El Papel del Suelo...
El Papel del Suelo en la Expresión del Terruño
Si bien los agrónomos han podido demostrar el papel de la climatología y de la topografía en la expresión del terruño, sólo han aportado explicaciones científicas muy parciales sobre el papel del suelo. Esto se debe a que han abordado el suelo desde un punto de vista físico-químico solamente, ignorando su dimensión biológica.
La fauna es responsable de la porosidad del suelo, y por ende de la penetración de aire y agua en profundidad, mientras que la microflora es responsable de la formación de los elementos negativos asimilables par las plantas, como los nitratos: NO3-, los fosfatos: PO4— o los sulfatos: SO4--.
Estos elementos, que son óxidos, sólo se pueden formar si el suelo está bien aireado por la fauna; pero ésta sólo se hunde en la profundidad del suelo si lo hacen las raíces.
De ese modo se comprende que al destruir la fauna del suelo con pesticidas, y al compactar los suelos con maquinaria cada vez más pesada, se impide la aireación del suelo y la actividad microbiana.
Las raíces de la vid vuelven a subir hacia la superficie para respirar, y sustituimos la labor de los microbios del suelo por abonos idénticos en todas partes.
De esa manera se tiende hacia una uniformización de los vinos, y se pasa progresivamente de un vino de terruño a un vino de varietal.
Al descuidar la biología de los suelos de los terruños, la profesión vitícola ha estandarizado los vinos, volviéndolos fáciles de copiar, y con ello los expone a la competencia extranjera.
El rápido desarrollo de los vinos del nuevo mundo, que ya representan el 30% del comercio mundial, y la evolución de los gustos de los consumidores, que beben menos vino pero son más exigentes en cuanto a su calidad, requieren una adaptación por parte de los vitivinicultores europeos. Tienen que pasar de la producción masiva a una producción de vinos de calidad, y en especial de vinos con denominación de origen controlada. Para adaptar la producción a la nueva demanda, dentro de cada hacienda hay que saber en qué parcelas se puede invertir, porque esas inversiones se amortizarán a través de unos precios de venta más altos, y en qué parcelas no es necesario invertir porque de todas maneras sólo podrán producir vinos de varietal. Para ello es necesario un conocimiento de los “terruños”.
Desde hace años, Laboratorios trabajan en la definición de las características físicas, químicas y biológicas de los suelos de tierras vitícolas.
Definir un papel de los suelos en la tipicidad permitiría no limitar ésta al clima, a la topografía, al varietal y a la vinificación.
Porque estos cuatro criterios resultan relativamente fáciles de copiar por otros países. Por el contrario, la diversidad de los suelos y de las relaciones fundamentales que vinculan a los suelos, los microbios y las plantas alcanzan tal grado de complejidad que resultan imposibles de copiar, y por lo tanto garantizan a los vitivinicultores la originalidad de su vino.
Es necesario por tanto, definir los criterios físicos, químicos y biológicos más importantes en la definición de un suelo de terruño; así como también desarrollar prácticas de cultivo que respeten dichas características.
Fuente: Revista Enología
La fauna es responsable de la porosidad del suelo, y por ende de la penetración de aire y agua en profundidad, mientras que la microflora es responsable de la formación de los elementos negativos asimilables par las plantas, como los nitratos: NO3-, los fosfatos: PO4— o los sulfatos: SO4--.
Estos elementos, que son óxidos, sólo se pueden formar si el suelo está bien aireado por la fauna; pero ésta sólo se hunde en la profundidad del suelo si lo hacen las raíces.
De ese modo se comprende que al destruir la fauna del suelo con pesticidas, y al compactar los suelos con maquinaria cada vez más pesada, se impide la aireación del suelo y la actividad microbiana.
Las raíces de la vid vuelven a subir hacia la superficie para respirar, y sustituimos la labor de los microbios del suelo por abonos idénticos en todas partes.
De esa manera se tiende hacia una uniformización de los vinos, y se pasa progresivamente de un vino de terruño a un vino de varietal.
Al descuidar la biología de los suelos de los terruños, la profesión vitícola ha estandarizado los vinos, volviéndolos fáciles de copiar, y con ello los expone a la competencia extranjera.
El rápido desarrollo de los vinos del nuevo mundo, que ya representan el 30% del comercio mundial, y la evolución de los gustos de los consumidores, que beben menos vino pero son más exigentes en cuanto a su calidad, requieren una adaptación por parte de los vitivinicultores europeos. Tienen que pasar de la producción masiva a una producción de vinos de calidad, y en especial de vinos con denominación de origen controlada. Para adaptar la producción a la nueva demanda, dentro de cada hacienda hay que saber en qué parcelas se puede invertir, porque esas inversiones se amortizarán a través de unos precios de venta más altos, y en qué parcelas no es necesario invertir porque de todas maneras sólo podrán producir vinos de varietal. Para ello es necesario un conocimiento de los “terruños”.
Desde hace años, Laboratorios trabajan en la definición de las características físicas, químicas y biológicas de los suelos de tierras vitícolas.
Definir un papel de los suelos en la tipicidad permitiría no limitar ésta al clima, a la topografía, al varietal y a la vinificación.
Porque estos cuatro criterios resultan relativamente fáciles de copiar por otros países. Por el contrario, la diversidad de los suelos y de las relaciones fundamentales que vinculan a los suelos, los microbios y las plantas alcanzan tal grado de complejidad que resultan imposibles de copiar, y por lo tanto garantizan a los vitivinicultores la originalidad de su vino.
Es necesario por tanto, definir los criterios físicos, químicos y biológicos más importantes en la definición de un suelo de terruño; así como también desarrollar prácticas de cultivo que respeten dichas características.
Fuente: Revista Enología


