Regiones del Mundo V

Francia
Francia es, sin lugar a dudas, el mayor país productor de vinos del mundo. Puede que Italia produzca mayor cantidad, pero solo Francia tiene una gama tan variada de vinos de calidad y finos. A pesar de esto, el 75% del vino francés es ordinario; el VDQS supone aproximadamente el 5% y el 20% restante corresponde al vino AC.
No sólo tiene Francia la más antigua tradición de estricto control de la calidad, sino también una riqueza mucho mayor en las leyendas y usanzas relacionadas con el vino. Ello se debe en parte a que las regiones viníferas, la Gironda, Dordoña, el Loira, Provenza, el Mediodía, Borgoña, la Champagne y Alsacia, poseen también bellos paisajes, idílicos pueblos y una cocina maravillosa. Pero se debe también a la geografía, la topografía, el clima y el suelo. Francia es un país extenso, y en ella se da una variedad sin parangón de suelos y microclimas que resultan ideales para el cultivo de la vid.
Burdeos
Tintos finos; blanco dulce; blanco seco; algunos rosados.
Los tintos embotellados en los Cháteaux suelen ser caros, y precisan tiempo de maduración. Los mejores vinos dulces del mundo proceden de Sauternes y Barsac.
La zona de cultivo de la vid se centra en la confluencia de los ríos Dordoña y Garona, que desembocan, como el Gironda, en el Golfo de Vizcaya. En esta región de unos 110 km. de largo por 25 a 35 km. de ancho, se producen algunos de los mejores tintos y blancos dulces del mundo.
La región comprende unos 15 distritos, cada uno de ellos con su Appellatión Controlée. Los más extensos, Graves y Entre-deux-Mers, producen tanto vino blanco que puede decirse que el Burdeos, en general, es más de este tipo que de tintos. Sin embargo, Graves produce un tinto mucho mejor, y si se deja de lado el Sauternes, puede decirse que es el tinto ("claret", o clarete) el que ha cimentado la fama de los vinos de Burdeos.
En todos los distritos en que producen este clarete, el método de elaboración es muy minucioso. El vino nuevo se pone siempre en toneles nuevos, y se trasega a otros recipientes varias veces, durante los meses siguientes, para quitarle los sedimentos, que se forman con rapidez. Este vino debe permanecer en barril un mínimo de dos años.
Se embotella -a mano, generalmente- en enero o febrero, cuando la actividad en los viñedos es mínima. Los buenos claretes de Burdeos precisan 10 años en botella, por lo menos para madurar. La región de Burdeos tiene viñedos desde la dominación romana, pero sólo cuando Francia cayó en poder de Inglaterra, durante la edad media, el vino de allí pasó a ser una mercancía de exportación. Los ingleses tenían muchas peculiaridades en su elección del vino y aplicaron complicadas medidas para asegurarse que no entraran vinos adulterados en los embarques para su país. El vino genuino, de un maravilloso color rojo pálido y claro, fue bautizado "clairet" palabra que rápidamente fue deformada por los ingleses con el nombre "claret". Desde entonces, el vocablo es sinónimo tanto del color como del vino mismo, y se ha hecho de uso corriente.
Champagne
Hace menos de 100 años que el champagne se impuso a la consideración general como el gran vino para las celebraciones y las ocasiones especiales. En ese tiempo ha pasado a ser sinónimo de clase, refinamiento y elegancia. Por eso mismo, se ha hecho gran abuso de esta denominación, y las asociaciones que la mención de la palabra provoca en nosotros, suele hacerle poca justicia al vino que realmente designa. Es cierto que, hoy por hoy, el Champagne es la bebida de mayor aceptación en reuniones y festejos de toda Índole pero nunca se aprecia como se debiera.
Como el Jerez y el Oporto, ostenta una larga historia de refinamiento y perfeccionamiento y no es un simple vino espumoso con mas fama que otros. El Champagne es también producto de una mezcla, y el secreto de los mejores es el delicado y sutil equilibrio que alcanzan, entre el sabor frutado, la acidez debida al suelo calcáreo de la región donde se lo cría, y sus cualidades estimulantes. Es tan complejo el Champagne, que requiere un paladar limpio y tiempo para degustarlo con detenimiento.
Cultivo
Los viñedos de Champagne son los más septentrionales de Francia. Empiezan a unos 85 km. al este de París y se extienden hasta igual distancia de Reims, al nordeste de esta ciudad. Es una comarca ligeramente ondulada, con un suelo de creta muy profundo. En ella medran bien tanto la uva Pinot Noir como la Chardonnay, y la mayoría de los champagnes se hacen combinando las dos.
La característica principal del champagne, su efervescencia en la botella, es resultado de la geografía y el clima de los viñedos. Originalmente, se elabora igual que cualquier otro vino, pero, debido al clima septentrional, la fermentación se interrumpía temporalmente con la llegada del invierno. En primavera, con la venida de las temperaturas más cálidas, volvía a reanudarse la fermentación. Fue un jefe de bodegas de la abadía de Hautvillers, un tal DOM PÉRIGNON quien descubrió las ventajas de embotellar el vino durante su fermentación secundaria. Y este sigue siendo, en lo fundamental, el sistema que se observa todavía hoy en la elaboración del Champagne.
Es un método mucho mas trabajoso y complicado que los que se aplican para otros vinos, razón por la cual es mas caro que la mayoría de los demás.
El Método de la Champagne
En la elaboración del Champagne existen cuatro operaciones de capital importancia. La primera es la mezcla. Todo Champagne es una mezcla cuyo objeto consiste en asociar las características mejores y más adecuadas de distintos viñedos de varias partes de la región. En los alrededores de Reims y en el valle del Maine se cultivan las uvas negras. Las uvas blancas proceden del S.O. de la región, cerca de Epernay. La mayoría de los champagnes son una mezcla de caldos de ambos distritos. La única excepción es el Blanc de Blanc, que se hace solo de uvas blancas.
Reumage
Cuando el vino esta pasado por su segunda fermentación, en el fondo de la botella se va depositando lentamente un poso de células muertas de fermentos. Hay que quitarlo de la botella, sin eliminar las burbujas, que son esenciales. Para ello se procura que el poso se adhiera al corcho, a fin de poder quitarlo de una sola operación. Ésta es la explicación de que las botellas se tengan boca abajo, en ángulo. Así, cada día se las invierte y sacude suavemente, hasta que el sedimento queda todo pegado al corcho.
Degorgement
Cuando el vino ha concluido su período de maduración, un especialista, el Édegorgeurae, quita de cada botella el corcho y unos 5 cm de vino. Se rellena con azúcar y vino y se le pone el corcho definitivo. A veces, para quitar el primer corcho se hiela previamente el gollete, con el fin de sacar de la botella un tapón de vino congelado. Así se regula la cantidad de vino que se extrae de cada uno.
El proceso es de capital importancia para la calidad del vino, sobre todo en sus variedades más dulces. Una vez concluida la fermentación secundaria, el caldo ha consumido todo el azúcar natural. En la práctica, aun los champagnes más secos resultan ligeramente dulces.
Cabe señalar que los champagnes de marcas reconocidas no se elaboran todos los años, sino exclusivamente cuando la cosecha tiene cualidades especiales que la hagan recomendable.
Debe aclararse, también, que no pueden denominarse "champagne" aquellos vinos espumosos que estén elaborados fuera dé esa región. Los nombres usuales para la denominación de estos vinos son: "Champaña" o vino espumoso
Mèdoc
El Médoc sólo produce vinos tintos y es la patria de los vinos mas ilustres. En 1855 se resolvió crear un sistema para clasificar los vinos de los mejores cháteaux y darle título de "Grand cru". El sistema sigue aún vigente.
Al instituirse, la clasificación se basaba en los precios que se pagaban por los vinos de calidad. Puede que en 1855 fuera éste un un criterio fidedigno de calidad destacada y de más alto nivel: no cabe duda que los cháteaux Lafite, Latour y Margaux han producido en ocasiones, los claretes más finos. Hoy las buenas cosechas alcanzan precios altísimos, pero en la calidad puede ser más difícil de encontrar. Algunas cosechas de tercera o cuarta categoría pueden generar vinos mejores que los de primera y segunda, y algunos cru bourgeois -la categoría inmediatamente inferior al grand cru- son habitualmente de mejor calidad.
Para pagar el justo precio, lo mejor es buscar los crus bourgeoius de buena reputación, de las zonas de las cuatro ciudades productoras de vinos del Médoc: Pauillac, Margaux, Saint Estéphe y Saint Julien. Es imposible definir el sabor y el carácter de estos claretes sin comparar los muchos distritos de la misma región. Es imposible definir el sabor y el carácter de estos claretes sin comparar los muchos distritos de la misma región.
El clarete es un vino de tanta sutileza y variedad que puede presentar diferencias considerables en distancias de pocos kilómetros. Por ejemplo, Paudillac, reputada como productora de los mejores vinos, logra un equilibrio ideal entre cuerpo y delicadeza, entre sabor y aroma. El color de sus vinos es tan atractivo que cualquiera que los vea se sentirá tentado a contemplarlos. La vecina de esta ciudad, Saint Estéphe, produce unos vinos más "corpulentos" y fuertes de sabor, mientras que Margaux, en el sur de Médoc, es célebre por la delicadeza y perfume de sus caldos. El vino Saint Julien es suave, pero su sequedad impresiona mucho menos que los otros claretes.
Para el bebedor sin experiencia, es bastante sencillo hacer personalmente estas comprobaciones -los vinos buenos de esta región son fáciles de conseguir-, pero debe partir de la base de que el clarete es de color claro, seco y reconfortante. Frecuentemente da la impresión de ser recio, si es demasiado joven, pero mejora siempre con la edad. Es un vino muy dócil y da lo mejor de sí, con las comidas, especialmente acompañando las carnes rojas, y en cualquier estación del año.
Borgonia
La antigua provincia de Borgoña, comprende seis distritos viníferos bastante diferenciados. En el noroeste, Chablis, se encuentra separada unos ochenta o noventa kilómetros del resto de los viñedos borgoñeses. La Cote de Nuits y la Cote de Beaune forman un cinturón ininterrumpido entre Dijon y Changy; luego viene la Chlonaise, pequeña y fragmentada, a la que siguen los distritos más extensos, Maconnais y Beaujolais. Algunos de los grandes nombres de vinos provienen de la zona situada al oeste de la N6, entre Macón y Lyon.
ÁREA DE PRODUCCIÓN
Algunos de los mejores vinos del mundo proceden de la región de Borgoña. La principal zona de producción es el valle del rio Saona entre Tournus y Villefranche. Pero los mejores vinos son los de la Cote d'Or (Costa de Oro), que se extiende de Cahgny a Dijon, un poco al noroeste del Saona. Chablis está a unos 80 km. al noroeste de Beaune. Entre ambos distritos no hay producción importante de vinos. Chablis está dedicada exclusivamente a los blancos, pero en todo el resto de la Borgoña suelen superponerse las zonas de blancos y tintos.
CONTROL DE CALIDAD
Después de la promulgación de las leyes que obligan a caracterizar los vinos exclusivamente por el nombre del lugar en el que se elaboran, muchas ciudades trataron de superar las dificultades derivadas añadiendo el nombre de su mayor viñedo. Así fue como el pueblo de Gevrey-Chmbertin, Chassagne se hizo Chassagne-Montrachet y Nuits se convirtió en Nuits-Saint-Georges. Es de lamentar que estas asociaciones con los grandes nombres, aunque hayan contribuido a vender mucho vino, no haya hecho que el contenido de las botellas estuviera siempre a la altura de la denominación.
A causa de todas estas dificultades, y en particular de la disparidad de los vinos producidos por distintos vinicultores del mismo viñedo, ha habido que recurrir a la mezcla para producir vinos reconocibles y con personalidad.
Las Appellations Contrólées de Borgoña garantizan que la calidad de los vinos mezclados se mantiene en un alto nivel, pero el sistema de clasificación dentro de cada denominación (hay mas de cien) no es oficial.
Para distinguir entre los vinos finos y los de calidad media, bastaría con poder conocer los nombres de cada viñedo. Las etiquetas de las botellas borgoñonas, lamentablemente, a veces son de muy poca ayuda, y es una ventaja considerable para buscar los vinos finos, conocer los nombres de los cultivadores.
En medio de estas complejidades, muy bien podría perderse de vista el hecho de que Borgoña es en verdad, una de las mejores regiones viníferas del mundo. Su producción es bastante reducida -menos de la mitad de Burdeos- y los vinos finos alcanzan precios astronómicos apenas se los embotella. Aún así, es de excelente calidad un altísimo porcentaje del que se elabora.
A muchos bebedores experimentados, nadie les disuadirá de que los Borgoñas blancos, son los más finos blancos secos. Los tintos, por su lado, tienen un cuerpo y un equilibrio que se van manifestando suavemente. Un Borgoña tinto maduro, procedente de alguno de los mejores viñedos, tiene un aplomo perfecto, como si todos los elementos que lo componen se mantuvieran con absoluta facilidad en su equilibrio perfecto. Beber uno de ellos puede resultar una experiencia maravillosa. Los amantes del buen vino discutirán toda la vida los méritos relativos al Borgoña y el Burdeos, tratando de dirimir cuál el tinto más fino del mundo, pero no hay manera de establecer un orden de calidad. Limitémonos a disfrutar de ambos, por los placeres diferentes que son capaces de proporcionar.
Asociar la región de borgoña con la cocina, y con el vino, parece algo natural e inevitable. De ahí proceden la mejor carne de ave, de caza y de vacuno, y los mejores productos lácteos de Francia. Los restaurantes de ciudades como Dijon, Villefranche, y Lyon tienen reputación internacional por su comida regional. La variedad de vinos desde el chablis, en el norte, hasta el beaujolais en el sur, sirven para acompañar cualquier plato. Lo tradicional es servir los platos de pescado con un buen Borgoña blanco, quizás un chablis o leí Pouilly-Fuissé, pero los grandes blancos borgoñeses, si se tiene la suerte de conseguirlos, quedan mejor sin acompañar a ninguna comida. Lo mismo decir de los tintos mas finos, aunque nada puede objetarse al beber un Chambolle-Musigny, Premier cru Beaune, Fixin, o Gevrey-Chambertin con las mejores carnes rojas y de caza. Pero lo más sensato, en términos generales, es buscar los vinos menos costosos de Chalonnais y de Maconnais para la mesa cotidiana.
Chablis
El Chablis es el más septentrional de Borgoña y es también el único distrito dedicado exclusivamente al vino blanco.
Este vino, especialmente de joven, es muy seco, tirando a áspero y ligeramente verdoso. Hay muy poco Chablis de máxima calidad, pero cuando lo hay, y en un buen año, puede ser notable.
Tiene muy larga vida y, con el tiempo, empieza a adquirir una tonalidad dorada que se mezcla con la verde. En la madurez, la aspereza y el carácter tajante de su sabor se hacen menos terrenales y se tornan más etéreos. Quizá se trate de un gusto difícil de adquirir. Lamentablemente, casi todo el Chablís que venden la mayoría de las bodegas le hace muy poca justicia al nombre y hay que tener sumo cuidado al elegirlo. Si no se lee atentamente la etiqueta, existe el riesgo de comprar algo que no tenga mucho que ver con el Chablis.
Para asegurarse de la calidad, hay que buscar un buen año y las leyendas "Grand cru o Premier cru" (sin olvidar Appellation Controlée, que es imprescindible en todo buen borgoña. Los vinos cuyas etiquetas rezan simplemente Chablis o Petit Chablis pueden provenir de comarcas bastante alejadas de la zona en que se cría el vino fino y, sobre todo si ha sido un año malo. Pueden provocar una gran decepción aunque es poco probable que sean baratos.
Cote d'Or
La Cote d'Or comprende la Cote de Nuits y la Cote de Beaune y produce vinos blancos y tintos. Las redondeadas colinas que flanquean el Saona están empapadas en vinos tan célebres que es difícil creer que estén tan cercanas entre sí. Es como tener en un mismo equipo a los once mejores futbolistas del mundo: Santenay, Chasagne-Montrachet, Puligny-Montrachet, Meursault, Volnay, Pommard, Beaune, Aloxe-Corton, Nuits-St. Georges, Vougeot, Chambolle-Musigny, Gevrey-Chambertin, Fixin, y un largo etcétera. Sea de viñas comunales o particulares, el vino se produce en una variedad infinita de castas, pero todas ellas indudablemente propias del corazón mismo de Francia.
Aunque el buen vino tinto es el de Santenay, Volanay y Pommard, el mejor procede de la Cote de Nuits. Allí los vinos tienen un color mas profundo, mas cuerpo, son más ricos y gozan de gran demanda. Los mas caros son los que se producen en los viñedos de Vosne Romanee, donde hasta los de segunda categoría son soberbios
Los vinos del distrito de Nuits-St. Georges tienen todas las características de los borgoñas tintos, sin ser tan impresionantes como Romanees. La marca ha gozado de mucha popularidad durante muchos años, pero también se duda de la legitimidad de muchos de ellos.
Chambertin es otro de los grandes nombres de este distrito, del que también se ha abusado mucho. Muchos creen que el Chambertin y su vecino Grand Cru de Clos de Béze son los mejores borgoñas, e incluso los mejores entre los tintos. Puede que tengan razón. Desde luego, estos vinos fuertes, "redondos" y de larga vida, son muy de fiar para justificar los elogios que les dedican.
Morey St.Denis y Fixin también producen vinos de calidad, y el Chambolle Musigny es otro miembro de la cofradía de los mejores.
Vinos Blancos
La mayoría de los blancos de la Cote d'Or, y en todo caso los mejores, proceden de la Cote de Beaune. Algunos nombres son el "Everest" del mundo de los vinos: Corton-Charlemagne, Mersault y Montrachet.
No hay que confundirse con el nombre Corton-Charlemagne: no es una ciudad que se agregue el nombre de su mejor viñedo. Corton-Charlemagne es la viña, y una de las mayores del mundo; la ciudad se llama Aloxe-Corton, y es más probable que se encuentre esta marca en la tienda de vinos.
El carácter distintivo del Corton-Charlemagne es la plenitud de su sabor: un paladar raro, poderosamente persistente, un sabor que invade la boca con plenitud y que, una vez catado, es imposible olvidar.
Los demás vinos del distrito, aunque no comparables, son igualmente muy buenos.
Quizá sea Meursault el sitio que provea lo mejor de la Cote de Beaune. Su producción es, eminentemente, de grandes vinos en todos los niveles, que no es difícil de encontrar. Los pueblos circundantes de Chassagne-Montrachet y Puligny-Montrachet surten, de sus cinco viñedos de categoría grand cru, algunos de los más elogiables blancos secos. Los grand cru, tienen precios prohibitivos y todos los viñedos nombrados gozan de gran demanda.
Ello no obstante, el simple vino de aldea suele ser mejor que cualquier vino de tercera o cuarta categoría, por lo que no hay que dejarlo de lado.
Valle del Ródano
La parte del valle del Ródano que produce más de 300 litros por año se extiende, de norte a sur, entre Lyon y Avignon. Entre Valence y Bollene no hay, prácticamente producción de vino, de suerte que, los distritos septentrionales de Cote Rótie, Condrieu y Hermitage están separados de los meridionales de Cháteauneuf du Pape, Lirac, Tavel, Rasteau y Beaumes-de-Venise por unos 80 km. Dadas esas distancias, las variaciones climáticas son notables. Los vinos de esta región, cosa poco común en Francia, no pueden producirse con una sola variedad de uva, en realidad, para muchos de ellos se emplean hasta 13 tipos distintos. En los distritos septentrionales, la variedad principal es la Syrah; en los meridionales predomina la Grenache. En este clima meridional se elaboran vinos de gran cuerpo y longevidad. Son los vinos más "gordos" de Francia.
Blancos del Ródano
Los vinos blancos del Ródano no son muchos ni muy conocidos, pero de una gran calidad. En términos generales, son mas dorados que otros blancos más septentrionales. Son secos pero de sabor "redondo"; punzantes, pero de aroma delicioso. Hasta el más humilde produce una sensación de "fortaleza".
El más famoso es el Cháteau Grillet. La baja producción de este vino (menos de 1.000 botellas) lo convierte en una de las "rarezas" del mundo.
Condrieu, produce un vino de tipo similar, pero también raro y de muy poca exportación. Hermitage y Crozes-Hermitage, aunque más conocidos por sus tintos, producen blancos muy finos difícil también de encontrar.
De Beaumes-de-Venise procede un caldo que quizá sea el más inusitado de la región. Es un moscatel dulce, ligeramente encabezado, con cualidades de frescura y ligereza que suelen tener otros vinos mucho menos dulces.
Tintos del Ródano
Los tintos del Ródano son vinos de gran reputación entre los buenos bebedores. Entre ellos se encuentran nombres célebres como el Hermitage y Cháteauneuf-du Pape. Si bien estos vinos gozan de bien ganada fama no suelen ser bien aprovechados. En un mundo entregado al consumo inmediato de vinos, el Hermitage es casi un anacronismo debido a que es de maduración muy lenta y no revela todo su valor antes de 10 o 15 años. Resulta poco probable que un bebedor serio esté dispuesto a vender su Hermitage amorosamente envejecido.
Máconnais
El Máconnais es cuna de un gran volumen de blancos de confianza y con un cierto nivel constante de calidad, pero que casi nunca son excepcionales. Sin embargo, en esta región encontramos la denominación Pouilly-Fuissé, que es otro de los grandes nombres entre los vinos franceses. El Pouilly-Fuissé es un vino más sutil que los de la Cote d'Or, pero cumple todos los requisitos del buen borgoña. Otros buenos caldos de esta zona son los de St. Verán y Pouilly-Vinzelles.
El Chalonnais es un distrito muy pequeño que produce vinos de calidad uniforme, tanto blancos como tintos. El Chalonnais es otra de las zonas que hay que tener en cuenta cuando se busquen buenos vinos a precios razonables, aunque muchas veces las denominaciones Cóte-Chalonnaise o Chalon-Sur-Saóne no aparecen en las etiquetas.
Beaujolais
El Beaujolais difiere de los demás borgoñas en varios aspectos. En primer lugar, el distrito produce tanto vino como el resto de la borgoña en su totalidad. En segundo, la tierra está mucho más alta que la Cote d'Or y su clima es un grado más meridional. Y en el tercero, la uva que se usa es la Gamay, que ha desaparecido prácticamente del resto de la Borgoña, pero que allí crece gracias al suelo granítico.
El sistema de clasificación es más sencillo y menos elaborado que en otros lugares. Hay más de sesenta aldeas en la zona y, para poder llamar Beaujolais a su vino, basta con garantizar que alcance a un 9% de alcohol; con un 10% entran en la categoría de Supérieur. Los vinicultores están muy habituados a incorporar azúcar en el proceso de fermentación, así que la graduación alcohólica requerida no es difícil de conseguir.
En la parte norte del distrito existen treinta y cinco aldeas, cuyos vinos se consideran más destacados en su carácter regional y llevan la denominación de Beaujolais-Villages. En términos relativos, son cosechas de segunda categoría, si bien en el Beaujolais no existen oficialmente la primera y segunda cosechas.
El nivel mas alto lo ocupan nueve pueblos que tienen denominaciones propias y son Grand cru: Juliénas, St.Amour, Moulin-á-Vent, Chénas, Fleurie, Chiroubles, Morgón, Brouilly y Cóte-Debrouilly. Estos vinos tienen más cuerpo y mejores cualidades de envejecimiento que los demás Beaujolais. Su sabor suave, dulzón y auvado cobran nuevas dimensiones después de unos meses en la botella.
Valle del Loira
Las zonas de cultivo de la vid del Valle del Loira se extienden desde el Atlántico, cerca de Nantes, unos 900 kilómetros hacia el este, hasta la ciudad de Pouilly-sur-Loire, que dista apenas 120 km. de la Cote d'Or. Por ello, el carácter de los vinos del Loira es muy variable. En la desembocadura del río, el muscadet se ha impuesto como uno de los blancos importantes de Francia. Es ligero, seco, pero bastante suave, y excelente para acompañar pescados. En cambio, más cerca de las fuentes del río, los vinos de Pouilly y Sancerre tienen ese carácter típico debido al aroma que la uva Sauvignon le imparte, que es como una vaharada de pólvora. El Pouilly-Fumé es el mejor de estos vinos. El Pouilly sur-Loire se hace con uva Chasselas.
Anjou y Turena
En el curso central del Loira se producen unos vinos que, en su mayor calidad son suaves; no tienen un sabor pleno y abrumadoramente opulento, sino una delicada frutalidad y un toque picante. El de Anjou, exquisitamente perfumado. Pero Anjou es la patria de excelentes vinos blancos. Los mejores son los de Savennierés, en Coteaux de la Loire. El Quarts de Chaumees, posiblemente, el vino más suave de la región y el Bonnézeaux el más asombroso.
Los tintos del Loira proceden de Chenon, Bourgueil y St Nicholas de Bourgueil. Son muy ligeros, frescos y se los puede enfriar, con buenos resultados.
La última zona importante del Loira es Vouvray. El vino de allí puede ser seco, demisec, dulce, "pétillant" o espumoso. El mejor de Vouvray es ligero, pero pleno, de notable fuerza y de una larga vida.
Alsacia
Esta curiosa región, replegada en el corazón de los Vosgos, en el margen francés del rin, pero en la ladera alemana de las montañosas, produce vinos excelentes, por lo general a precios también excelentes.
A diferencia de los demás vinos franceses, se los denomina por la uva de que están hechos y no por la región de donde proceden. No es sorprendente el hecho de que las uvas, en su mayoría sean variedades alemanas: Riesling, Gewurztraminer. Las uvas Muscat, Pinot blanc y Pinot gris (o Tokay de Alsacia) son menos comunes.
Los vinos resultantes no se parecen, en realidad a los alemanes dado que son mucho mas secos y de más cuerpo pero también difiere mucho de los demás vinos franceses. Pocas veces produce Alsacia grandes cosechas, pero el sabor penetrante y la naturaleza sencilla del vino lo hacen un excelente compañero de la cocina alsaciana, típicamente pesada.
La principal zona de producción se encuentra entre Guebwiller y Ribeauvillé. Los vinos son, sin excepciones, blancos e invariablemente secos y fuertes.
Chateaneauf Du Pape
El gigante más meridional de la viticultura francesa. Está situado entre Avignon y Orange. Sus viñedos son notables, porque parecen carecer de buen suelo. Las cepas parecen crecer en medio de rocas redondeadas, y no se ve tierra a simple vista. Sin embargo estas breñas mantienen la humedad del suelo en los años secos y hacen las veces de calentadores nocturnos, permitiendo que las viñas gocen de calidez prolongadas. El vino de la zona es el más fuerte de Francia -puede alcanzar un 15% de alcohol-, y no sólo en sabor, sino también en cuerpo y sabor. Algunas de las mejores explotaciones que se las llama "Cháteaux" o también "Domaines", producen también un vino muy oscuro y de lenta maduración. En ciertos viñedos se producen vinos de maduración más rápida que en un par de años se encuentra listo para ser bebido, pero no son comparables a los de larga maduración.
Otros vinos Franceses
Los vinos de las otras regiones francesas (excepto Champagne), especialmente la Provenza, el Jura, el Languedoc y el Rosellón, son en su mayoría vinos ordinarios o VDQS. Pero, como siempre sucede, hay islas de calidad. Los vinos provenzales son rosados y fuertes siendo los mejores los de Cassis.
Los de Jura y Sabolla no suelen encontrarse fuera de Francia, pero los que visiten el país y los caten los encontrarán poco comunes. El mas respetado de los del Jura se llama "VIN JAUNE" (vino amarillo) y puede añejarse mucho tiempo. El mejor de esta variedad el Cháteau Chalón, que se almacena con circulación de aire por varios años. En la superficie se le forma una nata de fermentos, y, así, la lenta oxigenación le da un color amarillo oscuro.
Los vinos blancos de Saboya son totalmente incoloros, con un sabor agradable claro y suave. Los mejores proceden de Crépy y de Seyssel, teniendo estos últimos una variedad espumosa especialmente buena.
Los de Languedoc y Rosellón, con muy contadas excepciones, son bastante insulsos. El blanco de Clairtte-du Languedoc, y el tinto de Fitou, son los más rescatables.
Gangas provenzales
Tradicionalmente, las zonas vinícolas del Mediterráneo han sido origen de un gran volumen de vinos baratos que se utilizaban como base para las mezclas de muchos comerciantes, que luego se vendía bajo denominaciones controladas. Con las nuevas reglamentaciones VDQS, las cosas comenzaron a cambiar y empezaron a aparecer muchos vinos de carácter regional. Hoy día gran parte del vino de la región de provenza se vende bajo denominaciones VDQS y han sido, muchos de ellos, ascendidos al nivel de Appellation Controlée.

Vinos del Mundo IV

Alemania
Alemania representa el límite septentrional del cultivo de la vid en Europa y produce vinos desde la época romana. Cuando los antiguos romanos abandonaron el país, los monasterios y los viticultores profesionales del Sacro Imperio hicieron enormes progresos, tanto en producción como en la comercialización de los vinos. Su influencia sigue siendo palpable hoy en día.
Treveris era la segunda ciudad del imperio y, desde entonces, es sede arzobispal. Su importancia como cabecera de una de las mayores regiones viníferas del mundo no es mera casualidad. La iglesia fue, en Alemania, la fuente original de control e influencia. Alguna de las leyes más antiguas que regulan la producción vinícola denuncian la intervención eclesiástica y muchos nombres monásticos siguen adornando las etiquetas de alguno de los más notables vinos alemanes.
Legislación Alemana de Vinos
Los vinos alemanes de calidad controlada se dividen en tres grupos: Deutscher Tafelwein, Qualitátswein (que constituyen el nivel básico de calidad) y Qualitátswein mit Prádikat, que significa vino de calidad con atributos especiales. Las expresiones que se utilizan para definir dichos atributos son los siguientes: Kabinet; Spatlese, elaborados ambos con uvas de recolección tardía; Auslese, también tardío, pero de racimos seleccionados; Beerenauslese, de uvas recogidas una por una, entre las atacadas por la "podredumbre gris", similar a los hongos que crecen en las uvas sauternes; Trocken-Beerenauslese, fruto del mismo método que el anterior, pero con uvas ya casi pasadas, arrugadas.
Existe también un Eiswein, que se hace de uvas recogidas en invierno, estando congeladas. Casi todas las categorías altas de Pradikatwein son bastante exóticas y caras.
Estos tipos de vinos se mantienen merced a un sistema de control muy preciso, que incluye análisis químicos y la aprobación por un grupo de catadores expertos, que califican líos caldos por un sistema de puntuación.
Endulzamiento
Por desgracia para la mayor parte de los bebedores de vino, el sistema de control de calidad alemán, además de ajustarse a la legislación, depende en buena medida de la ciencia y la tecnología. Para comprender esto, interesa recordar que el clima es demasiado inclemente e imprevisible para que la viticultura se encuentre en las mejores condiciones; no obstante, los vinos verdaderamente buenos son los dulces. Este tipo de vinos requiere que no se recolecten las uvas hasta el último momento. Ello sólo es posible si en el otoño el buen tiempo se prolonga, cosa que, en Alemania, no sucede todos los años. Sin el cariz climático adecuado, los vinos completamente naturales no pueden ser dulces, y si el año ha sido decididamente malo, resultan imposibles de beber.
Los viñadores alemanes se esfuerzan por lograr el equilibrio ideal entre azúcar y acidez, que da como resultado un vino que tiene 9º y vestigios remanentes de azúcar. La mayoría de los años, esto sólo puede lograrse añadiéndole azúcar y agua, práctica que en Alemania no sólo está permitida sino que es normal y necesaria. El método consistía antiguamente en agregar al vino azúcar y agua, deteniendo la fermentación con azufre antes que el azúcar desapareciese totalmente.
El método moderno se basa en dejar fermentar el vino hasta el agotamiento del azúcar y luego edulcorarlo con zumo de uva sin fermentar. Este mosto no fermenta a causa de un finísimo proceso de filtración, que elimina los fermentos antes de que empiecen a actuar. El filtrado, originalmente, se ideó para obviar el empleo de azufre como elemento de detención de la fermentación. Los puristas critican mucho este empleo de zumo de uva, o "Süss reserve", pero los alemanes sostienen que, dándole tiempo, un vino elaborado de esta manera se asentará, dando un equilibrio satisfactorio entre azúcar y alcohol, perdiendo el dulzor que predomina al principio.
Sin embargo, este trabajo de laboratorio no significa que el productor de vinos alemán busque soluciones falsas. Los vinicultores se preocupan en la misma medida en que lo han hecho siempre por obtener el mejor vino posible. Son las vicisitudes del tiempo y el paladar del consumidor los que generan la necesidad de mezclar y endulzar. No ha sido de manera antinatural como los cultivadores germanos han hecho un arte de la tecnología que han tenido que incorporar a su habilidad típica y tradicional y nadie debe dudar de la nobleza del Qualitats-wein o el Pra"dikatswein.
Mosela
Blanco dulce y semidulce.
Los vinos más delicados y fragantes de Alemania; ligeros frescos y estimulantes. En los años buenos ofrecen una gran variedad de sabores sutiles. Los mejores son los del curso medio del Mosela.
Los vinos del mosela (Mosel, en alemán) son los que se elaboran en el curso medio del río epónimo, una franja relativamente estrecha, pero con las orillas densamente poblada de viñas. El suelo pizarroso le da un filo especial al vino, poderosamente aromático, que sin embargo es suave y fácil de beber. De ese distrito son los nombres merecidamente famosos de Piesport y Brencastel. Ambas ciudades exportan vinos que se cuentan entre los más finos del mundo, pero hay que tener la precaución de distinguir entre los viñedos particulares y el "Grosslague".
Los Grosslaguen de Michelsberg (Piesport) y de Kurfurstlay (Bernkastel) totalizan unas 3.200 Has. El vino es bueno, pero ni de lejos se asemeja a los "Einzellaguen" de Goldtropfchen y de Doktor. Este Doktor que casi fluye de las calles de la ciudad de Bernkastel, una villa que parece salida de un libro de estampas, fue antaño uno de los más caros de Alemania. No obstante sigue siendo una experiencia digna de recomendar.
Los ríos Sarre y Ruwer, ambos afluentes del Mosela cerca de la frontera de Luxemburgo, producen vinos muy finos y delicados. Pero si el verano no ha sido caluroso, no resultan muy buenos. Los maravillosos paisajes del curso medio del Mosela son un frecuente motivo para la decoración de las etiquetas de sus vinos.
Rheingau
Blanco dulce y semidulce.
Gran variedad de vinos excelentes y algunos verdaderamente grandes. Unos punzantes; otros suaves y fragantes.
El Rheingau se extiende por las laderas de los montes Taunus que bajan hacia el Rin. El vino de allí, cuando es de la mejor calidad, tiene el aroma florido del Riesling, pero con un dorado mas profundo que el Mosela, Algunos de los finos proceden de Johannisberg (que también es el nombre del distrito) Rüdesheim, Hochheim, Rauenthal, Hatterheim, Hallgarten y Erbach.
Nahe
Blanco dulce y semidulce.
Vinos finos delicados, de aroma y sabor a uva pronunciado.
El río Nahe vierte en el Rin. Bad Kreuznach y Schlossboc -kelheim tienen los mejores viñedos, pero el distrito en su conjunto produce un alto porcentaje de buenos vinos, pese a que el total de botellas suele ser escaso. Son de sabor claro y fresco como el mosela, pero tienen la profundidad de los de Rheingau
Rheinhessen
Blanco dulce y semidulce.
De aquí procede el mundialmente conocido Jungfraumilch ("leche de virgen") que se hacen con uva Sylvaner y Müller Thurgau. Los únicos vinos de calidad superior proceden de Nierstein y Openheim.
El Rheinhessen esta a la orilla del Rin opuesta al Rheingau. Hablando de producción de vinos, es el lado malo. La mayor parte de los caldos de esta zona están destinados a la elaboración del Liebfraumilch. No tenemos nada contra el Liebfraumilch, pero es una mezcla, dulzona, inocua y muy alejada de los vinos del Rheingau. Los mejores del Rheihessen proceden de Nierstein y de Oppenheim.
Renania Platinado (Rheinpfalz)
Blanco dulce, algo de tinto.
Vinos de sabor más pleno que otros de Alemania, más recios pero carentes de aroma y la frescura de los Mosela y los Rheingaus. Aquí se emplean muchas variedades nuevas de uva.
Este distrito (Rheinpfalz), situado al abrigo de los montes Haardt -la prolongación de los Vosgos en tierra alemana- tiene un clima mas calido y soleado que prácticamente el resto de Alemania. Se cultiva una gran variedad de uvas, y gran parte del vino es dulce y se sube fácilmente a la cabeza -los mas dulces son los de Forst-, pero hay algunos muy bien equilibrados, en Walchenheim y sus alrededores.
Franconia
Blanco seco y dulce
Vinos excelentes para acompañar comidas alemanas típicas; a los secos se les suele llamar "Steinwein", los mejores proceden de Würzburg, Randersaker e Iphofen.

Italia
Italia ha tenido viñedos desde antes del florecimiento de la civilización romana; hasta que se plantaron vides en el resto del imperio, se abastecía a las legiones con vinos provenientes de la península.
En la actualidad, Italia es el país que más vinos produce en el mundo. Aunque los viñadores italianos, que son grandes individualistas, producen principalmente para consumo local, el país ha hecho grandes esfuerzos en los últimos años para mejorar la calidad y el buen nombre de su producción vinícola.
Gran parte del país produce vinos, pero la variedad, tanto de tipos como de calidades, es considerable, debido a las diferencias geográficas y climáticas. El norte tiene un clima mucho más frió que el sur, ya que en el primer caso influyen los Alpes y en el segundo el mar Mediterráneo. Gran parte del paisaje italiano es montañoso, de suerte que muchos de sus tipos pueden clasificarse como vinos de montaña.
Vinos y Cocina Italianos
Al igual que Francia, Italia produce tal variedad de vinos que hay muchos para elegir como acompañamiento de cada plato. Se ha dicho, un poco antipáticamente, que los vinos italianos sólo sirven para la comida italiana. Dada la amplitud y variedad de la cocina italiana, no parece que esta afirmación esté equivocada; pero los vinos italianos merecen mucha mayor atención internacional. Los tintos del norte, los barolos, y barberas del Piamonte, son ideales para las carnes rojas y de caza. Su fuerza, profundidad y su cuerpo está a la par de los vinos "gordos" franceses de Hermitage y Cháteuneuf-du-Pape. Muchos de los tan variados tipos de blancos secos italianos, catados solos, no parecen tener nada en particular; pero como acompañante de platos de pescados y, sobre todo de mariscos, se perfilan como excelentes. El Soave, que quizá sea el mejor conocido entre los blancos, pocas veces resulta excepcional, pero es un vino muy apto para beber con el pescado, las pastas y las carnes blancas. El frascati se presta para las carnes blancas más fuertes como el cerdo asado. El verdicchio, también es un vino excelente para acompañar una comida completa
Nomenclatura
En 1963, a poco de la creación de la CEE, el gobierno italiano dictó un decreto estableciendo un sistema de control para dar título de calidad al vino fino del país, adaptándose con ello a la legislación ya existente de tiempo atrás en otros países productores, como Francia y Alemania. DOC («Denominazione d'Origine Controllata e Garantita») es el título que se da a los vinos para certificar su tipo y procedencia. A casi 20 años de la implantación del sistema, sólo un 10 % de los caldos italianos poseen estas cualificaciones. Todos los vinos clasificados deben llevar la indicación DOC en la etiqueta.
Muchos de ellos se definen por el tipo de uva empleada, el cual debe asociarse al nombre de la región, si ésta significa una calidad.
Para desconcierto de los que sólo conocen los sistemas alemán y francés, los vinos italianos, incluso algunos de los clasificados pueden llevar nombres que nada tienen que ver con tipo de uva o la región y que son incluso de pura fantasía. Las leyes que regulan la DOC no lo impiden, ni tendrían por qué hacerlo, pero sí han hecho que en las etiquetas de los tipos clasificados añadan los datos regionales.
La reputación de Italia como país vinícola se basa en gran parte en sus tintos, de los que existen una variedad asombrosa. Los caldos realmente grandes o excepcionales son mucho menos frecuentes que en Francia, pero los hay también, así como muchos otros decididamente buenos.
Como país exportador, la fama de Italia se debe a las grandes cantidades de vinos baratos aceptables. vigentes, la calidad esta mejorando.

Vinos del Mundo III

Penínisula Ibérica
Raro es el rincón de la península ibérica donde no se cultive la vid y se elabore vino. Se puede delimitar la geografía ibérica con una cierta aproximación, donde siempre cabrían algunas excepciones, entres regiones bien delimitadas: como regla básica se puede decir que los vinos más aptos para la crianza, o sea los vinos nobles de mesa, se encuentran por encima de una línea imaginaria que cruzaría la península de oeste a este por encima de la frontera con Portugal hasta el mar, por debajo de Cataluña.
La zona central se encontraría por debajo de esta línea, y sus vinos, debido a su climatología más calurosa, dentro de su calidad, son menos aptos para una prolongada crianza. Su límite sur estaría por encima de Andalucía, la cual, también debido a su clima aún más caluroso que el de la zona central, de manera inteligente se dedica a producir, y con gran éxito, unos vinos generosos y de aperitivo que han adquirido desde hace una gran cantidad de años una gran fama internacional.
España
Con más de 22 millones de hectolitros, España está situada entre los primeros productores de vino del mundo, detrás de Italia, Francia y los países de la ex Unión Soviética todos juntos. La viticultura moderna se inició en el siglo XVIII en Jerez de la Frontera y, pese a su antiguo linaje fuera de la península sólo gozan de fama las variedades andaluzas y los vinos de La Rioja.
La uva de mesa, aunque es un elemento importante de la exportación, solo supone el 7% del cultivo total. El 97% de los viñedos españoles son de secano, y los caldos que se producen corresponden a la siguiente división:
- Tintos ordinarios: 50%
- Blancos comunes: 25%
- Rosados, 15%
- El resto está representado por vinos de lujo y de mesa diversos.
Geográficamente, la vitivinicultura española comprende seis regiones:
La Meseta, Cataluña, Levante, el Ebro, Andalucía y el Noroeste.
El Ebro
El más renombrado de los vinos de la cuenca del Ebro, dentro y fuera de España, es indudablemente el Rioja, del curso superior del río. Blanco o tinto, se produce en una gran variedad de tipos y calidades. Los mejores Rioja son los de Cenicero, pero algunos que suelen venderse sólo dos años después de la cosecha, apenas superan a los vinos ordinarios de mesa. El vino llamado Rioja no procede sólo de la provincia de su nombre, con capital en Logroño y en centros productores en Haro y Calahorra, sino también de la llamada "Rioja Navarra", centrada sobre todo en Tudela.
Siguiendo el Ebro abajo, ya en tierras aragonesas, se encuentra el Campo de Cariñena, cuyo tinto, fuerte y de mucho cuerpo, es el acompañamiento ideal para platos de ave. Otro vino de características similares es el Somontano, que se elabora en la margen opuesta del río.
La Meseta
Esta región produce el 40% de los vinos españoles, y a su vez se subdivide en tres grupos geográficos: La Mancha, con predominio de blancos ordinarios, aunque los Valdepeñas y de Daimiel son tintos y blancos secos, de no mucho cuerpo, pero que suelen tener una elevada graduación alcohólica. Este grupo manchego comprende también los vinos extremeños de Tierra de Barros.
El segundo subgrupo está al pie de las sierras de Gredos y Guadarrama, y se caracteriza por los buenos tintos de cuerpo, siendo más conocido el de Méntrida (blanco seco y tinto), si bien los centros de Yepes y Arganda producen también buenos caldos.
El tercer subgrupo corresponde a la meseta septentrional y, más particularmente, a la cuenca del Duero (la Ribera), con centros en Valladolid y Zamora. Al sur del río se encuentra la llamada Tierra del Vino, que produce tintos y rosados en Toro y Benavente, y blancos en Nava del Rey y Rueda. En las cercanías de Cebreros, en la provincia de Ávila, se elabora un curioso tinto de color muy oscuro, mucho cuerpo y sabor abocado.
Cataluña
Casi el 30% de los vinos españoles procede de tierras catalanas, cuya producción se concentra en las provincias de Barcelona y Tarragona. La zona vinífera comienza en el curso inferior del Ebro y, atravesando el Valles, se extiende hasta el Ampurdán. Predominan los tintos y blancos de mesa, pero cabe señalar que el 98% de los espumosos españoles se elabora en Cataluña. En el Valles se elaboran vinos y aperitivos, mientras que el Penedés es gran productor de espumosos, en Villafranca y en San Sadurni de Noya. Estos espumosos se asemejan, cuando son de calidad, al Champagne francés aunque su coloración suele ser mas clara.
El Penedés produce unos vinos de calidad, tanto tintos como blancos, premiados en exposiciones internacionales, que están adquiriendo fama fuera de la península gracias a su esmerada elaboración de acuerdo con los más modernos métodos de la enología.
En Tarragona se producen vinos de alta graduación alcohólica, como el Priorato y el Carlón de Benicarló. También existe una variedad dulce similar al Malvasía italiano.
Noroeste
La humedad del clima hace que los vinos de Galicia y, en general del Cantábrico, no alcancen los niveles de calidad que logran regiones más secas y pedregosas. Galicia es célebre por los blancos secos del Ribeiro, ideales para acompañar los mariscos que se pescan en sus costas. Entre los blancos merece mención especial el Albariño. Pero, en cualquier caso, no se prestan para el añejamiento y suelen beberse muy jóvenes. En el País Vasco se produce el Chacolí, vino también muy joven, flojo y ligeramente acre de sabor.
Levante
Esta región produce el 11% de los vinos españoles y su caldo más célebre es el de Jumilla, en Murcia. Se trata de un tinto bastante peleón, dada su graduación alcohólica, aunque no sea fuerte su sabor. En toda la región predominan, los tintos recios, aunque también existen los licorosos dulces.
En la parte Valenciana del Levante destacan los vinos de Liria, Onteniente, Requena, y Utiel, y más hacia el sur, en la provincia de Alicante, los de Elda, Monóvar y Villena. Esta provincia produce además, una excelente uva moscatel.
Andalucía
Sólo el 8% de los vinos españoles de proceden de Andalucia, pero son los mejores y más afamados fuera de la península. Se trata, desde luego, del inefable "fino" por antonomasia, el "JEREZ" (Xéres, para los franceses, Sherry, para los ingleses, y con las tres denominaciones se ha impuesto en todo el mundo) y toda la gama de blancos secos, como la manzanilla y el montilla, si bien existen asimismo las variedades semisecas y dulces. Los principales centros de producción son: Jerez de la Frontera, para el Jerez; Sanlúcar de Barrameda, para la manzanilla, y Montilla y Moriles en la provincia de Córdoba, para los amontillados.
Pero no se agota con estos grandes nombres la vitivinicultura andaluza. También existen tintos y blancos de mesa de buena calidad y en Málaga se produce el vino generoso que lleva el nombre de la ciudad.
Portugal
Las mejores recomendaciones para los vinos portugueses sólo pueden encontrarse en el mismo Portugal. Ningún otro país del mundo tiene una gama de vinos campestres tan satisfactoria y sin complicaciones. En los bares y restaurantes de todo el país, el vino ordinario que se sirve es, seguramente, mejor y más barato que sus equivalentes de cualquier otro país productor. Incluso fuera de Portugal resultan muy baratos, pero muy pocos de ellos logran abrirse camino de la exportación. Ello se debe a que muchos de sus caldos, no soportan los viajes ni el añejamiento, y en parte también a que el negocio del vino, en los grandes países importadores, acusan mucha parsimonia en la aceptación de los caldos portugueses.
El "Vinho verde" no es "verde" por su color, sino por su edad. Se embotella y se pone a la venta muy joven, y es ligeramente espumoso, porque termina de fermentar en la botella.
Los vinhos verdes blancos son muy sencillos, pero existen centenares de ellos, y sólo unos pocos de entre los más elaborados llegan a salir de Portugal.
Son vinos excelentes para el consumo diario y muy fáciles de beber. Los tintos (la mayoría de los vinhos verdes lo son) resultan ser unos vinos bastante extraños: su aspecto es como un zumo de frambuesa espumoso, y su sabor no es muy distinto, además.
Los mejores blancos de Portugal son los llamados maduros. Suelen conservarse un par de años en barril y se les dispensan muchos cuidados. Los mejores son los de Bucelas y de Dao, pero al comprarlos hay que fijarse bien en las marcas.
El mejor tinto portugués es el Colares, vino muy oscuro y de vida excepcionalmente larga, que tiene algunas de las cualidades del buen clarete, aunque en realidad no se parece.
El tinto portugués mejor conocido fuera de Portugal, y el más de fiar para el consumo diario, es el Serradayres, que es tan bueno como el Dao.
Lamentablemente, los mejores vinos portugueses lo mismo que los peores, no suelen exportarse, así que los "reservas" verdaderamente finos, blancos o tintos, son difíciles de encontrar.

Vinos del Mundo II

Europa Oriental
Casi todo el vino que se produce en Hungría, Yugoslavia, Rumania y Bulgaria es blanco, siendo una de las pocas honrosas excepciones el Egri Bikaver, el célebre sangre de toro húngaro.
Hungría, cuya tradición vinícola se remonta a mucho antes de la creación del Imperio Austrohúngaro cuenta asimismo con el mejor blanco de Europa Oriental. El Tokay es uno de los grandes blancos dulces del mundo. Tienen una historia larga y romántica, y la comarca de donde procede parece sacada de un cuento de hadas. Pero además, es uno de los vinos más caros del mundo.
Hay otros vinos húngaros que vale la pena probar, por su rotundidad, fragancia y pugnacidad, que en general se desconocen. Son pocos y escasean fuera de Hungría, pero no son, imposibles de conseguir. Hay que buscar los que proceden de Badacsonyi y de Mor.
Los yugoslavos y rumanos empiezan a conocerse fuera de sus países de origen. En líneas generales, los yugoslavos son mejores, y los que proceden de Macedonia pueden llegar a ser verdaderamente buenos. También en este caso, son blancos.
Rumania produce grandes cantidades de vino, que exporta en un alto porcentaje, pero existen razones para suponer que lo mejor es lo que queda en el país. Al igual que en Yugoslavia, el vino más fidedigno es el Riesling.
Bulgaria es otro productor de vinos baratos y nada excepcionales, pero los de más calidad y más originales provienen de la ex Unión Soviética. Los mejores son los de Georgia.
California
En los últimos años (y estamos hablando de una industria vinícola que abarca poco mas de un siglo) se han empezado a tomar en serio los vinos de California fuera de E.E.U.U. Por ello, su calidad excepcional ha tomado al mundo por sorpresa. Los viñadores californianos, con la uva Cabernet, son capaces de producir tintos tan buenos como casi cualquiera de los de Burdeos. Lo mismo que el Clarete, el Cabernet californiano precisa tiempo, ya que mientras es joven, no demuestra su verdadero valor. En los valles de California se dan muy bien otras cepas europeas, siendo la Pinot Noir la que le sigue en importancia a la Cabernet
Existe también una variedad indígena, la Zinfandel, que produce un vino ligero, fresco y levemente "saltarín". Los vinos de mezcla suelen ser muy buenos, pero la inclinación de los californianos por el uso de una sola variedad de uva da como resultado algunos vinos varietales muy notables.
El valle de Napa goza de la fama de producir los mejores vinos californianos. Sus vinos Cabernet Sauvignon, Chardonnay y Riesling pueden ser realmente excelentes, y también ostenta un "champaña" muy bueno. En tiempos más recientes el valle de Salinas ha pasado a ser una zona de producción importante. Algunas variedades muy finas proceden de los viñedos de Paul Masson y Almadén.
Australia
En un país tan inmenso, parecería evidente encontrar un suelo apto para el cultivo de la vid, así es que Australia produce un excelente vino y los resultados que se obtienen con las cepas Cabernet y Syrah son realmente inesperados. También obtienen buenos resultados con vinos blancos de la uva Riesling, pero en cantidades inferiores a las de los vinos tintos.

Vinos del Mundo I

Vinos de Sudamerica
La calidad de la mayor parte del vino sudamericano en baja. Argentina, Brasil y Uruguay producen grandes cantidades; Argentina está comenzando a encontrar un mercado apropiado para la exportación, aunque el país con mas oferta es Chile.
La industria vinícola chilena, como la californiana y la australiana, utiliza la uva Cabernet y los métodos de elaboración de sus vinos son muy parecidos a los de Burdeos. En estos vinos se aprecian ciertas cualidades propias de los claretes y tienen también larga vida. No hay que olvidar los blancos chilenos que alcanzan un cuerpo característico a partir de las uvas Sauvignon y Riesling. Como la mayoría de los vinos que comienzan a hacer exportaciones, los sudamericanos aclaran siempre en la etiqueta la clase de uva empleada. Esta práctica es especialmente útil para quienes sólo están familiarizados con los vinos europeos.
Argentina
Con 26 millones de hectolitros anuales, la Argentina se sitúa en 5º lugar entre los países productores de vinos. El cultivo de la vid fue introducido por los conquistadores españoles, ya en siglo XVI, en la provincia de Santiago del Estero, pero la industria vitivinícola como tal es muy reciente, remontándose a 1881. Para esa época, el gran cultivo se había trasladado ya hacia el oeste, en las estribaciones de la Cordillera de los Andes y más precisamente en la llamada precordillera, un plegamiento típicamente cárstico del secundario, que ofrece un suelo muy apto para la vid. El clima seco y duro de larga franja que va desde el alto valle del Río Negro, por el sur, hasta las provincias de Catamarca y Salta, por el norte, lindando con Bolivia, contribuye a que se dé bien la uva vinífera.
Las Provincias de Mendoza y San Juan producen el 85% del total mencionado, que en su mayoría son tintos y blancos ordinarios y de mesa. Las cepas todas de origen europeo, que mejores resultados ostentan son la Pinot francesa, en todas sus subvariedades, las españolas del tipo Valdepeñas, las italianas de la Toscana y el Piamonte y alguna alemana, como el Riesling.
La legislación que regula la producción de vinos argentinos atiende más a la legitimidad y al tenor alcohólico que al control de las denominaciones, por lo que los vinos finos suelen llevar el nombre de la variedad de uva de que están hechos. Las excepciones son, por ejemplo, el "tipo chianti", el "tipo Borgoña", el "tipo Chablis", el "tipo Burdeos" y otros que recuerdan las denominaciones originales europeas, cuyos niveles de calidad, sin embargo, están lejos de alcanzar.
En años recientes, además de las industrias nacionales tradicionales, se han establecido algunas empresas europeas, principalmente francesas y españolas, que introdujeron cepas originales, dando lugar a la producción de caldos de calidad apenas diferentes de los tradicionales europeos, principalmente en Jerez, y el Champagne.
Probablemente la única cepa argentina indígena, obtenida sin embargo, por hibridación de variedades europeas y por la influencia del clima sea la que se da en la comarca de Solera del Cigarral, en la provincia de Salta. El blanco, de color bastante dorado, es ligero y de sabor frutal. El tinto resulta también profundo de coloración, y de mucho cuerpo. Ambos tienen un alto tenor alcohólico.
Vinos blancos de Argentina:
· Los vinos blancos en general son Chardonnay, Torrontés, Sauvignon Blanc, Chenin,
Viognier y Semillón.
· El vino de uva Torrontés puede ser Torrontés Riojano, Torrontés Mendocino y
Torrontés Sanjuanino.
· El vino basado en la uva Pedro Giménez es producido en las provincias de Mendoza y
La Rioja.
Vinos tintos de Argentina:
· Las uvas Malbec, Tempranillo y Cabernet Sauvignon (en menor medida) son usadas para los vinos tintos "Premium" en Mendoza, que representa el 25% de su producción.
· Hay producción menor de coupage de Cabernet/Merlot, varietales de Pinot Noir y
Syrah.
· En San Juan hay muy buenos exponentes de Syrah.
· Las uvas Criolla Grande y Cereza se usan para el 50% de la producción mendocina, que no es exportada y rinde vinos de bajo costo.
Aunque su producción sea, cuantitativamente, la cuarta parte de la Argentina, con 6 millones de hectolitros, cualitativamente es muy superior, según las opiniones más generales. También es más antigua la industria vinícola, que se remonta a 1851, con la introducción de las primeras cepas francesas, procedentes sobre todo de Burdeos, y en particular la variedad Cabernet.
Junto con las cepas llegaron los técnicos que perfeccionaron de manera veloz los métodos de producción, hasta el punto de que ya en 1889, en la exposición mundial de Paris, los vinos chilenos ocuparon un lugar muy importante. Desde entonces, su fama no ha dejado de afianzarse, estando su exportación en permanente aumento.
Pero no sólo las cepas bordelesas destacan en la viticultura chilena. También se produce un riesling muy estimable, así como un notable "tipo Sauvignon".
Chile
Las regiones viníferas son varias. En el norte, Elqui y Huasco son conocidos por los vinos de cuerpo. En la zona central es donde se produce la mayor variedad de especialidades bordelesas, en zonas de regadío situadas en las cuencas del Aconcagua, Cachapoal, Lontué y Maipo. En el sur se cultiva en secano y, si bien la producción es abundante, no se caracteriza por su calidad, y comprende sobre todo vinos ordinarios de mesa.
Vinos Blancos de Chile:
· Varietales de Chardonnay, Sauvignon Blanc
· Creciente producción de Colombard, usada para abatir el alto costo de la uva Chardonnay.
Vinos Tintos de Chile:
· Varietales de Cabernet Sauvignon, Merlot y Carménère
· Coupage de las tres mencionadas arriba
· Las uvas Cabernet Franc, Syrah, Malbec y Pinot Noir son incluidas a veces en los
coupages pero en menor cantidad
· Hay una mínima producción (relativamente hablando) de Malbec como varietal.
Uruguay
Produce anualmente cerca de un millón de Hl. de vino obtenido de las 40.000 Hectáreas de viñedos repartidos en pequeñas propiedades (unos 7.300 viticultores en todo el país). Produce un vino tinto de buena calidad. Las cepas que más se cultivan son: Tannat, Alicante, Carignan, Grenache, Cinsault, Barbera, Nebbiolo, Semillón y Pinot blanco.
Vinos blancos de Uruguay:
· Varietales Chardonnay, Torrontés, Sauvignon Blanc
Vinos rosados de Uruguay:
· Uva Tannat
Vinos tintos de Uruguay:
· Destaca el 100% uva Tannat
· Otros varietales incluyen Petit Verdot, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Merlot
Perú
Posee mas de 8.300 Has. de viña y produce algo mas de 250.000 Hl. de vino, lo que se sitúa en el 5º lugar entre los países vitícolas de América del Sur. Las principales regiones vinícolas son: Lima, Chincha, Moguega, Tacna y Lacumba.
El clima no se presta para la elaboración de grandes vinos, sin embargo los blancos son agradables, ligeros y perfumados, mientras que los tintos son más ordinarios.
Bolivia
La viña fue importada probablemente en Bolivia con vidueños procedentes de las Islas Canarias. Hoy día ocupa unas 2.000 Has. y produce alrededor de 6.000 Hlts, de vino. El cultivo se concentra sobre todo en la provincia de La Paz.
Los vinos producidos son tintos o blancos. Su graduación es de 13 a 15 grados de alcohol y generalmente son demasiado pesados.
Colombia
El revivir del cultivo de la vid en el altiplano colombiano, después de siglos de su prohibición por los españoles, se inicio en 1.982, en la Loma de Puntalarga, en el Valle del Sol.
Gracias a la posición geográfica, una rara combinación de intensidad y composición de la luz, con agradables temperaturas diurnas y noches frías, se refleja en el color y el olor, en el sabor y el "bouquet".
En la loma de Puntalarga la vid experimenta la temperatura de la época de vegetación de Colmar, las noches frías del tiempo de maduración de las uvas de Geisenheim, la intensidad luminosa de Florencia en Julio, el volumen y repartición de las lluvias de Burdeos, en un suelo arenoso, cargado de cristales de cuarzo, que recuerda a los de Saint-Julien, en Medoc.
Las variedades de Vides sembradas en la Loma de Puntalarga se seleccionaron cuidadosamente para integrarse, en la mejor armonía a las particularidades del sitio. Se han obtenido buenos resultados con Riesling blanca del Rin, Pinot negra y cruzamientos de Riesling por Silvaner.
Los Vinos manteniendo un claro y genuino carácter varietal, expresan la complejidad exótica del lugar por medio de notas de frutas y flores autóctonas. Las características del clima permiten obtener uvas ricas en azúcar y al mismo tiempo en finos componentes del aroma, con intensidad y tonalidad del color excepcionales.
Una sólida investigación en viticultura y enología, la combinación bien balanceada de métodos tradicionales y de tecnología avanzada. El estricto respeto de las exigentes normas de calidad de la Unión Europea, se utilizan para producir los vinos " Marques de Puntalarga" equivalentes, por ejemplo, a los vinos Alemanes de la categoría calidad superior " Auslese", en el caso de los de "Denominación de Origen Garantizada", valle del Sol DOG.
Cada año, en la primera semana de diciembre, se organiza una fiesta de la vendimia, que ha sido eficaz para la promoción del cultivo de la vid y del consumo del vino y para integrarlos con la cultura y costumbres regionales. Mas de Diez, viñedos están sembrados hoy en Boyacá, muchas de sus vendimias se procesan en una nueva cava, en la Loma de Puntalarga.

Misterio de las Burbujas

Descifran ''Misterio'' de las Burbujas del Champaña
Desarrollan investigadores en Francia y Brasil una teoría que explica los patrones que siguen las partículas de dióxido de carbono al servirse la bebida en copas de cristal. Las burbujas del champaña despertaron la curiosidad de un equipo de investigadores en Francia y Brasil, quienes desarrollaron una teoría que explica los patrones que siguen las partículas de dióxido de carbono al servirse la bebida en copas de cristal. Los patrones de burbujas del champaña inician en una hilera, que al ascender se agrupan en pares, y posteriormente en conjuntos de tres, para finalmente distribuirse conforme al sentido de las manecillas del reloj de manera individual y separada por espacios regulares. Los investigadores observaron las burbujas de dióxido de carbono en una copa de champaña en su ascenso desde puntos de enucleación en la copa de vino. Los puntos de enucleación son pequeños defectos en la copa que atrapan pequeñas partículas vibrantes de dióxido de carbono. El gas disuelto en el champaña gradualmente se acumula en la burbuja vibratoria al interior del defecto, haciendo que ésta crezca y expela pronto gas, formando otra burbuja que se coloca en la parte exterior del defecto. Tal burbuja, en cambio, crece mientras se acumula más dióxido de carbono disuelto y eventualmente se libera del defecto del cristal para ascender a través del champaña. El proceso se reinicia de nuevo con una nueva burbuja expulsada del defecto, formando hileras de pequeñas burbujas. Los patrones que forman está determinada por la tasa de vibración del gas atrapado en el defecto de la copa y la tasa de crecimiento de las burbujas fuera de esa imperfección del cristal, lo que por su parte está determinado por aspectos como la presión de la atmósfera en la superficie de la champaña, la temperatura de la bebida, y el tamaño de los puntos de enucleación, entre otros factores. La investigación podría ser importante para entender la formación de burbujas de gases disueltos en situaciones tales como las burbujas de nitrógeno que crecen en los vasos sanguíneos de los buzos, y el lanzamiento explosivo del gas del dióxido de carbono del lago Nyos de Camerún que mató a unas mil 800 personas en 1986. En el caso de los buzos, el surgimiento de burbujas en los vasos sanguíneos es conocido como el mal de descompresión, y ocurre cuando su cuerpo es expuesto a una reducción de la presión sobre su cuerpo. En tanto, el lago Nyos es un caso de estudio sobre desgasificación. El cuerpo lacustre se encuentra en la cima de un volcán inactivo, y en su interior existe un cuerpo de magma que libera dióxido de carbono. En este lago, el 21 de agosto de 1986 se registró la emisión de una nube de dióxido de carbono que sofocó a mil 800 personas y provocó la muerte de 3 mil 500 animales en los pueblos cercanos.
Fuente Physical Review

Cambio Climático

El Cambio Climático Región por Región
El ya archifamoso recalentamiento del planeta, está lejos de ser una predicción a futuro. De acuerdo a datos recientes, la temperatura mundial promedio creció 0,20º C en el último siglo y, si todo sigue a este ritmo, podría aumentar entre 2º y 6º C en el siglo actual.
Y aunque las cifras puedan parecer a priori menores, los efectos devastadores de este ascenso de temperatura ya se están haciendo sentir. Y por supuesto el mundo de las viñas tampoco está a salvo. La mayoría de las regiones está registrando primaveras anticipadas que van de una semana a un mes y cosechas de hasta dos semanas más largas.
Pero éste es sólo el inicio. Los expertos aseguran que el cambio climático puede cambiar radicalmente el atlas mundial del vino: las franjas de temperatura media entre 10º C y 20º C que actualmente incluyen a la totalidad de las regiones irán desplazándose hacia el norte y sur, dando lugar también a la aparición de novedosos polos productivos.
Si no se adaptan a los nuevos tiempos, los gloriosos viñedos mediterráneos podrían llegar a desaparecer. Y los quince minutos de gloria estarán destinados a impensadas regiones como Gran Bretaña y los países bálticos. Vinos como aquellos que hoy provienen de Burdeos, por ejemplo, podrán elaborarse en Devon y Cornualles, que tendrán a futuro un clima más propicio para ese tipo de cepas. Y los vinos blancos, que requieren de temperaturas más bajas, podrían encontrar una buena tierra en Escocia, Dinamarca y Letonia.
Sin duda el aumento de la temperatura influirá enormemente en las variedades de uva que se podrán cultivar en cada terruño, en el tiempo de maduración y también en la cantidad de azúcares y niveles de alcohol presentes en la uva. En Burdeos, por nombrar una de las clásicas mecas del vino, los productores que quieran seguir en el negocio deberán hacer un cambio radical en las cepas tintas y volcarse por variedades que hoy son clásicas en España o el Norte de África. Así de mal parecen estar las cosas.
En el caso de los blancos, la solución parece ser más compleja. El ascenso de temperatura podría hacer que algunas regiones directamente sean demasiado calurosas y desérticas para permitir el cultivo de estas cepas. Y esta afirmación parece valer incluso para la afamada región de Champagne.
Claro que también se registrarán algunos ganadores. Castas tintas como el Petit Perdot, Graciano y Durif, además de blancas como el Vermentino, Viognier y Verdejo podrían aumentar su dominio en Francia y España, ya que se trata de variedades especialmente bien adaptadas a las variaciones de temperatura.
Aunque a priori pueda parecer una pareja poco usual, las viñas tienen mucho que ver con el cambio climático. Es que estas plantas pueden sobrevivir a muchos avatares: los suelos pobres, la falta o sobreabundancia de agua y las plagas y pestes.
Pero si hay algo que resulta letal para algunas variedades es la temperatura incorrecta. De hecho, algunas cepas son especialmente sensibles y sólo pueden sobrevivir en determinadas bandas climáticas. A algunas les gusta el calor, como el Tempranillo y el Cabernet Sauvignon. Pero el Merlot no puede soportarlo. Menos que menos el Pinot Noir, una cepa difícil de cultivar si las hay, que no puede lidiar con altas temperaturas.
Esta realidad está empujando lentamente una redefinición del atlas mundial del vino, que aunque podrá tardar cincuenta años en llegar ya comienza a respirarse en muchos viñedos de todo el mundo. A continuación, región por región, un repaso de los cambios que ya comienzan a sentirse y de aquellos que sobrevendrán.
EL NUEVO MUNDO
ARGENTINA Y CHILE
Los Andes chilenos ya se están convirtiendo en la tierra prometida para muchos bodegueros en busca de nuevos horizontes y las viñas prometen extenderse cada vez más al sur de la Patagonia, tanto en Chile como en Argentina. De hecho, los viñedos resultan cada vez más australes en nuestro país, empujando el límite hasta los 42ºC de latitud. Y la gran cantidad de viñedos de altura, llegando incluso a los 9.000 metros, representan otra de las ventajas competitivas de Argentina en el nuevo escenario empujado por el cambio climático.
EL VIEJO MUNDO
ESPAÑA
Con sequías repetidas, España ya está siendo afectada por el cambio climático. Algunos expertos aseguran que en regiones vitivinícolas de lo más tradicionales como Cataluña el cultivo de la vid será totalmente inviable dentro de los próximos cuarenta a setenta años. De hecho, ya aparecieron algunos especialistas que proponen cultivar pasas de uva en lugar de uvas. Bodegueros como Miguel Torres ya especulan con el pasaje de Tempranillo a Cariñena, una cepa más robusta que aguanta las temperaturas más altas. Y el Rioja y el Cava podrían ser algunos de los más afectados. Si este espumoso español quiere sobrevivir, sus productores deberán desarrollar viñedos a mayor altura, donde las temperaturas serán mucho más benévolas.
PORTUGAL
Ya se encuentra en una fase de sequía. Afortunadamente, en el Douro y Dão hay cierto margen de tolerancia para futuras temperaturas altas. Pero en el sur el panorama no resulta tan optimista para los expertos.
FRANCIA
Revelando una preocupación nada menor, Francia está liderando muchas de las investigaciones que se realizan sobre fenología histórica y clima, adaptaciones clónicas y cambios en las técnicas del viñedo. En el Médoc, por ejemplo, la cosecha se adelantó tres semanas, según reveló una exhaustiva comparación entre el 1800 y el 2005. Como ejemplo, basta un caso. En el Valle del Loire,
las variedades que allí se cultivaban treinta años atrás eran tambiénideales para Alsacia: Pinot Blanc y Pinot Gris, por ejemplo. Hoy cultivan las mismas que en Burdeos, Merlot y Cabernet Franc. Y hasta han elaborado buenos Syrah, algo impensado años atrás.
Pero las malas noticias no quedan ahí. Algunos de los anticipos parecen no ser muy alentadores: el tórrido verano del 2003 podría convertirse en moneda corriente en el 2050. Nadie parece quedar a salvo. En Burdeos la temperatura promedio aumentará 0,6ºC para el 2050. Y al igual que Borgoña y Champagne deberá dar un giro drástico en las cepas que produce, si no quiere desaparecer del mapa vitivinícola. Por las dudas, muchos empresarios de la industria, especialmente aquellos de la región oeste, están empezando a poner el ojo y la plata en otros países y continentes.
ITALIA
Hasta hace poco un privilegio, la posición sureña en el clima mediterráneo ya le está dando dolores de cabeza a Italia de la mano de altas temperaturas y sequías. Instituciones como la Organización de Viñas y Vinos (OIV) están pidiendo que se permita la irrigación, una práctica actualmente prohibida, para preservar los viñedos. En Barolo, pequeño pueblo del Piamonte donde se produce el vino homónimo, la temperatura podría ascender 0,7ºC para mediados de siglo. Sicilia es el límite de la viabilidad vitivinícola, donde los viñedos están comenzando a trepar a las laderas de las montañas en busca de climas más frescos.
ALEMANIA Y AUSTRIA
Aquí algunas variedades blancas ya están siendo reemplazadas por tintas, en las alturas más bajas. Y productores como Brundlmeyer Weingut en Austria ya se están haciendo a la idea de que el valle de Heiligenstein, por ejemplo, cambiará de color en el futuro. De ser un valle blanco, plantado con Riesling, podría teñirse de tinto con la escalada climática.
SUDÁFRICA
Sin lugar más al sur a donde escaparse, los productores sudafricanos están comenzando a escalar las montañas con sus viñedos a cuestas. Sin embargo, el pronóstico en menos grave que en otros países: el aumento sería de 0,5ºC para el 2100. La zona oeste de Cape podría sobrevivir gracias a los actuales microclimas, que ya están catapultando a la fama a muchos vinos de esa región.
ESTADOS UNIDOS Y CANADÁ
El futuro ya se respira en California. Varios informes realizados en las viñas de este estado revelan que las temperaturas continúan en ascenso. Y se están acercando a niveles que podrían comprometer el crecimiento normal de uvas emblemáticas de la región como Merlot, Pinot Noir, Chardonnay y hasta Cabernet Sauvignon. La uva ya está ultramadura en muchos viñedos y los azúcares y alcoholes están desincronizados con la maduración fenólica.
Por el momento, los productores no pierden la esperanza y están encarando un enfoque proactivo. Miembros de la Sustainable Wine-Growing Alliance están tratando de reducir las emisiones de dióxido de carbono al incorporar paneles solares y fotovoltaicos.
0,5ºC. Y en Washington ya hay preocupación por el Valle de Yakima. Si se cumple la predicción de un ascenso de 1ºC, las pérdidas para la agricultura (principalmente uvas y huertos) podrían ascender a los 92 millones de dólares.
En Canadá, donde también anticipan aumentos de entre 0,7º y 2º para el 2050, los expertos ya señalan que Okanagan Valley en British Columbia se verá favorecido por el cambio climático. Actualmente la bodega más nórdica es Gray Monk en el Paralelo 49º. Pero un equipo integrado por el Gobierno y la industria ya está buscando viñedos más al norte, ya que incluso Okanagan podría llegar a verse afectado en el peor de los escenarios.
AUSTRALIA Y NUEVA ZELANDA
El desierto no deja de avanzar en Australia. Los productores buscan microclimas en terrenos elevados en el Valle de Barossa y en el Sudeste del país. La montañosa Tasmania, por ejemplo, está recibiendo varias inversiones. En Nueva Zelanda, por su parte, quien está despertando más interés es Otago Central.

Humo en el Vino

Efecto de la Exposición de las Uvas al Humo Después de la Vendimia Sobre la Composición Química y Sobre las Características Sensoriales del Vino
Aunque la exposición al humo ha sido asociada al desarrollo de notas de humo en las uvas, hasta ahora no existían estudios que demostrasen esta relación.
En este estudio, uvas Verdelho fueron expuestas a humo de paja durante una hora y luego vinificadas mediante dos diferentes procesos de vinificación. Por otro lado se obtuvo un testigo vinificando uvas que no habían estado en contacto con el humo.
Los estudios sensoriales evidenciaron una diferencia perceptible entre los vinos: aquellos cuyas uvas habían entrado en contacto con el humo fueron descritos como “humoso”, “sucio”, “terroso”, “quemado” y “ahumado”.
A través del análisis cuantitativo llevado a cabo por GC-MS, se identificaron guaiacol, 4-metilguaiacol, 4-etilguaiacol, 4-etilfenol, eugenol y furfural en todos los vinos obtenidos con uvas que habían estado en contacto con el humo. Estos vinos mostraron también una mayor concentración de alcohol y una mayor tendencia al pardeamiento. (El pardeamiento enzimático es una reacción de oxidación en la que interviene como substrato el oxígeno molecular, catalizada por un tipo de enzimas que se puede encontrar en prácticamente todos los seres vivos, desde las bacterias al hombre. En el hombre es la responsable de la formación de pigmentos del pelo y de la piel. En los cefalópodos produce el pigmento de la tinta, y en los artrópodos participa en el endurecimiento de las cutículas del caparazón, al formar quinonas que reaccionan con las proteínas, insolubilizándolas.)

Fabricación de la Botella

Fusión
El vidrio para envases se produce a partir de materias primas abundantes y naturales (sílice, carbonato de calcio, Soda Solvay) y otros componentes que posibilitan su posterior coloración.
A esta mezcla se le puede añadir vidrio reciclado, y luego se homogeniza para ser enviado al horno refractario (gran recipiente construido con materiales cerámicos que permiten trabajar con temperaturas elevadas).
Para la fusión y formación de un liquido homogéneo y viscoso, las materias primas son sometidas a temperaturas de 1.500 grados Cº. La transformación en vidrio fundido ocurre en aproximadamente 24 horas.
Distribución
Despues de fundido, el vidrio foie por gravedad, por canales de distribución hasta las maquinas de fabricación de envases. en el extremo final del canal, la masa de vidrio es cortada en gotas, con peso, forma y temperatura controlados con mucha precisión.
Formación
Se transforma la masa compacta de la gota de vidrio pastosa, en un cuerpo hueco y sólido, mediante un sistema de soplado. La gota de vidrio toma la forma de envase que posee el molde.
Tratamientos
Estos tienen por objetivo conservar la resistencia mecánica de los artículos.
Tratamiento de Superficie en Caliente
Realizado por un material químico (cloruro de estaño y cloruro de titanio) es aplicado a través de vapores sobre la botella, cuando esta sale de las máquinas de formación. Esta aplicación es realizada dentro de un túnel donde los vapores llegan y circulan alrededor del envase, lo que proporciona una mejor conservación de sus propiedades mecánicas.
Recocido (Tratamiento Térmico)
Todos los artículos fabricados a partir de vidrio fundido, sufren durante y despues de los procesos de formación, una refrigeración brusca y/o regular, que permite la presencia de tensiones internas en la masa del vidrio. Como la distribución de esas tensiones en los objetos no es uniforme en esta etapa, los artículos todavía son frágiles. El recocido tiene como objeto eliminar esas tensiones. Las botellas son recalentadas hasta la temperatura de relajamiento de las tensiones, mantenidos a esa temperatura por el tiempo necesario (1 o 2 horas, dependiendo del envase) y refrigerados controladamente hasta la temperatura ambiente, lo que da la resistencia final de la botella.
Tratamiento de Superficie en Frío
Realizado por un líquido refrigerante, es aplicado a través de aspersión sobre la botella cuando esta sale del archa de recocido, y su principal función es evitar la presencia de rayas en la superficie del envase, producto del roce con otros envases en las siguientes etapas y en la línea de producción.
Controles
El control de calidad de las botellas ocurre por medio de sofistificados sistemas de monitoreo, además del control visual.
El desecho de botellas con defectos ocurre automáticamente a lo largo de toda la línea de producción, en sus diversas etapas, por medio de sistemas ligados a:
- cámaras que producen imágenes tridimensionales y
- emisores de luz para detección de fracturas.
Operadores también adoptan, en cada lote, métodos de detección de espesor de las paredes y de los diámetros externos e internos de las botellas.
luego de todos estos procesos las botellas se almacenan en pallete para ser enviadas a los respectivos clientes.
Las materias primas más comunes empleadas en la fabricación del vidrio son:
Materia-prima Función Participación en la Composición
Arena (Sílice) - SiO2 Formador 70%
Ceniza de Soda - Na O Fundidor 15%
Carbonato de Calcio - Cao Estabilizador 10%
Dolomita - MgO Estabilizador 2%
Feldespato - Al2O3 Estabilizador 2%
Sulfato de Sodio - Na2SO4 Afinante 0,2%
Hierro, Cromo,Cobalto, Selenio etc.Colorantes 0,2%
Protecciòn del Producto
El envase de vidrio es inerte, higiénico, no interfiere en el sabor de alimentos y bebidas o en la composición de perfumes y medicamentos, garantizando así la calidad original de su contenido.
El vidrio es neutro con relación al producto que envasa, no mantiene ninguna interacción química con su contenido y puede almacenar cualquier producto por toda su vida útil. No permite el traspaso de oxigeno o gas carbónico, por lo tanto, no altera el color ni el sabor del contenido del envase. Nada atraviesa el vidrio o escapa del envase.La inercia del vidrio posibilita, también, que los productos envasados con ese material tengan plazos de validez superiores a otros materiales, hasta dos veces más.
El paso del estado sólido al estado pastoso, donde es posible dar al vidrio una nueva forma, se produce sin perdida de componentes, otorgando al vidrio la posibilidad de ser 100% reciclable.
Fuente Rayen Cura

El Gran Protagonista

Todos los aficionados al vino conocen la importancia que tiene la variedad de uva en las características del producto final. Tambien saben que lo que se extrae de la uva es el mosto y no el vino. El proceso de transformación del jugo de la uva en vino, históricamente fue considerado como algo natural o espontáneo.
Sin lugar a dudas, este tipo de pensamientos debían tener los egipcios y babilonios de hace unos 4000 años, pues fueron ellos los primeros en obtener bebidas fermentadas a partir de distintas materias primas (uva-vino, cebada-cerveza). Algo ocurría cuando un líquido azucarado se dejaba durante unos dias en recipientes protegidos. El líquido dulce se transformaba en otro producto con un gusto muy diferente con cualidades muy agradables.
A través de los años muchas culturas incorporaron el uso de bebidas fermentadas como parte esencial de sus costumbres. A fines del siglo XIX Luis Pasteur descubrió que en el mosto en fermentación había microorganismos. El principal de ellos por su abundancia era idéntico al que se utilizaba para hacer cerveza y pan; la levadura.
Como todos los otros microorganismos, las levaduras no aparecieron de la nada. Podemos asegurar que la generación espontánea hace ya tiempo que fue descartada por la ciencia. Las células individuales o esporas de ellas están presentes en el campo sobre las frutas y vegetales, son transportadas a todos lados por la acción del viento, los insectos y otros animales. Cuando un medio favorable crecen y se reproducen a gran velocidad.
Luis Pasteur concluyo en sus estudios que la fermentación es la vida sin presencia de oxigeno, hoy ya se sabe que esto no es del todo cierto; la fermentación solo ocurre en condiciones extremas. Las levaduras tienen, por así decirlo, la rara propiedad de poder “respirar” aeróbica y anaeróbicamente. Antes de llegar a la fase sin oxigeno, y bajo determinadas circunstancias de temperatura, pueden comenzar la fermentación consumiendo oxigeno en grandes cantidades, tanto del aire, como del diluido en el mosto. El crecimiento de las levaduras en presencia de oxigeno del aire es muy alto, pero conforme el oxigeno escasea, las levaduras no tienen capacidad para desdoblar los azucares de forma completa y es el momento que la glucólisis comienza, generándose alcohol, dióxido de carbono y energía.
Es decir, para que la fermentación alcohólica tenga lugar adecuadamente, en una primera etapa hace falta oxigeno, para que las lavaduras se multipliquen; y una segunda etapa que haya falta de oxigeno, para que la glucólisis se produzca.
Lo cierto es que la calidad final de los vinos esta directamente ligada al desarrollo de la flora microbiana del mosto y esencialmente de las levaduras. A lo largo de la historia, la mejora de las prácticas ecológicas ha llevado consigo la preferente utilización de variedades seleccionadas.
El debate que se plantea hoy en día esta entre los defensores de la utilización de cepas seleccionadas de levaduras autóctonas. Los primeros buscan un control total sobre las características organolépticas del vino final, mientras que las segundas intentan expresar al máximo el carácter del terruño.
Esta discusión que se da, resulta en muchos casos inútil. Imaginemos que un solo productor utilizase levaduras seleccionadas diferentes a la del medio natural. Su solo empleo ya contaminaría, en cierta medida, a las cepas autóctonas, en ese mismo año.
Al final todos los técnicos buscan lo mismo, que una única cepa de levadura sea responsable de la fermentación mediante la inoculación controlada, mientras que todas las demás cepas y microorganismos se inhiban o desaparezcan. Esto se logra, ciertamente, si se dispone de un equipamiento moderno y adecuado, así como sólidos conocimientos en bioquímica. Por suerte, y para los grandes vinos, esta es la norma actual en la enología moderna.
Lo cierto es que el trabajo realizado por las levaduras, por las enzimas generadas durante su acción vital (proteasa, invertasa, zimasa…) continua siendo algo milagroso, un esfuerzo único que nos brinda esta bebida mágica que tanto nos moviliza.
Fuente Ing. Agr. Ricardo Ianne

Vino de Hielo Español

Primer vino de hielo español con denominación de origen
El proyecto de Bodegas Gramona cuenta con el reconocimiento de la D.O. Penedés
Hace una década la familia Gramona se lanzó a la aventura de elaborar el primer vino de hielo español (Eiswein). De hecho, esta bodega elabora tres Vi de Gel, como los ha dado en llamar: Gramona Gewürztraminer, Riesling-Muscat y el Gewürztraminer Crianza. Tras estos diez años, la D.O. Penedés, a la que pertenece esta bodega, ha decidido reglamentarlos denominándolos “vino dulce de frío”, reconociendo tanto el vino como el particular proceso de elaboración creado por esta bodega catalana.
Se trata de un proyecto innovador, tanto en el ámbito técnico como en el comercial, ideado por Jaume Gramona, gran enamorado de los Eiswein. (vinos de hielo alemanes) que se elaboran por congelación de la uva en el viñedo, posterior prensado en frío y fermentación a baja temperatura. Sin embargo, al no haber heladas en el viñedo catalán durante los meses de recolección, el vino dulce de frío de Gramona se comenzó a elaborar de un modo distinto. Después de varias pruebas, la única forma posible, también natural, que podía concentrar aún más el mosto después de una vendimia tardía era mediante su congelación parcial, que supone un absoluto control ecológico del proceso: es la llamada “supraextracción” y “crioextracción” en cámara de frío.
Tras una década, y con un notable éxito de los vinos ante la crítica especializada y los consumidores, la D.O. Penedés ha decidido amparar este tipo de vinos siempre y cuando se elaboren con las variedades Chardonnay, Gewürztraminer, Malvasía de Sitges, Moscatel de grano pequeño, Moscatel de Alejandría, Riesling, Sauvignon Blanc y Merlot y las variedades experimentales que el Consejo Regulador determine, y siguiendo el proceso de elaboración iniciado por Gramona.
Para que sean considerados como tales, estos vinos deben proceder de uvas maduras que presenten una riqueza natural mínima de 240 gr./l. de azúcar, fermentación parcial del mosto y posterior parada sin adición de alcohol ni edulcoración, y deberán alcanzar una graduación alcohólica entre 9,5% Vol. y 13,5% Vol. y entre 70 y 150 gr./l. de azúcares reductores.

Los Vinos más Caros

¿Cuáles son los vinos más caros del mundo?
De acuerdo a una consulta a casas de subastas, expertos del vino y coleccionistas, realizada por la revista Forbes se formó la lista de las 10 botellas más caras del mundo. Acá le mostramos cuáles son, de dónde provienen y porqué valen lo que valen.
La revista estadounidense Forbes, que se publica en Estados Unidos y está especializada en el mundo de los negocios y las finanzas, publicó los diez vinos más caros del mundo. El primero de ellos es el Château Lafitte, cuyo precio es de 120,441€. En 1985, en una subasta de la mítica casa londinense Christie’s se vendió una botella de Chateau Lafite por la friolera de 160.000 dólares.Chirstopher Forbes añadió esta botella a la Colección Forbes en la 5ta Avenida después de revirar la oferta de Marvin Shanken, editor de la revista Wine Spectator, y ganar la subasta. Aunque su origen ha sido debatido por mucho tiempo -se dice que esta botella perteneció a Thomas Jefferson- , se mantiene con el record de subasta como la botella de vino más cara del mundo.
En el segundo lugar está el Château d’Yquem, 2006. Este vino es uno de los más famoso del mundo. Aquellos que prefieren los vinos dulces elaborados con la uva Chenin Blanc, frecuentemente desprecian la etiqueta más famosa, el Chateau D’Yquem elaborado con la uva semillon, pero definitivamente este es el vino blanco más aclamado del mundo. El costo es de 75,591€.
Cuando las uvas de este vino Château d’Yquem 1787 eran cosechadas, George Washington era el primer presidente de los Estados Unidos, la revolución francesa estaba al llegar, Jorge III era rey de Inglaterra y James Watt desarrollaba la máquina de vapor. Desde entonces han pasado más de dos siglos. Dos siglos en los que una botella de un excelente vino blanco dulce de la región de Sauternes (Burdeos) ha estado aguardando a que un misterioso coleccionista de vino americano decidiera pagar por esta botella 100.000 dólares (unos 75.000 euros).
Penfolds Grange Hermitage, 1951 es el tercer vino más cotizado en el mercado. Este fue el experimento del productor Max Schubert y el cual colocó al Syrah Australiano en el mapa vinícola. El jefe de Shcubert no estaba nada contento con las primeras cosechas de este vino. Sin embargo, él siguió elaborándolo y eventualmente conquistó a su jefe y al resto del mundo. Este vino de Melbourne, Australia cuesta 27,121€.
En el cuarto lugar Cheval Blanc de 1947 (botella de 3 litros), cuesta 23,871€. La propiedad de Cheval Blanc en St Emilion se caracteriza por tener uvas Cabernet Franc muy difíciles de madurar. Sin embargo, el año 1947 fue muy caliente y seco, dando como resultado esta mítica cosecha. De acuerdo con Michael Broadbent del departamento de subastas de Christies, este vino a pesar del año, tiene un gran cuerpo y sigue estando en excelentes condiciones para abrirlo y disfrutarlo.
Luego le sigue Château Mouton-Rothschild, de 1945 vale 20245€. Se compro el lote de 6 botellas magnum por $345,000. Este Château Mouton Rothschild es un vino de finca situada en la localidad de Pauillac, en el Médoc, 50 km al noroeste de la ciudad de Burdeos, Francia. Este tinto, es considerado como uno de los mayores clarets.
Sexto se encuentra Inglenook Cabernet Sauvignon de Napa Valley a 17428€; 7º Montrachet Domaine de la Romanée Conti, de 1978, 16,888€; 8º DRC Romanée Conti Hart Davis Hart, 1934 a 14,221€; 9º Romanée Conti 3283€ y en el último lugar, aunque muy codiciado, Chateau Petrus a un valor de 2242€.
Además uno de los vinos muy bien cotizado fue también el Vino Conmemorativo de la Boda Real entre su Alteza Real el Príncipe de Asturias con Doña Letizia Ortiz Rocasolano. Embotellado el mismo día de la celebración de la Boda Real, el Vino Boda Real es un excepcional vino en botella Magnum (1500 cc.) con denominación de origen Terra Alta, creado para satisfacer a los paladares más exquisitos. Vino BODA REAL Príncipe Felipe de Borbón y Princesa Leticia costo 6000 euros.
Argentina
En el caso de Argentina uno de los vinos más caros es el "Ícono", y que se vende también en el mercado interno es el vino de Luigi Bosca un blend tinto, añejado durante 18 meses en barricas nuevas de roble francés y con un potencial de guarda de 25 años. Su precio de venta al público será de 400 pesos.
Otro vino de gran valor que cotiza en el mercado a 150 dólares es el Malbec Marchiori Vineyard de Viña Cobos, cosecha 2005. Luego el vino de Bodegas Catena Zapata Malbec Catena Zapata Argentino Vineyard a 120 dólares, y a 100 el de la bodega Achaval Ferrer Malbec Finca Altamira.
La vinoteca Santopoco dio una lista de los diez vinos más caros que ellos mismos comercializan. Sólo es el caso de una vinoteca, pero sirve como ejemplo. Aquí se puede encontrar: en primer lugar a Achaval Ferrer Finca Altamira $390, luego en el segundo puesto Bressia Conjuro 2004 $360, 3º Tomero Malbec Reserva 2005 $ 350, 4º Luigi Bosca Finca Los Nobles por 750 cc. $240, 5º Enzo Gran Cru 2002 $ 200, 6º AltoCedro Desnudos $ 200, 7º Viña Cobos Bramare $ 200, 8º Ruca Malen Kinien de Don Raúl $ 195, 9º Vistalba Corte A 2004 $ 180 y en el décimo lugar Luca Syrah 2002 a $ 160.
Fuente: Laura Saieg

GRACIAS POR VISITAR MI BLOG
Google