una cobertura vegetal permanente en el viñedo aumenta el contenido de materia orgánica y nitrógeno en las primeras capas de profundidad de suelo.
Potenciales ventajas del uso de coberturas vegetales
- Anticipar el ingreso de los operarios y el equipamiento al viñedo, luego de lluvias y/o riegos.
- Reducir la incorporación de polvo a los racimos durante la cosecha mecanizada de las uvas.
- Reducir el uso de agroquímicos y, por ende, de la contaminación ambiental.
- Disminuir la erosión hídrica y eólica.
- Mantener y mejorar la estructura del suelo.
- Aumentar la capacidad de retención de agua.
- Reducir la compactación.
- Aumentar la infiltración del agua en el suelo.
- Aumentar el contenido de materia orgánica y de nutrientes.
- Disminuir el lavado de nitrógeno.
- Incrementar la actividad biológica del suelo.
- Regular el crecimiento vegetativo y la producción.
- Aumentar la calidad enológica de uvas y vinos.
- Contribuir al control de malezas.
- Disminuir la incidencia de enfermedades de canopia.
- Limitar la multiplicación de nemátodos.
Potenciales limitaciones
Entre las principales limitaciones se pueden mencionar la excesiva competencia por agua y nutrientes, que puede ser perjudicial en situaciones en donde el recurso hídrico es escaso o en viñedos de poco vigor. El viticultor, sin embargo, dispone de estrategias de manejo que permiten limitar esta competencia, por ejemplo seleccionando especies menos agresivas, reduciendo el ancho de la cobertura, manteniendo cobertura interfilar por medio, entre otras prácticas recomendadas.
La mayor susceptibilidad a heladas es otra de las potenciales desventajas (ver recuadro).
Las coberturas vegetales y la calidad de las uvas y el vino
El mantenimiento de una cobertura vegetal permanente ejerce cierta competencia con la planta de vid. Si el manejo es racional de acuerdo a las características del viñedo, esta competencia ayuda a mantener un equilibrio vegetativo-productivo adecuado para lograr un alto potencial enológico de las uvas. Controlando el exceso de vigor se mejora el microclima a nivel de racimos y la maduración de las bayas. En estos casos la disminución de rendimientos está en alrededor del 30%.
Se ha comprobado, asimismo, un aumento de antocianos y polifenoles totales en variedades tintas, vinos que han sido los preferidos por los degustadores y con mayor tipicidad varietal.
En algunas variedades blancas se ha detectado, en otras regiones del mundo, un defecto aromático que estaría relacionado a la deficiencia de nitrógeno en los mostos, por lo que habrá que dedicar especial atención a los tenores de nitrógeno asimilable de estas cultivares para realizar una corrección acertada en bodega.
Epoca de siembras en el viñedo
Una vez que finaliza el período de riesgo de heladas tardías se está en condiciones de realizar la siembra de especies anuales estivales tales como el sorgo del Sudán, el mijo o la moha. Las especies perennes, como el ray-grass, las festucas, el agropiro alargado, la cebadilla criolla o los tréboles, entre otras, se pueden sembrar antes ya que toleran las bajas temperaturas. Aunque en este caso son más recomendadas las siembras otoñales, para tratar de escapar al estrés provocado por temperaturas muy elevadas o demasiado bajas. En el otoño se siembran las especies anuales invernales tales como la avena, el centeno, la cebada y la vicia.
Relación costo-beneficio
Las ventajas del uso de las coberturas vegetales pueden percibirse a corto plazo, particularmente en cuanto a la mejora en la calidad de las uvas y del vino. Pero las modificaciones en la fertilidad del suelo, no tan visibles para el productor, se producen a mediano y largo plazo.
A la hora de evaluar los costos de su implementación en relación a sus beneficios habrá que tener en cuenta todos los factores que intervienen.
En el análisis de costos se verifica que un manejo con una cobertura perenne en el interfilar es menos oneroso que el manejo mediante la aplicación de herbicidas. La utilización de especies anuales resulta ser la más costosa. Sin embargo los beneficios de anticipar el ingreso de la maquinaria para efectuar los tratamientos fitosanitarios en tiempo y forma, o el hecho de no afectar los niveles de producción justifican ampliamente la utilización de una cobertura anual.
Las coberturas vegetales y las heladas
Se ha comprobado que un suelo con cobertura vegetal resulta más susceptible a las heladas respecto de uno descubierto. En ensayos se ha detectado una diferencia de -0,5 °C y hasta -0,9°C. Las heladas de significación han producido daños tanto en plantas de viñedos con cobertura vegetal como en las de suelo descubierto, aparentemente los daños son algo más notables en la primera consideración. No obstante existen formas de limitar ese riesgo mediante técnicas de manejo de la cobertura vegetal. En esta época es conveniente mantener la cobertura segada de 8 a 10 cm de altura. Se pueden limitar los anchos de siembra de la cobertura, realizar siembras interfilar por medio, entre otras. También se recomienda mantener el suelo húmedo. Con estas prácticas se busca bajar el techo de inversión térmica, mejorar el calentamiento del suelo y acumular la energía solar.
Técnicos de la EEA Mendoza INTA investigan sobre la incidencia del uso de coberturas vegetales en el suelo y en el viñedo. Lo que sigue es una síntesis de las ventajas y limitaciones que puede aparejar su adopción y los factores que conviene evaluar al considerar la relación costo-beneficio. Se recomiendan especies para esta época.
Desde hace algunos años las prácticas de cultivo sustentables tales como el manejo integrado de plagas y enfermedades, la agricultura orgánica, la biodinámica y las buenas prácticas agrícolas, entre otras, comienzan a despertar la atención de nuestros viticultores.
El manejo del suelo mediante algún tipo de cobertura vegetal en ciertos momentos del ciclo de cultivo es una práctica cada vez más habitual en los viñedos, ya que resulta determinante en la sustentabilidad de la producción. En nuestra zona, las causas de la adopción de coberturas están principalmente asociadas a la búsqueda de una alternativa frente a los tradicionales sistemas de manejo cultural mediante arado o rastra y la aplicación integral de herbicidas. Los sistemas de manejo de suelo descubierto, por labranza y aplicación de herbicidas, son más susceptibles a la erosión hídrica y eólica, con problemas de compactación e infiltración del agua en el suelo. En un suelo descubierto, las partículas que lo forman son susceptibles a formar una costra superficial que, ante el contacto con el agua se dispersa impidiendo la correcta infiltración del agua en el perfil. Esto provoca la demora en el ingreso de la maquinaria para la realización de operaciones importantes. Anticipar el ingreso de la maquinaria agrícola en condiciones de excesiva humedad de suelo genera un aumento de la compactación del mismo.
En general nuestros suelos poseen bajos contenidos de materia orgánica, uno de los elementos fundamentales para el aumento de la porosidad, lo que favorece la infiltración del agua y la aireación de las raíces. Se ha detectado que la utilización de una cobertura vegetal permanente en el viñedo aumenta el contenido de materia orgánica y nitrógeno en las primeras capas de profundidad de suelo.
Potenciales ventajas del uso de coberturas vegetales
- Anticipar el ingreso de los operarios y el equipamiento al viñedo, luego de lluvias y/o riegos.
- Reducir la incorporación de polvo a los racimos durante la cosecha mecanizada de las uvas.
- Reducir el uso de agroquímicos y, por ende, de la contaminación ambiental.
- Disminuir la erosión hídrica y eólica.
- Mantener y mejorar la estructura del suelo.
- Aumentar la capacidad de retención de agua.
- Reducir la compactación.
- Aumentar la infiltración del agua en el suelo.
- Aumentar el contenido de materia orgánica y de nutrientes.
- Disminuir el lavado de nitrógeno.
- Incrementar la actividad biológica del suelo.
- Regular el crecimiento vegetativo y la producción.
- Aumentar la calidad enológica de uvas y vinos.
- Contribuir al control de malezas.
- Disminuir la incidencia de enfermedades de canopia.
- Limitar la multiplicación de nemátodos.
Potenciales limitaciones
Entre las principales limitaciones se pueden mencionar la excesiva competencia por agua y nutrientes, que puede ser perjudicial en situaciones en donde el recurso hídrico es escaso o en viñedos de poco vigor. El viticultor, sin embargo, dispone de estrategias de manejo que permiten limitar esta competencia, por ejemplo seleccionando especies menos agresivas, reduciendo el ancho de la cobertura, manteniendo cobertura interfilar por medio, entre otras prácticas recomendadas.
La mayor susceptibilidad a heladas es otra de las potenciales desventajas (ver recuadro).
Las coberturas vegetales y la calidad de las uvas y el vino
El mantenimiento de una cobertura vegetal permanente ejerce cierta competencia con la planta de vid. Si el manejo es racional de acuerdo a las características del viñedo, esta competencia ayuda a mantener un equilibrio vegetativo-productivo adecuado para lograr un alto potencial enológico de las uvas. Controlando el exceso de vigor se mejora el microclima a nivel de racimos y la maduración de las bayas. En estos casos la disminución de rendimientos está en alrededor del 30%.
Se ha comprobado, asimismo, un aumento de antocianos y polifenoles totales en variedades tintas, vinos que han sido los preferidos por los degustadores y con mayor tipicidad varietal.
En algunas variedades blancas se ha detectado, en otras regiones del mundo, un defecto aromático que estaría relacionado a la deficiencia de nitrógeno en los mostos, por lo que habrá que dedicar especial atención a los tenores de nitrógeno asimilable de estas cultivares para realizar una corrección acertada en bodega.
Epoca de siembras en el viñedo
Una vez que finaliza el período de riesgo de heladas tardías se está en condiciones de realizar la siembra de especies anuales estivales tales como el sorgo del Sudán, el mijo o la moha. Las especies perennes, como el ray-grass, las festucas, el agropiro alargado, la cebadilla criolla o los tréboles, entre otras, se pueden sembrar antes ya que toleran las bajas temperaturas. Aunque en este caso son más recomendadas las siembras otoñales, para tratar de escapar al estrés provocado por temperaturas muy elevadas o demasiado bajas. En el otoño se siembran las especies anuales invernales tales como la avena, el centeno, la cebada y la vicia.
Relación costo-beneficio
Las ventajas del uso de las coberturas vegetales pueden percibirse a corto plazo, particularmente en cuanto a la mejora en la calidad de las uvas y del vino. Pero las modificaciones en la fertilidad del suelo, no tan visibles para el productor, se producen a mediano y largo plazo.
A la hora de evaluar los costos de su implementación en relación a sus beneficios habrá que tener en cuenta todos los factores que intervienen.
En el análisis de costos se verifica que un manejo con una cobertura perenne en el interfilar es menos oneroso que el manejo mediante la aplicación de herbicidas. La utilización de especies anuales resulta ser la más costosa. Sin embargo los beneficios de anticipar el ingreso de la maquinaria para efectuar los tratamientos fitosanitarios en tiempo y forma, o el hecho de no afectar los niveles de producción justifican ampliamente la utilización de una cobertura anual.
Las coberturas vegetales y las heladas
Se ha comprobado que un suelo con cobertura vegetal resulta más susceptible a las heladas respecto de uno descubierto. En ensayos se ha detectado una diferencia de -0,5 °C y hasta -0,9°C. Las heladas de significación han producido daños tanto en plantas de viñedos con cobertura vegetal como en las de suelo descubierto, aparentemente los daños son algo más notables en la primera consideración. No obstante existen formas de limitar ese riesgo mediante técnicas de manejo de la cobertura vegetal. En esta época es conveniente mantener la cobertura segada de 8 a 10 cm de altura. Se pueden limitar los anchos de siembra de la cobertura, realizar siembras interfilar por medio, entre otras. También se recomienda mantener el suelo húmedo. Con estas prácticas se busca bajar el techo de inversión térmica, mejorar el calentamiento del suelo y acumular la energía solar.




