La Ciencia a Favor del Vino
Una vez más los avances de la tecnología y la ciencia son determinantes en las mejoras en el área vitivinícola. Desde el año 2000 y a partir del proyecto Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico, Fondef, Vinificación: Desarrollo de Tecnologías Avanzadas y Optimización, dirigida por Eduardo Agosin y se lleva adelante un estudio que permitirá mejorar la calidad del vino en función de solucionar uno de los problemas que mayores dolores de cabeza trae a los equipos enológicos: la fermentación de la cual forman parte el departamento de Ingeniería y Bioprocesos de la Pontifica Universidad Católica de Chile desarrolla en conjunto con el departamento de Ingeniería Química de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburg, Pennsylvania. Se estima que alrededor del 40% de los procesos fermentativos en el mundo presentan problemas en que el mosto de uvas no llega a convertirse en alcohol. El profesor UC Ricardo Pérez, encargado de este proyecto en el área material y modelamiento, explica que una parte importante de la fermentación del vino no finaliza bien ya sea por problemas de azúcar, levaduras o alcohol. Para entender como funciona hay que tener claro que el vino es más que jugo de uvas con alcohol pues combina los aromas originarios de la uva más el aporte de otras reacciones que se producen durante la vinificación, por tanto, el proyecto que se encuentra en su primera etapa apunta a resolver este conflicto a través de un modelo computacional que se desarrolla y calibra en Estados Unidos. En esta fase se está estudiando el metabolismo de la levadura, cuyo comportamiento influye en la fermentación y por tanto, en el resultado final del vino, y es así como el profesor estadounidense Lorenz Biegler ha trabajado con fórmulas matemáticas que permitirán a fin de cuentas, automatizar el proceso. El objetivo final es desarrollar un modelo que permita entender el comportamiento de las levaduras, controlar el proceso de fermentación y elaborar vinos de mejor calidad. Sin embargo, el estudio aclara Pérez, tiene también un segundo alcance que busca determinar el manejo de la fermentación de tal manera que se obtenga un perfil aromático definitivo. Esta fase está relacionada con el modelo aromático de la fermentación para lo cual cuentan con el apoyo del Centro de Aromas UC que dirige Agosín, y se orienta a predecir cuál va a ser el resultado final del vino y a entregar las herramientas necesarias para adaptar los resultados finales a los requerimientos de cada bodega. Este modelo ya se aplicó a la destilación de pisco donde se logró identificar el perfil aromático y se busca acondicionarlo también al vino a través del desarrollo de la tecnología necesaria para analizar los procesos químicos, físicos y biológicos involucrados. En la institución educacional norteamericana se desarrollan actualmente los métodos materiales para calibrar el modelo y generar aquellas políticas de operación que permitan obtener diferentes estilos, explica Pérez. La investigación cuenta con un equipo de especialistas de ambos países compuesto por ingenieros, enólogos y bioquímicos que se encuentran en la fase y definición de las políticas correspondientes. Por ahora los avances radican en que este año ya disponen de un modelo que puede predecir de buena manera si la fermentación y asimismo, los aromas, lo que determinará que la industria, una vez finalizado el estudio y presentados sus resultados, cuente con un programa computacional que proporcione a la industria el mayor conocimiento y la mayor técnica posible respecto de la elaboración del vino. En el largo plazo,
cada bodega podrá buscar los resultados necesarios pero por mientras hay que dejarlo en las manos de los expertos.
cada bodega podrá buscar los resultados necesarios pero por mientras hay que dejarlo en las manos de los expertos.
Fuentes: Varias


