Regiones del Mundo V
Francia
Francia es, sin lugar a dudas, el mayor país productor de vinos del mundo. Puede que Italia produzca mayor cantidad, pero solo Francia tiene una gama tan variada de vinos de calidad y finos. A pesar de esto, el 75% del vino francés es ordinario; el VDQS supone aproximadamente el 5% y el 20% restante corresponde al vino AC.
No sólo tiene Francia la más antigua tradición de estricto control de la calidad, sino también una riqueza mucho mayor en las leyendas y usanzas relacionadas con el vino. Ello se debe en parte a que las regiones viníferas, la Gironda, Dordoña, el Loira, Provenza, el Mediodía, Borgoña, la Champagne y Alsacia, poseen también bellos paisajes, idílicos pueblos y una cocina maravillosa. Pero se debe también a la geografía, la topografía, el clima y el suelo. Francia es un país extenso, y en ella se da una variedad sin parangón de suelos y microclimas que resultan ideales para el cultivo de la vid.
Burdeos
Tintos finos; blanco dulce; blanco seco; algunos rosados.
Los tintos embotellados en los Cháteaux suelen ser caros, y precisan tiempo de maduración. Los mejores vinos dulces del mundo proceden de Sauternes y Barsac.
La zona de cultivo de la vid se centra en la confluencia de los ríos Dordoña y Garona, que desembocan, como el Gironda, en el Golfo de Vizcaya. En esta región de unos 110 km. de largo por 25 a 35 km. de ancho, se producen algunos de los mejores tintos y blancos dulces del mundo.
La región comprende unos 15 distritos, cada uno de ellos con su Appellatión Controlée. Los más extensos, Graves y Entre-deux-Mers, producen tanto vino blanco que puede decirse que el Burdeos, en general, es más de este tipo que de tintos. Sin embargo, Graves produce un tinto mucho mejor, y si se deja de lado el Sauternes, puede decirse que es el tinto ("claret", o clarete) el que ha cimentado la fama de los vinos de Burdeos.
En todos los distritos en que producen este clarete, el método de elaboración es muy minucioso. El vino nuevo se pone siempre en toneles nuevos, y se trasega a otros recipientes varias veces, durante los meses siguientes, para quitarle los sedimentos, que se forman con rapidez. Este vino debe permanecer en barril un mínimo de dos años.
Se embotella -a mano, generalmente- en enero o febrero, cuando la actividad en los viñedos es mínima. Los buenos claretes de Burdeos precisan 10 años en botella, por lo menos para madurar. La región de Burdeos tiene viñedos desde la dominación romana, pero sólo cuando Francia cayó en poder de Inglaterra, durante la edad media, el vino de allí pasó a ser una mercancía de exportación. Los ingleses tenían muchas peculiaridades en su elección del vino y aplicaron complicadas medidas para asegurarse que no entraran vinos adulterados en los embarques para su país. El vino genuino, de un maravilloso color rojo pálido y claro, fue bautizado "clairet" palabra que rápidamente fue deformada por los ingleses con el nombre "claret". Desde entonces, el vocablo es sinónimo tanto del color como del vino mismo, y se ha hecho de uso corriente.
Champagne
Hace menos de 100 años que el champagne se impuso a la consideración general como el gran vino para las celebraciones y las ocasiones especiales. En ese tiempo ha pasado a ser sinónimo de clase, refinamiento y elegancia. Por eso mismo, se ha hecho gran abuso de esta denominación, y las asociaciones que la mención de la palabra provoca en nosotros, suele hacerle poca justicia al vino que realmente designa. Es cierto que, hoy por hoy, el Champagne es la bebida de mayor aceptación en reuniones y festejos de toda Índole pero nunca se aprecia como se debiera.
Como el Jerez y el Oporto, ostenta una larga historia de refinamiento y perfeccionamiento y no es un simple vino espumoso con mas fama que otros. El Champagne es también producto de una mezcla, y el secreto de los mejores es el delicado y sutil equilibrio que alcanzan, entre el sabor frutado, la acidez debida al suelo calcáreo de la región donde se lo cría, y sus cualidades estimulantes. Es tan complejo el Champagne, que requiere un paladar limpio y tiempo para degustarlo con detenimiento.
Cultivo
Los viñedos de Champagne son los más septentrionales de Francia. Empiezan a unos 85 km. al este de París y se extienden hasta igual distancia de Reims, al nordeste de esta ciudad. Es una comarca ligeramente ondulada, con un suelo de creta muy profundo. En ella medran bien tanto la uva Pinot Noir como la Chardonnay, y la mayoría de los champagnes se hacen combinando las dos.
La característica principal del champagne, su efervescencia en la botella, es resultado de la geografía y el clima de los viñedos. Originalmente, se elabora igual que cualquier otro vino, pero, debido al clima septentrional, la fermentación se interrumpía temporalmente con la llegada del invierno. En primavera, con la venida de las temperaturas más cálidas, volvía a reanudarse la fermentación. Fue un jefe de bodegas de la abadía de Hautvillers, un tal DOM PÉRIGNON quien descubrió las ventajas de embotellar el vino durante su fermentación secundaria. Y este sigue siendo, en lo fundamental, el sistema que se observa todavía hoy en la elaboración del Champagne.
Es un método mucho mas trabajoso y complicado que los que se aplican para otros vinos, razón por la cual es mas caro que la mayoría de los demás.
El Método de la Champagne
En la elaboración del Champagne existen cuatro operaciones de capital importancia. La primera es la mezcla. Todo Champagne es una mezcla cuyo objeto consiste en asociar las características mejores y más adecuadas de distintos viñedos de varias partes de la región. En los alrededores de Reims y en el valle del Maine se cultivan las uvas negras. Las uvas blancas proceden del S.O. de la región, cerca de Epernay. La mayoría de los champagnes son una mezcla de caldos de ambos distritos. La única excepción es el Blanc de Blanc, que se hace solo de uvas blancas.
Reumage
Cuando el vino esta pasado por su segunda fermentación, en el fondo de la botella se va depositando lentamente un poso de células muertas de fermentos. Hay que quitarlo de la botella, sin eliminar las burbujas, que son esenciales. Para ello se procura que el poso se adhiera al corcho, a fin de poder quitarlo de una sola operación. Ésta es la explicación de que las botellas se tengan boca abajo, en ángulo. Así, cada día se las invierte y sacude suavemente, hasta que el sedimento queda todo pegado al corcho.
Degorgement
Cuando el vino ha concluido su período de maduración, un especialista, el Édegorgeurae, quita de cada botella el corcho y unos 5 cm de vino. Se rellena con azúcar y vino y se le pone el corcho definitivo. A veces, para quitar el primer corcho se hiela previamente el gollete, con el fin de sacar de la botella un tapón de vino congelado. Así se regula la cantidad de vino que se extrae de cada uno.
El proceso es de capital importancia para la calidad del vino, sobre todo en sus variedades más dulces. Una vez concluida la fermentación secundaria, el caldo ha consumido todo el azúcar natural. En la práctica, aun los champagnes más secos resultan ligeramente dulces.
Cabe señalar que los champagnes de marcas reconocidas no se elaboran todos los años, sino exclusivamente cuando la cosecha tiene cualidades especiales que la hagan recomendable.
Debe aclararse, también, que no pueden denominarse "champagne" aquellos vinos espumosos que estén elaborados fuera dé esa región. Los nombres usuales para la denominación de estos vinos son: "Champaña" o vino espumoso
Mèdoc
El Médoc sólo produce vinos tintos y es la patria de los vinos mas ilustres. En 1855 se resolvió crear un sistema para clasificar los vinos de los mejores cháteaux y darle título de "Grand cru". El sistema sigue aún vigente.
Al instituirse, la clasificación se basaba en los precios que se pagaban por los vinos de calidad. Puede que en 1855 fuera éste un un criterio fidedigno de calidad destacada y de más alto nivel: no cabe duda que los cháteaux Lafite, Latour y Margaux han producido en ocasiones, los claretes más finos. Hoy las buenas cosechas alcanzan precios altísimos, pero en la calidad puede ser más difícil de encontrar. Algunas cosechas de tercera o cuarta categoría pueden generar vinos mejores que los de primera y segunda, y algunos cru bourgeois -la categoría inmediatamente inferior al grand cru- son habitualmente de mejor calidad.
Para pagar el justo precio, lo mejor es buscar los crus bourgeoius de buena reputación, de las zonas de las cuatro ciudades productoras de vinos del Médoc: Pauillac, Margaux, Saint Estéphe y Saint Julien. Es imposible definir el sabor y el carácter de estos claretes sin comparar los muchos distritos de la misma región. Es imposible definir el sabor y el carácter de estos claretes sin comparar los muchos distritos de la misma región.
El clarete es un vino de tanta sutileza y variedad que puede presentar diferencias considerables en distancias de pocos kilómetros. Por ejemplo, Paudillac, reputada como productora de los mejores vinos, logra un equilibrio ideal entre cuerpo y delicadeza, entre sabor y aroma. El color de sus vinos es tan atractivo que cualquiera que los vea se sentirá tentado a contemplarlos. La vecina de esta ciudad, Saint Estéphe, produce unos vinos más "corpulentos" y fuertes de sabor, mientras que Margaux, en el sur de Médoc, es célebre por la delicadeza y perfume de sus caldos. El vino Saint Julien es suave, pero su sequedad impresiona mucho menos que los otros claretes.
Para el bebedor sin experiencia, es bastante sencillo hacer personalmente estas comprobaciones -los vinos buenos de esta región son fáciles de conseguir-, pero debe partir de la base de que el clarete es de color claro, seco y reconfortante. Frecuentemente da la impresión de ser recio, si es demasiado joven, pero mejora siempre con la edad. Es un vino muy dócil y da lo mejor de sí, con las comidas, especialmente acompañando las carnes rojas, y en cualquier estación del año.
Borgonia
La antigua provincia de Borgoña, comprende seis distritos viníferos bastante diferenciados. En el noroeste, Chablis, se encuentra separada unos ochenta o noventa kilómetros del resto de los viñedos borgoñeses. La Cote de Nuits y la Cote de Beaune forman un cinturón ininterrumpido entre Dijon y Changy; luego viene la Chlonaise, pequeña y fragmentada, a la que siguen los distritos más extensos, Maconnais y Beaujolais. Algunos de los grandes nombres de vinos provienen de la zona situada al oeste de la N6, entre Macón y Lyon.
ÁREA DE PRODUCCIÓN
Algunos de los mejores vinos del mundo proceden de la región de Borgoña. La principal zona de producción es el valle del rio Saona entre Tournus y Villefranche. Pero los mejores vinos son los de la Cote d'Or (Costa de Oro), que se extiende de Cahgny a Dijon, un poco al noroeste del Saona. Chablis está a unos 80 km. al noroeste de Beaune. Entre ambos distritos no hay producción importante de vinos. Chablis está dedicada exclusivamente a los blancos, pero en todo el resto de la Borgoña suelen superponerse las zonas de blancos y tintos.
CONTROL DE CALIDAD
Después de la promulgación de las leyes que obligan a caracterizar los vinos exclusivamente por el nombre del lugar en el que se elaboran, muchas ciudades trataron de superar las dificultades derivadas añadiendo el nombre de su mayor viñedo. Así fue como el pueblo de Gevrey-Chmbertin, Chassagne se hizo Chassagne-Montrachet y Nuits se convirtió en Nuits-Saint-Georges. Es de lamentar que estas asociaciones con los grandes nombres, aunque hayan contribuido a vender mucho vino, no haya hecho que el contenido de las botellas estuviera siempre a la altura de la denominación.
A causa de todas estas dificultades, y en particular de la disparidad de los vinos producidos por distintos vinicultores del mismo viñedo, ha habido que recurrir a la mezcla para producir vinos reconocibles y con personalidad.
Las Appellations Contrólées de Borgoña garantizan que la calidad de los vinos mezclados se mantiene en un alto nivel, pero el sistema de clasificación dentro de cada denominación (hay mas de cien) no es oficial.
Para distinguir entre los vinos finos y los de calidad media, bastaría con poder conocer los nombres de cada viñedo. Las etiquetas de las botellas borgoñonas, lamentablemente, a veces son de muy poca ayuda, y es una ventaja considerable para buscar los vinos finos, conocer los nombres de los cultivadores.
En medio de estas complejidades, muy bien podría perderse de vista el hecho de que Borgoña es en verdad, una de las mejores regiones viníferas del mundo. Su producción es bastante reducida -menos de la mitad de Burdeos- y los vinos finos alcanzan precios astronómicos apenas se los embotella. Aún así, es de excelente calidad un altísimo porcentaje del que se elabora.
A muchos bebedores experimentados, nadie les disuadirá de que los Borgoñas blancos, son los más finos blancos secos. Los tintos, por su lado, tienen un cuerpo y un equilibrio que se van manifestando suavemente. Un Borgoña tinto maduro, procedente de alguno de los mejores viñedos, tiene un aplomo perfecto, como si todos los elementos que lo componen se mantuvieran con absoluta facilidad en su equilibrio perfecto. Beber uno de ellos puede resultar una experiencia maravillosa. Los amantes del buen vino discutirán toda la vida los méritos relativos al Borgoña y el Burdeos, tratando de dirimir cuál el tinto más fino del mundo, pero no hay manera de establecer un orden de calidad. Limitémonos a disfrutar de ambos, por los placeres diferentes que son capaces de proporcionar.
Asociar la región de borgoña con la cocina, y con el vino, parece algo natural e inevitable. De ahí proceden la mejor carne de ave, de caza y de vacuno, y los mejores productos lácteos de Francia. Los restaurantes de ciudades como Dijon, Villefranche, y Lyon tienen reputación internacional por su comida regional. La variedad de vinos desde el chablis, en el norte, hasta el beaujolais en el sur, sirven para acompañar cualquier plato. Lo tradicional es servir los platos de pescado con un buen Borgoña blanco, quizás un chablis o leí Pouilly-Fuissé, pero los grandes blancos borgoñeses, si se tiene la suerte de conseguirlos, quedan mejor sin acompañar a ninguna comida. Lo mismo decir de los tintos mas finos, aunque nada puede objetarse al beber un Chambolle-Musigny, Premier cru Beaune, Fixin, o Gevrey-Chambertin con las mejores carnes rojas y de caza. Pero lo más sensato, en términos generales, es buscar los vinos menos costosos de Chalonnais y de Maconnais para la mesa cotidiana.
Chablis
El Chablis es el más septentrional de Borgoña y es también el único distrito dedicado exclusivamente al vino blanco.
Este vino, especialmente de joven, es muy seco, tirando a áspero y ligeramente verdoso. Hay muy poco Chablis de máxima calidad, pero cuando lo hay, y en un buen año, puede ser notable.
Tiene muy larga vida y, con el tiempo, empieza a adquirir una tonalidad dorada que se mezcla con la verde. En la madurez, la aspereza y el carácter tajante de su sabor se hacen menos terrenales y se tornan más etéreos. Quizá se trate de un gusto difícil de adquirir. Lamentablemente, casi todo el Chablís que venden la mayoría de las bodegas le hace muy poca justicia al nombre y hay que tener sumo cuidado al elegirlo. Si no se lee atentamente la etiqueta, existe el riesgo de comprar algo que no tenga mucho que ver con el Chablis.
Para asegurarse de la calidad, hay que buscar un buen año y las leyendas "Grand cru o Premier cru" (sin olvidar Appellation Controlée, que es imprescindible en todo buen borgoña. Los vinos cuyas etiquetas rezan simplemente Chablis o Petit Chablis pueden provenir de comarcas bastante alejadas de la zona en que se cría el vino fino y, sobre todo si ha sido un año malo. Pueden provocar una gran decepción aunque es poco probable que sean baratos.
Cote d'Or
La Cote d'Or comprende la Cote de Nuits y la Cote de Beaune y produce vinos blancos y tintos. Las redondeadas colinas que flanquean el Saona están empapadas en vinos tan célebres que es difícil creer que estén tan cercanas entre sí. Es como tener en un mismo equipo a los once mejores futbolistas del mundo: Santenay, Chasagne-Montrachet, Puligny-Montrachet, Meursault, Volnay, Pommard, Beaune, Aloxe-Corton, Nuits-St. Georges, Vougeot, Chambolle-Musigny, Gevrey-Chambertin, Fixin, y un largo etcétera. Sea de viñas comunales o particulares, el vino se produce en una variedad infinita de castas, pero todas ellas indudablemente propias del corazón mismo de Francia.
Aunque el buen vino tinto es el de Santenay, Volanay y Pommard, el mejor procede de la Cote de Nuits. Allí los vinos tienen un color mas profundo, mas cuerpo, son más ricos y gozan de gran demanda. Los mas caros son los que se producen en los viñedos de Vosne Romanee, donde hasta los de segunda categoría son soberbios
Los vinos del distrito de Nuits-St. Georges tienen todas las características de los borgoñas tintos, sin ser tan impresionantes como Romanees. La marca ha gozado de mucha popularidad durante muchos años, pero también se duda de la legitimidad de muchos de ellos.
Chambertin es otro de los grandes nombres de este distrito, del que también se ha abusado mucho. Muchos creen que el Chambertin y su vecino Grand Cru de Clos de Béze son los mejores borgoñas, e incluso los mejores entre los tintos. Puede que tengan razón. Desde luego, estos vinos fuertes, "redondos" y de larga vida, son muy de fiar para justificar los elogios que les dedican.
Morey St.Denis y Fixin también producen vinos de calidad, y el Chambolle Musigny es otro miembro de la cofradía de los mejores.
Vinos Blancos
La mayoría de los blancos de la Cote d'Or, y en todo caso los mejores, proceden de la Cote de Beaune. Algunos nombres son el "Everest" del mundo de los vinos: Corton-Charlemagne, Mersault y Montrachet.
No hay que confundirse con el nombre Corton-Charlemagne: no es una ciudad que se agregue el nombre de su mejor viñedo. Corton-Charlemagne es la viña, y una de las mayores del mundo; la ciudad se llama Aloxe-Corton, y es más probable que se encuentre esta marca en la tienda de vinos.
El carácter distintivo del Corton-Charlemagne es la plenitud de su sabor: un paladar raro, poderosamente persistente, un sabor que invade la boca con plenitud y que, una vez catado, es imposible olvidar.
Los demás vinos del distrito, aunque no comparables, son igualmente muy buenos.
Quizá sea Meursault el sitio que provea lo mejor de la Cote de Beaune. Su producción es, eminentemente, de grandes vinos en todos los niveles, que no es difícil de encontrar. Los pueblos circundantes de Chassagne-Montrachet y Puligny-Montrachet surten, de sus cinco viñedos de categoría grand cru, algunos de los más elogiables blancos secos. Los grand cru, tienen precios prohibitivos y todos los viñedos nombrados gozan de gran demanda.
Ello no obstante, el simple vino de aldea suele ser mejor que cualquier vino de tercera o cuarta categoría, por lo que no hay que dejarlo de lado.
Valle del Ródano
La parte del valle del Ródano que produce más de 300 litros por año se extiende, de norte a sur, entre Lyon y Avignon. Entre Valence y Bollene no hay, prácticamente producción de vino, de suerte que, los distritos septentrionales de Cote Rótie, Condrieu y Hermitage están separados de los meridionales de Cháteauneuf du Pape, Lirac, Tavel, Rasteau y Beaumes-de-Venise por unos 80 km. Dadas esas distancias, las variaciones climáticas son notables. Los vinos de esta región, cosa poco común en Francia, no pueden producirse con una sola variedad de uva, en realidad, para muchos de ellos se emplean hasta 13 tipos distintos. En los distritos septentrionales, la variedad principal es la Syrah; en los meridionales predomina la Grenache. En este clima meridional se elaboran vinos de gran cuerpo y longevidad. Son los vinos más "gordos" de Francia.
Blancos del Ródano
Los vinos blancos del Ródano no son muchos ni muy conocidos, pero de una gran calidad. En términos generales, son mas dorados que otros blancos más septentrionales. Son secos pero de sabor "redondo"; punzantes, pero de aroma delicioso. Hasta el más humilde produce una sensación de "fortaleza".
El más famoso es el Cháteau Grillet. La baja producción de este vino (menos de 1.000 botellas) lo convierte en una de las "rarezas" del mundo.
Condrieu, produce un vino de tipo similar, pero también raro y de muy poca exportación. Hermitage y Crozes-Hermitage, aunque más conocidos por sus tintos, producen blancos muy finos difícil también de encontrar.
De Beaumes-de-Venise procede un caldo que quizá sea el más inusitado de la región. Es un moscatel dulce, ligeramente encabezado, con cualidades de frescura y ligereza que suelen tener otros vinos mucho menos dulces.
Tintos del Ródano
Los tintos del Ródano son vinos de gran reputación entre los buenos bebedores. Entre ellos se encuentran nombres célebres como el Hermitage y Cháteauneuf-du Pape. Si bien estos vinos gozan de bien ganada fama no suelen ser bien aprovechados. En un mundo entregado al consumo inmediato de vinos, el Hermitage es casi un anacronismo debido a que es de maduración muy lenta y no revela todo su valor antes de 10 o 15 años. Resulta poco probable que un bebedor serio esté dispuesto a vender su Hermitage amorosamente envejecido.
Máconnais
El Máconnais es cuna de un gran volumen de blancos de confianza y con un cierto nivel constante de calidad, pero que casi nunca son excepcionales. Sin embargo, en esta región encontramos la denominación Pouilly-Fuissé, que es otro de los grandes nombres entre los vinos franceses. El Pouilly-Fuissé es un vino más sutil que los de la Cote d'Or, pero cumple todos los requisitos del buen borgoña. Otros buenos caldos de esta zona son los de St. Verán y Pouilly-Vinzelles.
El Chalonnais es un distrito muy pequeño que produce vinos de calidad uniforme, tanto blancos como tintos. El Chalonnais es otra de las zonas que hay que tener en cuenta cuando se busquen buenos vinos a precios razonables, aunque muchas veces las denominaciones Cóte-Chalonnaise o Chalon-Sur-Saóne no aparecen en las etiquetas.
Beaujolais
El Beaujolais difiere de los demás borgoñas en varios aspectos. En primer lugar, el distrito produce tanto vino como el resto de la borgoña en su totalidad. En segundo, la tierra está mucho más alta que la Cote d'Or y su clima es un grado más meridional. Y en el tercero, la uva que se usa es la Gamay, que ha desaparecido prácticamente del resto de la Borgoña, pero que allí crece gracias al suelo granítico.
El sistema de clasificación es más sencillo y menos elaborado que en otros lugares. Hay más de sesenta aldeas en la zona y, para poder llamar Beaujolais a su vino, basta con garantizar que alcance a un 9% de alcohol; con un 10% entran en la categoría de Supérieur. Los vinicultores están muy habituados a incorporar azúcar en el proceso de fermentación, así que la graduación alcohólica requerida no es difícil de conseguir.
En la parte norte del distrito existen treinta y cinco aldeas, cuyos vinos se consideran más destacados en su carácter regional y llevan la denominación de Beaujolais-Villages. En términos relativos, son cosechas de segunda categoría, si bien en el Beaujolais no existen oficialmente la primera y segunda cosechas.
El nivel mas alto lo ocupan nueve pueblos que tienen denominaciones propias y son Grand cru: Juliénas, St.Amour, Moulin-á-Vent, Chénas, Fleurie, Chiroubles, Morgón, Brouilly y Cóte-Debrouilly. Estos vinos tienen más cuerpo y mejores cualidades de envejecimiento que los demás Beaujolais. Su sabor suave, dulzón y auvado cobran nuevas dimensiones después de unos meses en la botella.
Valle del Loira
Las zonas de cultivo de la vid del Valle del Loira se extienden desde el Atlántico, cerca de Nantes, unos 900 kilómetros hacia el este, hasta la ciudad de Pouilly-sur-Loire, que dista apenas 120 km. de la Cote d'Or. Por ello, el carácter de los vinos del Loira es muy variable. En la desembocadura del río, el muscadet se ha impuesto como uno de los blancos importantes de Francia. Es ligero, seco, pero bastante suave, y excelente para acompañar pescados. En cambio, más cerca de las fuentes del río, los vinos de Pouilly y Sancerre tienen ese carácter típico debido al aroma que la uva Sauvignon le imparte, que es como una vaharada de pólvora. El Pouilly-Fumé es el mejor de estos vinos. El Pouilly sur-Loire se hace con uva Chasselas.
Anjou y Turena
En el curso central del Loira se producen unos vinos que, en su mayor calidad son suaves; no tienen un sabor pleno y abrumadoramente opulento, sino una delicada frutalidad y un toque picante. El de Anjou, exquisitamente perfumado. Pero Anjou es la patria de excelentes vinos blancos. Los mejores son los de Savennierés, en Coteaux de la Loire. El Quarts de Chaumees, posiblemente, el vino más suave de la región y el Bonnézeaux el más asombroso.
Los tintos del Loira proceden de Chenon, Bourgueil y St Nicholas de Bourgueil. Son muy ligeros, frescos y se los puede enfriar, con buenos resultados.
La última zona importante del Loira es Vouvray. El vino de allí puede ser seco, demisec, dulce, "pétillant" o espumoso. El mejor de Vouvray es ligero, pero pleno, de notable fuerza y de una larga vida.
Alsacia
Esta curiosa región, replegada en el corazón de los Vosgos, en el margen francés del rin, pero en la ladera alemana de las montañosas, produce vinos excelentes, por lo general a precios también excelentes.
A diferencia de los demás vinos franceses, se los denomina por la uva de que están hechos y no por la región de donde proceden. No es sorprendente el hecho de que las uvas, en su mayoría sean variedades alemanas: Riesling, Gewurztraminer. Las uvas Muscat, Pinot blanc y Pinot gris (o Tokay de Alsacia) son menos comunes.
Los vinos resultantes no se parecen, en realidad a los alemanes dado que son mucho mas secos y de más cuerpo pero también difiere mucho de los demás vinos franceses. Pocas veces produce Alsacia grandes cosechas, pero el sabor penetrante y la naturaleza sencilla del vino lo hacen un excelente compañero de la cocina alsaciana, típicamente pesada.
La principal zona de producción se encuentra entre Guebwiller y Ribeauvillé. Los vinos son, sin excepciones, blancos e invariablemente secos y fuertes.
Chateaneauf Du Pape
El gigante más meridional de la viticultura francesa. Está situado entre Avignon y Orange. Sus viñedos son notables, porque parecen carecer de buen suelo. Las cepas parecen crecer en medio de rocas redondeadas, y no se ve tierra a simple vista. Sin embargo estas breñas mantienen la humedad del suelo en los años secos y hacen las veces de calentadores nocturnos, permitiendo que las viñas gocen de calidez prolongadas. El vino de la zona es el más fuerte de Francia -puede alcanzar un 15% de alcohol-, y no sólo en sabor, sino también en cuerpo y sabor. Algunas de las mejores explotaciones que se las llama "Cháteaux" o también "Domaines", producen también un vino muy oscuro y de lenta maduración. En ciertos viñedos se producen vinos de maduración más rápida que en un par de años se encuentra listo para ser bebido, pero no son comparables a los de larga maduración.
Otros vinos Franceses
Los vinos de las otras regiones francesas (excepto Champagne), especialmente la Provenza, el Jura, el Languedoc y el Rosellón, son en su mayoría vinos ordinarios o VDQS. Pero, como siempre sucede, hay islas de calidad. Los vinos provenzales son rosados y fuertes siendo los mejores los de Cassis.
Los de Jura y Sabolla no suelen encontrarse fuera de Francia, pero los que visiten el país y los caten los encontrarán poco comunes. El mas respetado de los del Jura se llama "VIN JAUNE" (vino amarillo) y puede añejarse mucho tiempo. El mejor de esta variedad el Cháteau Chalón, que se almacena con circulación de aire por varios años. En la superficie se le forma una nata de fermentos, y, así, la lenta oxigenación le da un color amarillo oscuro.
Los vinos blancos de Saboya son totalmente incoloros, con un sabor agradable claro y suave. Los mejores proceden de Crépy y de Seyssel, teniendo estos últimos una variedad espumosa especialmente buena.
Los de Languedoc y Rosellón, con muy contadas excepciones, son bastante insulsos. El blanco de Clairtte-du Languedoc, y el tinto de Fitou, son los más rescatables.
Gangas provenzales
Tradicionalmente, las zonas vinícolas del Mediterráneo han sido origen de un gran volumen de vinos baratos que se utilizaban como base para las mezclas de muchos comerciantes, que luego se vendía bajo denominaciones controladas. Con las nuevas reglamentaciones VDQS, las cosas comenzaron a cambiar y empezaron a aparecer muchos vinos de carácter regional. Hoy día gran parte del vino de la región de provenza se vende bajo denominaciones VDQS y han sido, muchos de ellos, ascendidos al nivel de Appellation Controlée.
Francia es, sin lugar a dudas, el mayor país productor de vinos del mundo. Puede que Italia produzca mayor cantidad, pero solo Francia tiene una gama tan variada de vinos de calidad y finos. A pesar de esto, el 75% del vino francés es ordinario; el VDQS supone aproximadamente el 5% y el 20% restante corresponde al vino AC.
No sólo tiene Francia la más antigua tradición de estricto control de la calidad, sino también una riqueza mucho mayor en las leyendas y usanzas relacionadas con el vino. Ello se debe en parte a que las regiones viníferas, la Gironda, Dordoña, el Loira, Provenza, el Mediodía, Borgoña, la Champagne y Alsacia, poseen también bellos paisajes, idílicos pueblos y una cocina maravillosa. Pero se debe también a la geografía, la topografía, el clima y el suelo. Francia es un país extenso, y en ella se da una variedad sin parangón de suelos y microclimas que resultan ideales para el cultivo de la vid.
Burdeos
Tintos finos; blanco dulce; blanco seco; algunos rosados.
Los tintos embotellados en los Cháteaux suelen ser caros, y precisan tiempo de maduración. Los mejores vinos dulces del mundo proceden de Sauternes y Barsac.
La zona de cultivo de la vid se centra en la confluencia de los ríos Dordoña y Garona, que desembocan, como el Gironda, en el Golfo de Vizcaya. En esta región de unos 110 km. de largo por 25 a 35 km. de ancho, se producen algunos de los mejores tintos y blancos dulces del mundo.
La región comprende unos 15 distritos, cada uno de ellos con su Appellatión Controlée. Los más extensos, Graves y Entre-deux-Mers, producen tanto vino blanco que puede decirse que el Burdeos, en general, es más de este tipo que de tintos. Sin embargo, Graves produce un tinto mucho mejor, y si se deja de lado el Sauternes, puede decirse que es el tinto ("claret", o clarete) el que ha cimentado la fama de los vinos de Burdeos.
En todos los distritos en que producen este clarete, el método de elaboración es muy minucioso. El vino nuevo se pone siempre en toneles nuevos, y se trasega a otros recipientes varias veces, durante los meses siguientes, para quitarle los sedimentos, que se forman con rapidez. Este vino debe permanecer en barril un mínimo de dos años.
Se embotella -a mano, generalmente- en enero o febrero, cuando la actividad en los viñedos es mínima. Los buenos claretes de Burdeos precisan 10 años en botella, por lo menos para madurar. La región de Burdeos tiene viñedos desde la dominación romana, pero sólo cuando Francia cayó en poder de Inglaterra, durante la edad media, el vino de allí pasó a ser una mercancía de exportación. Los ingleses tenían muchas peculiaridades en su elección del vino y aplicaron complicadas medidas para asegurarse que no entraran vinos adulterados en los embarques para su país. El vino genuino, de un maravilloso color rojo pálido y claro, fue bautizado "clairet" palabra que rápidamente fue deformada por los ingleses con el nombre "claret". Desde entonces, el vocablo es sinónimo tanto del color como del vino mismo, y se ha hecho de uso corriente.
Champagne
Hace menos de 100 años que el champagne se impuso a la consideración general como el gran vino para las celebraciones y las ocasiones especiales. En ese tiempo ha pasado a ser sinónimo de clase, refinamiento y elegancia. Por eso mismo, se ha hecho gran abuso de esta denominación, y las asociaciones que la mención de la palabra provoca en nosotros, suele hacerle poca justicia al vino que realmente designa. Es cierto que, hoy por hoy, el Champagne es la bebida de mayor aceptación en reuniones y festejos de toda Índole pero nunca se aprecia como se debiera.
Como el Jerez y el Oporto, ostenta una larga historia de refinamiento y perfeccionamiento y no es un simple vino espumoso con mas fama que otros. El Champagne es también producto de una mezcla, y el secreto de los mejores es el delicado y sutil equilibrio que alcanzan, entre el sabor frutado, la acidez debida al suelo calcáreo de la región donde se lo cría, y sus cualidades estimulantes. Es tan complejo el Champagne, que requiere un paladar limpio y tiempo para degustarlo con detenimiento.
Cultivo
Los viñedos de Champagne son los más septentrionales de Francia. Empiezan a unos 85 km. al este de París y se extienden hasta igual distancia de Reims, al nordeste de esta ciudad. Es una comarca ligeramente ondulada, con un suelo de creta muy profundo. En ella medran bien tanto la uva Pinot Noir como la Chardonnay, y la mayoría de los champagnes se hacen combinando las dos.
La característica principal del champagne, su efervescencia en la botella, es resultado de la geografía y el clima de los viñedos. Originalmente, se elabora igual que cualquier otro vino, pero, debido al clima septentrional, la fermentación se interrumpía temporalmente con la llegada del invierno. En primavera, con la venida de las temperaturas más cálidas, volvía a reanudarse la fermentación. Fue un jefe de bodegas de la abadía de Hautvillers, un tal DOM PÉRIGNON quien descubrió las ventajas de embotellar el vino durante su fermentación secundaria. Y este sigue siendo, en lo fundamental, el sistema que se observa todavía hoy en la elaboración del Champagne.
Es un método mucho mas trabajoso y complicado que los que se aplican para otros vinos, razón por la cual es mas caro que la mayoría de los demás.
El Método de la Champagne
En la elaboración del Champagne existen cuatro operaciones de capital importancia. La primera es la mezcla. Todo Champagne es una mezcla cuyo objeto consiste en asociar las características mejores y más adecuadas de distintos viñedos de varias partes de la región. En los alrededores de Reims y en el valle del Maine se cultivan las uvas negras. Las uvas blancas proceden del S.O. de la región, cerca de Epernay. La mayoría de los champagnes son una mezcla de caldos de ambos distritos. La única excepción es el Blanc de Blanc, que se hace solo de uvas blancas.
Reumage
Cuando el vino esta pasado por su segunda fermentación, en el fondo de la botella se va depositando lentamente un poso de células muertas de fermentos. Hay que quitarlo de la botella, sin eliminar las burbujas, que son esenciales. Para ello se procura que el poso se adhiera al corcho, a fin de poder quitarlo de una sola operación. Ésta es la explicación de que las botellas se tengan boca abajo, en ángulo. Así, cada día se las invierte y sacude suavemente, hasta que el sedimento queda todo pegado al corcho.
Degorgement
Cuando el vino ha concluido su período de maduración, un especialista, el Édegorgeurae, quita de cada botella el corcho y unos 5 cm de vino. Se rellena con azúcar y vino y se le pone el corcho definitivo. A veces, para quitar el primer corcho se hiela previamente el gollete, con el fin de sacar de la botella un tapón de vino congelado. Así se regula la cantidad de vino que se extrae de cada uno.
El proceso es de capital importancia para la calidad del vino, sobre todo en sus variedades más dulces. Una vez concluida la fermentación secundaria, el caldo ha consumido todo el azúcar natural. En la práctica, aun los champagnes más secos resultan ligeramente dulces.
Cabe señalar que los champagnes de marcas reconocidas no se elaboran todos los años, sino exclusivamente cuando la cosecha tiene cualidades especiales que la hagan recomendable.
Debe aclararse, también, que no pueden denominarse "champagne" aquellos vinos espumosos que estén elaborados fuera dé esa región. Los nombres usuales para la denominación de estos vinos son: "Champaña" o vino espumoso
Mèdoc
El Médoc sólo produce vinos tintos y es la patria de los vinos mas ilustres. En 1855 se resolvió crear un sistema para clasificar los vinos de los mejores cháteaux y darle título de "Grand cru". El sistema sigue aún vigente.
Al instituirse, la clasificación se basaba en los precios que se pagaban por los vinos de calidad. Puede que en 1855 fuera éste un un criterio fidedigno de calidad destacada y de más alto nivel: no cabe duda que los cháteaux Lafite, Latour y Margaux han producido en ocasiones, los claretes más finos. Hoy las buenas cosechas alcanzan precios altísimos, pero en la calidad puede ser más difícil de encontrar. Algunas cosechas de tercera o cuarta categoría pueden generar vinos mejores que los de primera y segunda, y algunos cru bourgeois -la categoría inmediatamente inferior al grand cru- son habitualmente de mejor calidad.
Para pagar el justo precio, lo mejor es buscar los crus bourgeoius de buena reputación, de las zonas de las cuatro ciudades productoras de vinos del Médoc: Pauillac, Margaux, Saint Estéphe y Saint Julien. Es imposible definir el sabor y el carácter de estos claretes sin comparar los muchos distritos de la misma región. Es imposible definir el sabor y el carácter de estos claretes sin comparar los muchos distritos de la misma región.
El clarete es un vino de tanta sutileza y variedad que puede presentar diferencias considerables en distancias de pocos kilómetros. Por ejemplo, Paudillac, reputada como productora de los mejores vinos, logra un equilibrio ideal entre cuerpo y delicadeza, entre sabor y aroma. El color de sus vinos es tan atractivo que cualquiera que los vea se sentirá tentado a contemplarlos. La vecina de esta ciudad, Saint Estéphe, produce unos vinos más "corpulentos" y fuertes de sabor, mientras que Margaux, en el sur de Médoc, es célebre por la delicadeza y perfume de sus caldos. El vino Saint Julien es suave, pero su sequedad impresiona mucho menos que los otros claretes.
Para el bebedor sin experiencia, es bastante sencillo hacer personalmente estas comprobaciones -los vinos buenos de esta región son fáciles de conseguir-, pero debe partir de la base de que el clarete es de color claro, seco y reconfortante. Frecuentemente da la impresión de ser recio, si es demasiado joven, pero mejora siempre con la edad. Es un vino muy dócil y da lo mejor de sí, con las comidas, especialmente acompañando las carnes rojas, y en cualquier estación del año.
Borgonia
La antigua provincia de Borgoña, comprende seis distritos viníferos bastante diferenciados. En el noroeste, Chablis, se encuentra separada unos ochenta o noventa kilómetros del resto de los viñedos borgoñeses. La Cote de Nuits y la Cote de Beaune forman un cinturón ininterrumpido entre Dijon y Changy; luego viene la Chlonaise, pequeña y fragmentada, a la que siguen los distritos más extensos, Maconnais y Beaujolais. Algunos de los grandes nombres de vinos provienen de la zona situada al oeste de la N6, entre Macón y Lyon.
ÁREA DE PRODUCCIÓN
Algunos de los mejores vinos del mundo proceden de la región de Borgoña. La principal zona de producción es el valle del rio Saona entre Tournus y Villefranche. Pero los mejores vinos son los de la Cote d'Or (Costa de Oro), que se extiende de Cahgny a Dijon, un poco al noroeste del Saona. Chablis está a unos 80 km. al noroeste de Beaune. Entre ambos distritos no hay producción importante de vinos. Chablis está dedicada exclusivamente a los blancos, pero en todo el resto de la Borgoña suelen superponerse las zonas de blancos y tintos.
CONTROL DE CALIDAD
Después de la promulgación de las leyes que obligan a caracterizar los vinos exclusivamente por el nombre del lugar en el que se elaboran, muchas ciudades trataron de superar las dificultades derivadas añadiendo el nombre de su mayor viñedo. Así fue como el pueblo de Gevrey-Chmbertin, Chassagne se hizo Chassagne-Montrachet y Nuits se convirtió en Nuits-Saint-Georges. Es de lamentar que estas asociaciones con los grandes nombres, aunque hayan contribuido a vender mucho vino, no haya hecho que el contenido de las botellas estuviera siempre a la altura de la denominación.
A causa de todas estas dificultades, y en particular de la disparidad de los vinos producidos por distintos vinicultores del mismo viñedo, ha habido que recurrir a la mezcla para producir vinos reconocibles y con personalidad.
Las Appellations Contrólées de Borgoña garantizan que la calidad de los vinos mezclados se mantiene en un alto nivel, pero el sistema de clasificación dentro de cada denominación (hay mas de cien) no es oficial.
Para distinguir entre los vinos finos y los de calidad media, bastaría con poder conocer los nombres de cada viñedo. Las etiquetas de las botellas borgoñonas, lamentablemente, a veces son de muy poca ayuda, y es una ventaja considerable para buscar los vinos finos, conocer los nombres de los cultivadores.
En medio de estas complejidades, muy bien podría perderse de vista el hecho de que Borgoña es en verdad, una de las mejores regiones viníferas del mundo. Su producción es bastante reducida -menos de la mitad de Burdeos- y los vinos finos alcanzan precios astronómicos apenas se los embotella. Aún así, es de excelente calidad un altísimo porcentaje del que se elabora.
A muchos bebedores experimentados, nadie les disuadirá de que los Borgoñas blancos, son los más finos blancos secos. Los tintos, por su lado, tienen un cuerpo y un equilibrio que se van manifestando suavemente. Un Borgoña tinto maduro, procedente de alguno de los mejores viñedos, tiene un aplomo perfecto, como si todos los elementos que lo componen se mantuvieran con absoluta facilidad en su equilibrio perfecto. Beber uno de ellos puede resultar una experiencia maravillosa. Los amantes del buen vino discutirán toda la vida los méritos relativos al Borgoña y el Burdeos, tratando de dirimir cuál el tinto más fino del mundo, pero no hay manera de establecer un orden de calidad. Limitémonos a disfrutar de ambos, por los placeres diferentes que son capaces de proporcionar.
Asociar la región de borgoña con la cocina, y con el vino, parece algo natural e inevitable. De ahí proceden la mejor carne de ave, de caza y de vacuno, y los mejores productos lácteos de Francia. Los restaurantes de ciudades como Dijon, Villefranche, y Lyon tienen reputación internacional por su comida regional. La variedad de vinos desde el chablis, en el norte, hasta el beaujolais en el sur, sirven para acompañar cualquier plato. Lo tradicional es servir los platos de pescado con un buen Borgoña blanco, quizás un chablis o leí Pouilly-Fuissé, pero los grandes blancos borgoñeses, si se tiene la suerte de conseguirlos, quedan mejor sin acompañar a ninguna comida. Lo mismo decir de los tintos mas finos, aunque nada puede objetarse al beber un Chambolle-Musigny, Premier cru Beaune, Fixin, o Gevrey-Chambertin con las mejores carnes rojas y de caza. Pero lo más sensato, en términos generales, es buscar los vinos menos costosos de Chalonnais y de Maconnais para la mesa cotidiana.
Chablis
El Chablis es el más septentrional de Borgoña y es también el único distrito dedicado exclusivamente al vino blanco.
Este vino, especialmente de joven, es muy seco, tirando a áspero y ligeramente verdoso. Hay muy poco Chablis de máxima calidad, pero cuando lo hay, y en un buen año, puede ser notable.
Tiene muy larga vida y, con el tiempo, empieza a adquirir una tonalidad dorada que se mezcla con la verde. En la madurez, la aspereza y el carácter tajante de su sabor se hacen menos terrenales y se tornan más etéreos. Quizá se trate de un gusto difícil de adquirir. Lamentablemente, casi todo el Chablís que venden la mayoría de las bodegas le hace muy poca justicia al nombre y hay que tener sumo cuidado al elegirlo. Si no se lee atentamente la etiqueta, existe el riesgo de comprar algo que no tenga mucho que ver con el Chablis.
Para asegurarse de la calidad, hay que buscar un buen año y las leyendas "Grand cru o Premier cru" (sin olvidar Appellation Controlée, que es imprescindible en todo buen borgoña. Los vinos cuyas etiquetas rezan simplemente Chablis o Petit Chablis pueden provenir de comarcas bastante alejadas de la zona en que se cría el vino fino y, sobre todo si ha sido un año malo. Pueden provocar una gran decepción aunque es poco probable que sean baratos.
Cote d'Or
La Cote d'Or comprende la Cote de Nuits y la Cote de Beaune y produce vinos blancos y tintos. Las redondeadas colinas que flanquean el Saona están empapadas en vinos tan célebres que es difícil creer que estén tan cercanas entre sí. Es como tener en un mismo equipo a los once mejores futbolistas del mundo: Santenay, Chasagne-Montrachet, Puligny-Montrachet, Meursault, Volnay, Pommard, Beaune, Aloxe-Corton, Nuits-St. Georges, Vougeot, Chambolle-Musigny, Gevrey-Chambertin, Fixin, y un largo etcétera. Sea de viñas comunales o particulares, el vino se produce en una variedad infinita de castas, pero todas ellas indudablemente propias del corazón mismo de Francia.
Aunque el buen vino tinto es el de Santenay, Volanay y Pommard, el mejor procede de la Cote de Nuits. Allí los vinos tienen un color mas profundo, mas cuerpo, son más ricos y gozan de gran demanda. Los mas caros son los que se producen en los viñedos de Vosne Romanee, donde hasta los de segunda categoría son soberbios
Los vinos del distrito de Nuits-St. Georges tienen todas las características de los borgoñas tintos, sin ser tan impresionantes como Romanees. La marca ha gozado de mucha popularidad durante muchos años, pero también se duda de la legitimidad de muchos de ellos.
Chambertin es otro de los grandes nombres de este distrito, del que también se ha abusado mucho. Muchos creen que el Chambertin y su vecino Grand Cru de Clos de Béze son los mejores borgoñas, e incluso los mejores entre los tintos. Puede que tengan razón. Desde luego, estos vinos fuertes, "redondos" y de larga vida, son muy de fiar para justificar los elogios que les dedican.
Morey St.Denis y Fixin también producen vinos de calidad, y el Chambolle Musigny es otro miembro de la cofradía de los mejores.
Vinos Blancos
La mayoría de los blancos de la Cote d'Or, y en todo caso los mejores, proceden de la Cote de Beaune. Algunos nombres son el "Everest" del mundo de los vinos: Corton-Charlemagne, Mersault y Montrachet.
No hay que confundirse con el nombre Corton-Charlemagne: no es una ciudad que se agregue el nombre de su mejor viñedo. Corton-Charlemagne es la viña, y una de las mayores del mundo; la ciudad se llama Aloxe-Corton, y es más probable que se encuentre esta marca en la tienda de vinos.
El carácter distintivo del Corton-Charlemagne es la plenitud de su sabor: un paladar raro, poderosamente persistente, un sabor que invade la boca con plenitud y que, una vez catado, es imposible olvidar.
Los demás vinos del distrito, aunque no comparables, son igualmente muy buenos.
Quizá sea Meursault el sitio que provea lo mejor de la Cote de Beaune. Su producción es, eminentemente, de grandes vinos en todos los niveles, que no es difícil de encontrar. Los pueblos circundantes de Chassagne-Montrachet y Puligny-Montrachet surten, de sus cinco viñedos de categoría grand cru, algunos de los más elogiables blancos secos. Los grand cru, tienen precios prohibitivos y todos los viñedos nombrados gozan de gran demanda.
Ello no obstante, el simple vino de aldea suele ser mejor que cualquier vino de tercera o cuarta categoría, por lo que no hay que dejarlo de lado.
Valle del Ródano
La parte del valle del Ródano que produce más de 300 litros por año se extiende, de norte a sur, entre Lyon y Avignon. Entre Valence y Bollene no hay, prácticamente producción de vino, de suerte que, los distritos septentrionales de Cote Rótie, Condrieu y Hermitage están separados de los meridionales de Cháteauneuf du Pape, Lirac, Tavel, Rasteau y Beaumes-de-Venise por unos 80 km. Dadas esas distancias, las variaciones climáticas son notables. Los vinos de esta región, cosa poco común en Francia, no pueden producirse con una sola variedad de uva, en realidad, para muchos de ellos se emplean hasta 13 tipos distintos. En los distritos septentrionales, la variedad principal es la Syrah; en los meridionales predomina la Grenache. En este clima meridional se elaboran vinos de gran cuerpo y longevidad. Son los vinos más "gordos" de Francia.
Blancos del Ródano
Los vinos blancos del Ródano no son muchos ni muy conocidos, pero de una gran calidad. En términos generales, son mas dorados que otros blancos más septentrionales. Son secos pero de sabor "redondo"; punzantes, pero de aroma delicioso. Hasta el más humilde produce una sensación de "fortaleza".
El más famoso es el Cháteau Grillet. La baja producción de este vino (menos de 1.000 botellas) lo convierte en una de las "rarezas" del mundo.
Condrieu, produce un vino de tipo similar, pero también raro y de muy poca exportación. Hermitage y Crozes-Hermitage, aunque más conocidos por sus tintos, producen blancos muy finos difícil también de encontrar.
De Beaumes-de-Venise procede un caldo que quizá sea el más inusitado de la región. Es un moscatel dulce, ligeramente encabezado, con cualidades de frescura y ligereza que suelen tener otros vinos mucho menos dulces.
Tintos del Ródano
Los tintos del Ródano son vinos de gran reputación entre los buenos bebedores. Entre ellos se encuentran nombres célebres como el Hermitage y Cháteauneuf-du Pape. Si bien estos vinos gozan de bien ganada fama no suelen ser bien aprovechados. En un mundo entregado al consumo inmediato de vinos, el Hermitage es casi un anacronismo debido a que es de maduración muy lenta y no revela todo su valor antes de 10 o 15 años. Resulta poco probable que un bebedor serio esté dispuesto a vender su Hermitage amorosamente envejecido.
Máconnais
El Máconnais es cuna de un gran volumen de blancos de confianza y con un cierto nivel constante de calidad, pero que casi nunca son excepcionales. Sin embargo, en esta región encontramos la denominación Pouilly-Fuissé, que es otro de los grandes nombres entre los vinos franceses. El Pouilly-Fuissé es un vino más sutil que los de la Cote d'Or, pero cumple todos los requisitos del buen borgoña. Otros buenos caldos de esta zona son los de St. Verán y Pouilly-Vinzelles.
El Chalonnais es un distrito muy pequeño que produce vinos de calidad uniforme, tanto blancos como tintos. El Chalonnais es otra de las zonas que hay que tener en cuenta cuando se busquen buenos vinos a precios razonables, aunque muchas veces las denominaciones Cóte-Chalonnaise o Chalon-Sur-Saóne no aparecen en las etiquetas.
Beaujolais
El Beaujolais difiere de los demás borgoñas en varios aspectos. En primer lugar, el distrito produce tanto vino como el resto de la borgoña en su totalidad. En segundo, la tierra está mucho más alta que la Cote d'Or y su clima es un grado más meridional. Y en el tercero, la uva que se usa es la Gamay, que ha desaparecido prácticamente del resto de la Borgoña, pero que allí crece gracias al suelo granítico.
El sistema de clasificación es más sencillo y menos elaborado que en otros lugares. Hay más de sesenta aldeas en la zona y, para poder llamar Beaujolais a su vino, basta con garantizar que alcance a un 9% de alcohol; con un 10% entran en la categoría de Supérieur. Los vinicultores están muy habituados a incorporar azúcar en el proceso de fermentación, así que la graduación alcohólica requerida no es difícil de conseguir.
En la parte norte del distrito existen treinta y cinco aldeas, cuyos vinos se consideran más destacados en su carácter regional y llevan la denominación de Beaujolais-Villages. En términos relativos, son cosechas de segunda categoría, si bien en el Beaujolais no existen oficialmente la primera y segunda cosechas.
El nivel mas alto lo ocupan nueve pueblos que tienen denominaciones propias y son Grand cru: Juliénas, St.Amour, Moulin-á-Vent, Chénas, Fleurie, Chiroubles, Morgón, Brouilly y Cóte-Debrouilly. Estos vinos tienen más cuerpo y mejores cualidades de envejecimiento que los demás Beaujolais. Su sabor suave, dulzón y auvado cobran nuevas dimensiones después de unos meses en la botella.
Valle del Loira
Las zonas de cultivo de la vid del Valle del Loira se extienden desde el Atlántico, cerca de Nantes, unos 900 kilómetros hacia el este, hasta la ciudad de Pouilly-sur-Loire, que dista apenas 120 km. de la Cote d'Or. Por ello, el carácter de los vinos del Loira es muy variable. En la desembocadura del río, el muscadet se ha impuesto como uno de los blancos importantes de Francia. Es ligero, seco, pero bastante suave, y excelente para acompañar pescados. En cambio, más cerca de las fuentes del río, los vinos de Pouilly y Sancerre tienen ese carácter típico debido al aroma que la uva Sauvignon le imparte, que es como una vaharada de pólvora. El Pouilly-Fumé es el mejor de estos vinos. El Pouilly sur-Loire se hace con uva Chasselas.
Anjou y Turena
En el curso central del Loira se producen unos vinos que, en su mayor calidad son suaves; no tienen un sabor pleno y abrumadoramente opulento, sino una delicada frutalidad y un toque picante. El de Anjou, exquisitamente perfumado. Pero Anjou es la patria de excelentes vinos blancos. Los mejores son los de Savennierés, en Coteaux de la Loire. El Quarts de Chaumees, posiblemente, el vino más suave de la región y el Bonnézeaux el más asombroso.
Los tintos del Loira proceden de Chenon, Bourgueil y St Nicholas de Bourgueil. Son muy ligeros, frescos y se los puede enfriar, con buenos resultados.
La última zona importante del Loira es Vouvray. El vino de allí puede ser seco, demisec, dulce, "pétillant" o espumoso. El mejor de Vouvray es ligero, pero pleno, de notable fuerza y de una larga vida.
Alsacia
Esta curiosa región, replegada en el corazón de los Vosgos, en el margen francés del rin, pero en la ladera alemana de las montañosas, produce vinos excelentes, por lo general a precios también excelentes.
A diferencia de los demás vinos franceses, se los denomina por la uva de que están hechos y no por la región de donde proceden. No es sorprendente el hecho de que las uvas, en su mayoría sean variedades alemanas: Riesling, Gewurztraminer. Las uvas Muscat, Pinot blanc y Pinot gris (o Tokay de Alsacia) son menos comunes.
Los vinos resultantes no se parecen, en realidad a los alemanes dado que son mucho mas secos y de más cuerpo pero también difiere mucho de los demás vinos franceses. Pocas veces produce Alsacia grandes cosechas, pero el sabor penetrante y la naturaleza sencilla del vino lo hacen un excelente compañero de la cocina alsaciana, típicamente pesada.
La principal zona de producción se encuentra entre Guebwiller y Ribeauvillé. Los vinos son, sin excepciones, blancos e invariablemente secos y fuertes.
Chateaneauf Du Pape
El gigante más meridional de la viticultura francesa. Está situado entre Avignon y Orange. Sus viñedos son notables, porque parecen carecer de buen suelo. Las cepas parecen crecer en medio de rocas redondeadas, y no se ve tierra a simple vista. Sin embargo estas breñas mantienen la humedad del suelo en los años secos y hacen las veces de calentadores nocturnos, permitiendo que las viñas gocen de calidez prolongadas. El vino de la zona es el más fuerte de Francia -puede alcanzar un 15% de alcohol-, y no sólo en sabor, sino también en cuerpo y sabor. Algunas de las mejores explotaciones que se las llama "Cháteaux" o también "Domaines", producen también un vino muy oscuro y de lenta maduración. En ciertos viñedos se producen vinos de maduración más rápida que en un par de años se encuentra listo para ser bebido, pero no son comparables a los de larga maduración.
Otros vinos Franceses
Los vinos de las otras regiones francesas (excepto Champagne), especialmente la Provenza, el Jura, el Languedoc y el Rosellón, son en su mayoría vinos ordinarios o VDQS. Pero, como siempre sucede, hay islas de calidad. Los vinos provenzales son rosados y fuertes siendo los mejores los de Cassis.
Los de Jura y Sabolla no suelen encontrarse fuera de Francia, pero los que visiten el país y los caten los encontrarán poco comunes. El mas respetado de los del Jura se llama "VIN JAUNE" (vino amarillo) y puede añejarse mucho tiempo. El mejor de esta variedad el Cháteau Chalón, que se almacena con circulación de aire por varios años. En la superficie se le forma una nata de fermentos, y, así, la lenta oxigenación le da un color amarillo oscuro.
Los vinos blancos de Saboya son totalmente incoloros, con un sabor agradable claro y suave. Los mejores proceden de Crépy y de Seyssel, teniendo estos últimos una variedad espumosa especialmente buena.
Los de Languedoc y Rosellón, con muy contadas excepciones, son bastante insulsos. El blanco de Clairtte-du Languedoc, y el tinto de Fitou, son los más rescatables.
Gangas provenzales
Tradicionalmente, las zonas vinícolas del Mediterráneo han sido origen de un gran volumen de vinos baratos que se utilizaban como base para las mezclas de muchos comerciantes, que luego se vendía bajo denominaciones controladas. Con las nuevas reglamentaciones VDQS, las cosas comenzaron a cambiar y empezaron a aparecer muchos vinos de carácter regional. Hoy día gran parte del vino de la región de provenza se vende bajo denominaciones VDQS y han sido, muchos de ellos, ascendidos al nivel de Appellation Controlée.


