La Madera de Poda de las Cepas Nunca Debe Quedarse en la Finca
Poda. La labor tiene como razón principal disponer la planta para que en el próximo ciclo de cultivo, genere una producción adecuada de fruta, tanto en calidad como en cantidad. Cada variedad tiene unas características específicas en cuanto a los parámetros de número de racimos (índice de fertilidad), tipo de éstos, tamaño de bayas, etc. La poda influye en ellos, de forma que, para variedades de índice bajo, deben realizarse podas largas y cortas para variedades de índice alto.
En ocasiones, el afán de conseguir más cosecha pensando en obtener más beneficios, puede llevar al agricultor a forzar el cultivo, realizando podas inadecuadas, que permitan obtener mayor número de racimos,lo que suele devenir en frutos de menor calidad y en diferentes problemas fisiológicos y fitopatológicos, como rajado o estallado de bayas, podredumbres, grano pequeño, racimos que se desecan en su extremo, problemas de oidio, polilla, etc. Por todo ello, es fundamental que durante la poda, se le aplique a cada variedad un criterio adecuado, de manera que la producción obtenida tenga la máxima calidad.
Además de estas cuestiones, durante la poda deben considerarse otras, como es la regeneración de la planta y su saneamiento en el caso de que esté afectada por problemas fitopatológicos, como son enfermedades de madera. Cuando se realizan cortes muy severos, es conveniente aplicar un cicatrizante en la herida, a fin de evitar la entrada de patógenos o la degeneración prematura de la madera en esa zona, que acabará afectando al conjunto de la parra o la cepa.En cuanto a la madera de poda, la medida más recomendable y sana desde el punto de vista fitosanitario, es sacarla de la parcela y quemarla. Si la alternativa elegida es la de triturarla en la parcela, se debe disponer de equipos adecuados para ello, de manera que el material quede triturado, a fin de que la descomposición sea rápida.
Fuente: Consejería de Agricultura y Agua


