El Fenómeno Aluvional en Mendoza I

Introducción
Las condiciones ambientales a que está sometida la ciudad de Mendoza, hace que, por ejemplo, una gran precipitación en la precordillera ó en el piedemonte, derive en rápido torrentes que buscan la huella originaria por donde discurrir, en forma atenuada ó vertiginosa, según haya sido la magnitud de la tormenta. Mientras que, en el cono urbano, el fenómeno torrencial no se produce, o apenas se evidencia en forma de lluvia muy leve. Es decir, un panorama tranquilo y austero puede transformarse en un caos de agua y barro, que súbitamente irrumpe sobre la ciudad. Es entonces, cuando vemos el trabajo esforzado que hace, a través de sus mecanismos, por deshacerse rápidamente de la inundación, para lo que necesita de numerosas acequias, perfectamente limpias y abiertas, sin techumbres que las cieguen.
El destino, impuesto por el hombre, ha emplazado a la ciudad de Mendoza en las últimas hondonadas de la cordillera de Los Andes. A veces, pasos naturales de las aguas primigenias, esos accidentes topográficos se han ido cubriendo con el crecimiento de la ciudad. No obstante ha sabido defenderse. Salvo algunas catastróficas excepciones, ha esparcido las aguas haciéndolas menos peligrosas y justamente las excepciones se han debido, además, a otros factores, humanos en muchos casos, que han operado negativamente complicando aún más, una situación de tipo natural, por la zona de asentamiento urbano.
Nuestro tema, la grave inundación del 4 de Enero de 1970 es ejemplo de lo dicho. Hecho al que habría contribuido el hombre, el mismo habitante de la ciudad casi indefensa, ante una geografía de naturaleza hostil y de una composición humana distraído, negligente y hasta hace poco tiempo indiferente.
Por ello creemos que esa tragedia pudo evitarse ó atenuarse.
En la búsqueda de aclarar los interrogantes, analizaremos todos los elementos a nuestro alcance.
Nuestra hipótesis fundamental apunta entonces, a buscar grados de responsabilidad colectiva, en el marco de este fenómeno y principalmente, en los eventos previos a la tragedia de Enero de 1970.
Otro objetivo propuesto, es rastrear las funciones de los organismos responsables, creados en torno al problema aluvional de Mendoza. También trataremos de descubrir, si nuestra conciencia, como individuos responsables que habitamos este medio, se ha modificado después del último gran llamado de atención.
Si no fuera posible concluir de acuerdo a nuestras aseveraciones, nos conformaremos con el objetivo general, que es buscar las causas que pudieron agravar aquella inundación, no para reprender u hostilizar a los responsables, sino para tratar de evitar su recurrencia; como así también para recordar a los que advirtieron del riesgo, a los que como héroes, actuaron solidariamente en el período de reconstrucción moral y material. También a los que posteriormente trabajaron y trabajan para que la tragedia no vuelva a ocurrir.
El fenómeno aluvional abarca toda el área de la región andina. En nuestro tema está restringido a investigar las causas y consecuencias del aluvión del 4 de Enero de 1970. Por ello nos centraremos en el estudio de los aspectos que, espacialmente, se sitúan al Oeste de la urbe mendocina, (piedemonte y entorno del zanjón Frías); principales avenidas y canal Cacique Guaymallén. Sectores más afectados por el suceso.
Y lo haremos introduciéndonos en los días previos a la inundación, a cuyo comentario nos dedicaremos más profundamente. Luego avanzaremos a través de los meses y los años, alumbrando ella trabajo posterior que conlleva importantes medidas y realizaciones, que aún hoy: 1994, se llevan a cabo; asumiéndose la responsabilidad de un compromiso con el medio ambiente y con la sociedad que descansa en ella.
Si bien esta problemática siempre ha sido motivo de estudio, éste ha sido parcial y dirigido a la consecución de algún fin específico y estructural, como lo ha sido la construcción de diques, canales, puentes y últimamente, antes del emplazamiento de un nuevo barrio sobre el sector Oeste de la capital. También, se nos presentan hoy diversos estudios sobre el medio geográfico y ambiental que nos rodea, que responde a una preocupación generalizada y universal del hombre: la conservación de lo natural en el planeta. La Ecología, es la nueva ciencia que canaliza y ordena todas estas inquietudes.
Hasta hoy, no se han englobado todos estos elementos, junto con la narración de los hechos que acaecieron en el aluvión de 1970; no obstante, estar íntimamente relacionados.
Las fuentes que más datos nos han aportado son los periódicos locales (Los Andes y Mendoza). También hemos conseguido el valioso aporte de testigos vivientes del trágico hecho, e importante bibliografía para el estudio de los antecedentes. Además, el interesante material de trabajos actuales, producidos en el CRICYT, que nos ha cedido gentilmente.
También acudimos, al conocimiento y experiencia de profesores de la Universidad Nacional de Cuyo, quienes se han sentido atraídos por este estudio anteriormente y cuyos trabajos han sido nuestra guía y marco de referencia para éste.
La naturaleza nos ha advertido, nos ha hecho entender que este paisaje lacónico y seco se estremece, se inunda y embarra fácilmente cuando llueve, tornándose peligroso, en estos casos, por su marcada inclinación.
Somos nosotros, habitantes de esta ciudad, quienes tienen la responsabilidad de crear las condiciones y los medios, lo más eficientes posibles, para seguir permaneciendo en ella.
Fuente: Lic. José Osvaldo Antequera

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