Madera
Actualmente la utilización de madera en enología es una práctica corriente. Hoy en día, recurrir a la fermentación o a la crianza en barrica de roble es usual para los vinos de calidad superior o de precio más elevado. En las regiones vitícolas más prestigiosas del mundo es frecuente hacer uso de esta tecnología. Es una técnica costosa, pero su contribución al enriquecimiento organoléptico de vinos y destilados es indudable.La madera de roble es la preferida para la construcción de recipientes, por sus propiedades mecánicas (dureza, flexibilidad), físicas (porosidad) y por su composición química. En la clasificación taxonómica, el roble pertenece al género Quercus, que comprende más de 600 especies, pero que en Europa está representado por unas 30 de ellas. Las especies más utilizadas por las tonelerías son Quercus Petrae y Quercus robur. A pesar de que estas dos especies se encuentran repartidas por todo el continente europeo, el principal productor es Francia. La especie Quercus robur es más común en los bosques de Limousin, donde la técnica de cultivo adoptada normalmente es monte bajo con resalvos (Taillis sous futaie), ya que requiere mucha iluminación y suelos fértiles. La especie Quercus petrea está más concentrada en la región central de Francia, en los bosques de Allier, Tronçais, Nevers y en la región de Borgoña (Vosges y Argonne). Se encuentra fundamentalmente en terrenos arenosos y no necesita mucha iluminación. Estas maderas derivan de plantaciones de monte alto regular (haute futaie). En los Estados Unidos existen alrededor de 20 especies, distribuidas todas ellas en dos grandes grupos, robles blancos (subgénero Quercus Oersted) y robles rojos (subgénero Erythrobalanus), pero sólo los blancos son utilizados para la producción de barricas (B. Simón). Las principales zonas de procedencia son Virginia, Missouri, Ohio, Tennesse, Illinois, Oregón y Kentucky. La especie Quercus alba es la más empleada en enología.Es importante saber que tanto en Europa como en USA existen bosques de roble bueno y malo, y que quizás ¡es más correcto considerar el roble como un producto que no conoce nacionalidades! (V. Schneider, 2005)Como es bien sabido, si se efectúa un corte transversal de un tronco de árbol se puede observar que éste está formado por verdaderos anillos circulares concéntricos, que corresponden al crecimiento de la planta y que determinan su estructura:
• Corteza – la parte exterior, que corresponde al corcho, encargada de la protección del tronco.
• Floema – tejidos superficiales del tronco, destinados al trasporte de la savia.
• Xilema – es la parte del tronco de la que se extrae la madera, comprendida entre la corteza y la médula, que se subdivide en dos zonas: o Duramen, parte más interna, zona más oscura de la madera, constituida por tejido muy rico en lignina. Esta zona de mayor resistencia está impregnada de taninos. o Albura o xilema funcional es la parte exterior más joven y funcional de la madera, que transporta la savia bruta desde las raíces a las hojas. Es la zona más clara de la madera, y puesto que esta zona no contiene fibras es muy porosa y poco rígida.
• Médula – corresponde al tejido blando y esponjoso de la parte central del tronco.Sólo el duramen es utilizado para la fabricación de duelas.Los anillos de crecimiento hacen aumentar anularmente el espesor del tronco, con la formación de madera nueva en el interior y de corteza en el exterior. El xilema se encuentra en estado activo sólo cuando las condiciones climáticas son favorables, es decir, en las regiones templadas, en primavera y en verano. Cada anillo de crecimiento corresponde a un año de vida de la planta, con dos zonas distintas: la madera de primavera (color más claro) con gran cantidad de grandes vasos y paredes celulares finas y la madera de verano (color más oscuro), densa, fibrosa, poco vascularizada con vasos muy pequeños y en menor número. El predominio de uno u otro tipo de madera será importante para las características de la madera empleada en enología.Mientras la madera de primavera es una fuente importante de vanilina y de aromas que se revelan con el tostado, la madera de verano es rica en fibras, fuente de lactonas y posee taninos más duros y agresivos, a causa de la menor penetración de los hongos durante su proceso de secado.Existen diferentes modos para clasificar el tipo de grano:La clasificación del grano se basa en la anchura media y en la regularidad de los anillos. El grano será más fino cuanto más lento haya sido el crecimiento; menor anchura del anillo y mayor proporción de madera de primavera se encontrará presente. Grano Extra Fino – Crecimiento muy lento, más de 18 anillos en 2,5 cm o anchura media de los anillos de crecimiento inferior a 1 mm.
Grano fino – Crecimiento lento, de 13 a 17 anillos en 2,5 cm o anchura media de los anillos de crecimiento de 1 a 2 mm.
Grano Medio – Crecimiento medio, de 8 a 12 anillos en 2,5 cm o anchura media de los anillos de crecimiento entre 2 y 4 mm.
Grano Grueso – Crecimiento rápido, menos de 8 anillos en 2,5 cm o anchura media de los anillos de crecimiento entre 4 y 5 mm.La textura está determinada por la relación entre el espesor de la madera de verano y la anchura de anillo. En enología se buscan en general maderas con anchura de anillo reducida y con poco espesor de madera de verano. La madera para la producción de barricas debe tener una baja permeabilidad y porosidad, tamaño de los anillos y densidad adecuadas, elevada resistencia mecánica y tiene que poseer una grande durabilidad. Los constituyentes de la madera pueden ser encuadrados en tres grupos diferentes:
Compuestos solubles: liberados espontáneamente durante la crianza, son moléculas pequeñas del tipo cumarinas, ácidos fenólicos, aldehídos fenólicos, taninos elágicos, osas, cationes y aniones.
Compuestos extraíbles: por ejemplo los polisacáridos y la lignina, que necesitan reacciones de hidrólisis para ser liberados.
Compuestos combinados o completamente insolubles: formas oxidadas o condensadas de taninos elágicos, polisacáridos y lignina incrustadas en las paredes o unidas entre ellas. La madera es un material orgánico, sólido, de composición compleja, en el que predominan las fibras de celulosa (40%) y hemicelulosa (20%) unidas a través de lignina (25%) a los taninos elágicos (10%) y otros componentes diversos (5%).
Existen diferencias entre la composición del roble americano (Q. alba) y europeo (Q. petraea, Q. robur, Q. pyrenaica, Q. frainetto) que son determinantes durante la fase de corte y de preparación de la madera para la fabricación de las barricas. El roble americano presenta una mayor densidad y resistencia, y menor porosidad y permeabilidad. En general, es también más rico en compuestos volátiles y en derivados de la degradación de la lignina, pero muy pobre en taninos elágicos. Durante la preparación de las dogas de madera para la fabricación de barricas, se pueden utilizar dos tipos de corte: el hendido y el aserrado. Sólo el roble americano, a causa de las características antes descritas, puede ser aserrado, lo que permite un mayor aprovechamiento del tronco (rendimiento de alrededor del 55%) y un coste del proceso significativamente menor. El roble francés debe ser cortado por el sistema de hendido, para garantizar cortes paralelos a las fibras, y por consiguiente la estanqueidad de la barrica. Este tipo de corte presenta un rendimiento de aproximadamente el 25%. Normalmente del 75% de residuo se obtiene el material para la producción de alternativas (duelas, bloques, virutas). Lógicamente, el nivel de recuperación efectuado será fundamental para la calidad de los productos alternativos obtenidos. En la madera aserrada existe un mayor número de compuestos extraíbles que pueden ser liberados por el vino.
El proceso de secado es muy importante a la hora de transformar una madera verde y agresiva en una madera seca y aromática, en la que los compuestos solubles son más suaves y agradables, perdiendo amargor y astringencia. El proceso de secado puede durar de 2 a 3 años, aunque persisten divergencias sobre su duración óptima, puesto que cuanto más se prolonga esta fase del proceso más gana la madera en suavidad, pero al mismo tiempo se produce una mayor disminución de la fracción aromática.
Tostado
Dentro de las tecnologías de fabricación de la barrica, el tratamiento térmico es muy importante. Además de la simple necesidad de curvar las duelas que serán empleadas para la construcción de la barrica, el tratamiento térmico provoca alteraciones en la estructura y en la composición de la madera. Estos cambios, cualitativos y cuantitativos, dependen de la intensidad y de la duración del “tostado”.Si por un lado el tostado produce compuestos buscados para mejorar el perfil aromático de los vinos, por otro elimina también algunos compuestos indeseables que se encuentran en la madera. Actualmente existen diferentes procesos de tostado (fuego directo, infrarrojo y convección) tanto para los productos alternativos como para las barricas. En estos últimos años, estas técnicas han evolucionado enormemente. El proceso de degradación térmica de los principales constituyentes de la madera (celulosa, hemicelulosa y lignina) y la formación de compuestos (furfural, lactonas, vanilina, ácidos fenólicos y fenoles) capaces de conferir al vino notas aromáticas diferentes (especia, tostado, caramelo, almendra, …) son hoy en día bien conocidos. Los toneleros recurren a unos tostados con procesos específicos para diferenciar sus productos de los de la competencia, y cada vez es más frecuente que el enólogo establezca el proceso de tostado requerido en colaboración con el propio proveedor de barricas. El nivel de tostado frecuentemente es clasificado como ligero, medio y fuerte, paro hay casos en los que también es posible requerir niveles intermedios, como el tostado “medio +”. Sin embargo, es importante saber que, lo mismo que sucede con los tapones de corcho, cada productor tiene su propio estándar específico. Sólo la aplicación práctica y/o el análisis específico de la madera o de los vinos obtenidos permitirán al técnico saber si el tostado se ajusta al objetivo requerido o no. En las últimas décadas el concepto de crianza en madera ha sufrido alteraciones significativas. El consumidor busca actualmente vinos muy afrutados. Conseguir utilizar la madera de roble como materia complejante, estructurante y estabilizante y al mismo tiempo encontrar el justo equilibrio madera/fruta/vino a nivel organoléptico, es sin duda un gran reto para el enólogo.
Fuente: Infowine